21-1-2008
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LA NUEVA EDAD MEDIA
Para los historiadores, y hasta para los aficionadillos a la historia, como es mi caso, la Edad Media se divide en dos grandes periodos, alta Edad Media y Baja Edad Media, y si apuramos un poco, Temprana Edad Media…
Esa división parece falta de algo, siempre he pensado que estaba coja la división, y hoy, en 2008, creo que he llegado a una conclusión importante al respecto.
No cabe duda que quienes en la Baja Edad Media arrancaban las piedras de las calzadas romanas para aprovecharlas en la construcción de sus viviendas, entendían que estaban realizando un acto de progreso; eran, evidentemente progresistas, y aquellos que procuraban lo contrario; a saber, el mantenimiento de las calzadas que suministraban material al progresista, eran, evidentemente, reaccionarios.
Curiosamente, la actitud de uno y de otro obtenía resultados radicalmente distintos a los buscados por cada uno de ellos, porque, en España, sin ir más lejos, los progresistas, con su actitud, pudieron entorpecer la invasión musulmana, mientras que los inmovilistas, con la suya, la agilizaron. Y es que la invasión árabe, en España, avanzó rápidamente gracias a la existencia de unas estupendas calzadas romanas.
Y esta relación que para la normalidad democrática es un anacronismo; una estúpida muestra de elocuencia (que no lo es, ¡ojo!), ¿a cuento de qué viene?.
Pues viene a cuento de que, como observador al estilo orteguiano, deduzco que la falta que encuentro en la división de la Edad Media surge hoy con luz propia encarnada en lo que es conocido como sociedad posmoderna.
La conocida como sociedad posmoderna, nuestra actual sociedad, nuestra Sucia Sociedad de la Sobreabundancia, o “SSS” (la que aparenta pasar de todo, la que se cree haber superado todo, la que hace que sus estúpidos súbditos se manifiesten, pobrecillos, en la cima del conocimiento y la sabiduría, sin haber llegado a entender que lo de “cima” se lo ha dicho un canario o un suramericano…), como le sucedió a la Baja Edad Media, se cree superando la etapa anterior, cuando su triste realidad es que, tras el esplendor del Imperio Romano, constituyó la triste experiencia histórica conocida como Edad Media; un histórico y tremebundo paso atrás; una enseñorización de la incultura, de la suciedad… de todo lo que la cultura romana había superado. Eso fue la Edad Media Antigua, y eso es la Edad Media de hoy mismo.
La Baja Edad Media, la Alta Edad Media… y hoy, la Nueva Edad Media, en tanto parecida a la Edad Media histórica. Parecida en incultura; parecida en negación del pasado; parecida en falta de honestidad, parecida, en fin, en el enclaustramiento de la inteligencia y el triunfo de la estupidez.
Cesáreo Jarabo
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UN NUEVO MINISTERIO… ¿PARA QUÉ?
De lo que no hay duda alguna es del enorme progreso que la democracia a traído en forma de nuevas oficinas oficiales y donde anidad, enjambres… ¿Qué digo enjambres?... ¡Ejércitos! De nuevos empleados en la “teta nacional”; pese a lo cual, el Estado en su conjunto funciona cada vez peor; posiblemente por cuanto la inundación de estamentos estatales, produce parálisis y por aquello tan viejo que es cierto… “mientras más gatos más ratones”… ¿necesito enumerar algo?... seguro que usted como yo, lo hemos padecido, lo estamos padeciendo y lo vamos a seguir padeciendo y soportando, puesto que ya y está claro, estamos indefensos.
Puedo decir que inicié una reclamación en mi municipio para asunto de aguas “expropiadas y no pagadas, por el propio ayuntamiento”, nada menos que en 1979… “veintiocho años después aún sigue supongo que paralizado en uno de aquellos nuevos tribunales o juzgados que nos iban a solucionar las cosas con una rapidez inusitada”… una de tantas mentiras más.
En alguno de mis libros hay escrito un cuento, sobre una nación o imperio oriental (“los problemas hay que situarlos en lugares ignotos y en forma de cuento”) donde la burocracia (mejor burrocracia) llega a ser tan atroz, que se llega a nombrar un mandarín, para los canarios del emperador. Dicho mandarín contaba con un submandarín, cuatro secretarios primeros, ocho segundos, dieciséis terceros, amén de un considerable número de “funcionarios” (que se tocaban las pelotas) y que completaban el ministerio; puesto que un mandarín era lo que hoy es un ministro. Pero se llegó a más; puesto que se llegó a nombrar un mandarín, para las jaulas de los canarios; otro para los recipientes del agua de los canarios; otro para los del alpiste y esa política; fue prodigándose de tal forma y manera, que y es claro… los empleados estatales, se comieron… “hasta el gorro del emperador”. Cosa que al parecer también en la decadencia del Imperio romano, en la época de Caracalla, ocurrió… y donde su frase lapidaria, refleja la realidad de la gangrena imperial… “Ya somos más los contribuidos que los contribuyentes”.
Nuestros políticos y en ese derroche de promesas, ya no saben que inventar… y al aspirante al Gobierno de España; el Sr. Rajoy, no se le ocurre otra más brillante idea que prometer un nuevo ministerio; este para la familia; cuando ya existe según dicen (aunque no se nota en absoluto) un departamento que vete tú a saber los cientos de funcionarios que en él mantenemos el contribuyente… y que se denomina “Instituto de Política Familiar”; que lo que suponemos hay que hacer con él (como con tantos otros nichos que pagamos) es que funcione, que demuestre su necesidad de existencia y si no es así, que lo borren, como tantos y tantos cientos o miles de “estanques muertos”, hay en todas las administraciones y que no han valido para otra cosa, que para meter a adeptos al partido que sea; pues en esto sí hay “justicia social”; hay que colocar a los de la cuerda… lo practican todos y cada uno de los partidos y con la máxima extensión que pueden y según… “la teta nacional que controlan”; puesto que esa es su principal meta; todo lo demás y visto como va España… se lo pasan por los… imaginen el puente y pónganle nombre ustedes que me leen.
Si tenemos la desgracia de que sea creado un nuevo ministerio (tenemos el bochornoso ejemplo del de la vivienda, que no ha servido para nada y que es una de las múltiples “creaciones” del nefasto Zapatero)… inmediatamente, empezarán a parirse, direcciones generales, regionales, provinciales; subsecretariados, secretariados, oficiales, ayudantes, peones, conserjes… y así, hasta llegar al departamento de… “los chupetes necesarios para los retoños de las familias españolas… sin olvidar los modernos pañales o dodotis”.
¿Qué porvenir nos espera con estos pequeños políticos? Pues ya lo estamos viendo, pagar cada vez más impuestos y recibir menos a cambio; hay que mantener todos esos ejércitos que apenas sirven para otra cosa que para cobrar. ¿Cuándo y de verdad, van a aparecer verdaderos estadistas en este desgraciado país?
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)
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Gajes de un lunático
Las frecuentes diatribas del presidente de Venezuela, creo a esta altura de los acontecimientos no sorprenden ni sorprenderan a nadie. Pasan simplemente al plano de lo irrespetuoso, de la agresión y la confusión semántica.
Tanto su temeraria y contenciosa presencia televisiva, como su estólida y verborragica retórica, no tienen otro motivo que la violencia de la propia insurgencia, que él quiere hacer pasar por leal y benevola. Entre otras fantochadas, parece haber derogado el principio de contradicción lógica, da lo mismo ser insurgente que sumiso y leal a la constitución. De esta manera intenta probar que las FARC no son sediciosas, sino un ejercito regular. Habría que recordarle porque se ha olvidado a pesar de su la condición de milico, en que se sustancian las fuerzas armadas de una Nación.
Este hombrecillo de muy baja estatura moral, solo puede cautivar, seducir y enamorar, a aquellos malogrados traidores de su misma condición zurdaria.
Me llama la atención su permanente "muletilla Bolivariana", porque este hombre dista mucho, por no decir es la perfecta antítesis de Simon Bolivar. Es evidente que detrás de este estribillo, se halla el insurrecto, el sedicioso y amotinado en el falso poder que le otorga un sistema disfrazado de democracia. O quizas la democracia, sea la verdadera aporía de los buenos, ya que para jalonar los más altos estrados de una Nación, no significa no es necesario el curriculum, como si el prontuario.
Munido ademas de un par de vicios televisivos, no escatima en mostrar sus fruslerias y bajos instintos que en realidad no lo llevan al podio de las virtudes viriles sino a las de un ceniciento incontinente.
A pesar de sus dilatados mimos de ampuloso charlista, nada dice y hace con su principal ministerio. Busca a la par de sus admirados subversivos, generar más de lo mismo que asola suelo hispanoamericano, el caos permanente desde el punto de vista de los actos, como la duda sistemática desde el punto de vista de las ideas.
Para nada humilde orador y consolador del flagelo Venezolano, por el contrario generador de violencia y caos, que no se agota en su territorio sino que busca ansiosamente exportar a todo el continente.
Tan solo por la suerte de tener en su suelo, una gran reserva de petroleo y armas, se siente Cristobal Colón versión posmoderna.
Todos estos lunáticos y mitómanos seculares, a la larga y a la corta también, han costado muchas vidas a sus paises de origen, por eso estamos a tiempo de solidarizarnos con la verdadera causa Venezolana, no apoyando ni gestando nada que a su vez nos traiga más dolores de cabeza a los argentinos.
Nosotros tenemos ejemplos a quienes asirnos, a quienes imitar, a quienes evocar en tiempos de zozobra, pero por fravor no importemos esta suerte de íconos del terror, del cual aun nuestra sociedad no ha podido desembarazarse.
Miguel Seipel
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Kaká atacado por su fidelidad a Cristo
Sr. Director:
Leo que una revista gay quiere publicar a Kaká, “el Mejor Jugador del Mundo de 2007” con fotos de un doble del delantero desnudo.
Como le honra al jugador del Milán, se ha negado en redondo a convertirse y ha respondido que está dispuesto a demandar a la revista G Magazine de Brasil si publica el reportaje citando su nombre.
¿Por qué se les habrá ocurrido pensar en Kaká y no en uno de los suyos? Saben de sus creencias evangélicas y, tanto en su vida deportiva como en su noviazgo hasta casarse con Caroline (su mujer) quiso ser fiel.
En una ocasión Ricardo Izecson dos Santos, que es su nombre real, de 25 años de edad, hizo las siguientes declaraciones: “Mi mujer y yo elegimos llegar castos al matrimonio. La Biblia enseña que el verdadero amor se alcanza sólo con la boda, con el intercambio de sangre, el que la mujer pierde con la virginidad. Para nosotros la primera noche fue bellísima”.
La estrella brasileña de fútbol profesa una inquebrantable fe en Jesús, lo demuestra en todos los acontecimientos de su vida. Cuando recibió el Balón de Oro como mejor jugador Europeo del año, se lo dedicó a Dios y posteriormente a su mujer y su familia.
Pues, muchas gracias Kaká, por el ejemplo de tu vida y además airear, lo que hoy no “vende”.
Yo, algo más joven que tú, y con novio también, hemos hecho el mismo propósito de llegar castos al matrimonio, por que creo que es así como encontraremos la verdadera felicidad.
Ana Carmen Trujillano
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¡YA TENEMOS LA SENTENCIA!
Llegamos
a un
segundo
final
del
proceso
judicial
de la
masacre
del 11
de
Marzo
de
2004,
el
mayor
atentado
producido
en la
Historia
de
España.
Quiero
dar un
enfoque
muy
especial
a todo
lo que
se
relaciona
con
este
abominable
suceso
y su
desenlace
judicial.
Tiene
la
virtud
de ser
distinto
de
cuanto
se ha
tratado
hasta
ahora;
y
merece
un
profundo
análisis
que me
propongo
iniciar.
GENERALIDES.-
Antes y después de ser conocida la sentencia (que se ha producido de forma inusual porque ha sido leída por el mismo Presidente de la Sala que lo juzgó, ante los medios de comunicación) hemos asistido, como no podía por menos de pasar, a una riada de comentarios, conclusiones, artículos y estudios de ella. Aunque la fuente de la que salían se ha secado pronto porque realmente no tiene nada que comentar, nada que interpretar y mucho menos que descubrir.
Cierto que hubiese preferido dejar pasar más tiempo antes de tomar la pluma (hoy la tecla) para tratar con amplitud lo que quiero decir al respecto: sin duda tendrá mi aportación alguna originalidad que no ha sido manifestada en los innumerables trabajos que se han presentado con las prisas de quien no quiere perder el tren de la actualidad y que se han aprestado desde la sorprendente lectura de la sentencia.
¿Los comentaristas? Unos, los políticos de cualquier rincón del espectro, interesados en concluir que la sentencia viene a darles la razón a cualquier precio. Y lo chusco es que ambos extremos consiguen avistar esa razón y plantan los reales de sus razones como quien acampa en prado propio. Tras del esfuerzo a que los pobres descerebrados han sometido a sus mentes romas para atajar y forzar algún rinconcillo de los 70 folios de la sentencia, pueden descansar en su predio porque ya tienen presto el alegato con el que sin duda conformarán a los “suyos”, incomprensiblemente más zotes que ellos mismos.
Los articulistas de columna diaria que no pueden dejar de tratar los temas de candente actualidad. Los analistas de la “cosa” política que tienen también la obligación diaria de echar su cuarto a espadas cuando hay carne fresca para digerir.
Son los menos interesados en el comentario los que han llevado un comportamiento más serio y una investigación más minuciosa a lo largo de los tres años y medio que ha durado la salmodia judicial.
Yo os digo que si tirios y troyanos encuentran la razón en un mismo texto de sentencia; si todos vienen a conformarse desde posiciones tan contrapuestas; si al final hemos encontrado por obra y gracia de un señor que jugaba a juzgar y que solo ha apañado un texto milagroso que sirve para todo y no sirve para nada, si todo esto es así, es porque la sentencia no relata nada de lo que sucedió el nefasto día, porque no ha descubierto las claves reales del entramado.
Y pasamos ya a establecer las bases de lo que quiero ir descubriendo al hilo de lo que sucede: Me propongo demostrar que si nada se ha descubierto es porque nada se ha querido descubrir; que se trata de uno más de los acontecimientos que vienen quedando sin solución, de los que ya nos han regalado tantos como para que no dudemos cuando nos encontramos ante uno de ellos. Llevamos un mínimo de dos siglos en los que con singular frecuencia nos regalan con crímenes inexplicables, magnicidios jamás aclarados, revoluciones que nunca se descifran pero que causan daños muy sensibles, matanzas selectivas o en tropel, atentados siempre sanguinarios, genocidios absurdos y sin sentido… Y lo peor de ellos es que las indagatorias que se montan sobre cada caso acaban siempre en el confusionismo de una causa farragosa, sin pies ni cabeza que nunca aclara nada y siempre deja todo en la nebulosa del desconcierto: nunca mediante averiguaciones y seguimiento de pistas que esclarezcan el hecho
El misterio lo guarda celosamente el secretismo masónico. Siempre que la secta necesita acabar con alguien porque le estorba para sus fines, o porque ha tomado decisiones que no se le habían ordenado, o porque hubiese desobedecido otras que se le encargaron de manera firme.
La masonería es una secta secreta. Guarda todos sus misterios en un secretismo que, en primer lugar, no puede permitir que nadie divulgue. Tanto puede dañar el descubrimiento de sus fines y de sus actos al público no iniciado que la única salida posible para el delator, en defensa de la seguridad de la secta, es su desaparición; o, al menos, el desprestigio social, la ruina económica y la miseria para él y para su familia.
Estoy convencido de que este es el único camino que puede iluminar con un poco de luz la tiniebla siniestra que se cierne sobre el caso; por lo que creo que es más importante que atender a nuestros miedos u obedecer a ese “pensamiento único” con el que regulan la más cerrada censura a todo, tener la valentía de poner de manifiesto cuestiones que de otra forma jamás se conocerían.
Tengo la firme convicción de que las tramas que han propiciado, preparado, ordenado y ejecutado este acto, como tantos otros, tiene asiento en los puestos de mando de la Nación y están amparadas en la condición masónica de quienes nos gobiernan.
Sí: sé que, dicho así, de sopetón, suena mucho a teorías imaginarias de conspiración y a lugares comunes que han tratado de desprestigiar con acusaciones infundadas y difundidas en el “boca a boca” de esperpénticas tertulias seudointelectuales. Por eso me creo en la obligación de hacer un previo repaso del “modus operandi” de la secta y de casos históricos afines que al final confío en que no dejen duda de la adscripción de los hechos al mismo formato y a las mismas normas.
EXPURGANDO EXPERIENCIAS REALES.-
Algunas de estas “muestras” están perfectamente documentadas. Otras no lo están porque es imposible luchar contra la maraña cuidadosamente oculta de que rodean sus acciones, tapadas, además, con la potencia del oro que les facilitan los banqueros judíos. Pero no ofrecen duda alguna por la forma en que se han desarrollado.
Puede que tú, lector, lo veas claro y pienses dónde nos hemos metido. O puede que no lo veas claro y lo rechaces: porque no te convenga verlo, o porque no tengas interés en ello. No importa: si pudiera llevar al ánimo de unos pocos la inquietud sobre temas que son tan trascendentes para todos, para el desarrollo de nuestras vidas y para fines de superior rango, me doy por satisfecho.
Pensamos en general que el mal no se organiza, que surge espontáneamente y actúa por su cuenta sin la necesidad de una previa organización. Pero eso es falso, es ingenuo. El mal se organiza siempre y debe de ocultarse. Además, necesita que su secreto sea hermético, que nadie pueda penetrarlo, para perdurarse. De donde sale el tradicional hermetismo de cuantas asociaciones se han habilitado para ejecutar maldades. La fraternidad le es necesaria porque solo con la ayuda de otros dedicados a lo mismo conseguirá sus fines. Y el secreto es imprescindible para que no sea sorprendido en sus manejos. Asegurar el secreto precisa de normas y procedimientos estrictos que impidan las filtraciones. Dejemos toda ingenuidad y pensemos los extremos a los que puede llegar una organización de malhechores cuando su ámbito es universal, sus fines son el atraco al poder de las naciones y los medios materiales y espirituales que aplican a ello alcanzan límites inconcebibles, sin descartar el crimen, la masacre de sectores íntegros de la sociedad, los genocidios, las revoluciones masivas…
Es el bien el que no se organiza. Si nuestros objetivos y nuestros actos son conformes a las leyes y, además, loables en cuanto a sus medios y sus fines, no existe necesidad alguna de ocultarlos: pueden ser cantados al viento y su conocimiento producirá nuestro contento y nuestro orgullo. He aquí la diferencia.
Vamos, pues, con los casos que podrán ilustrarnos en la operativa de la masonería y que son las más de las veces explicables solo en este horizonte que se nos abre. Cualesquiera otras explicaciones posibles resultan tan absurdas y antinaturales que carecen de sentido y de razón. Como sucede en este caso en el que nadie, creo que absolutamente nadie, puede entender que los hechos se hayan desarrollado como dictamina el tribunal de justicia que presenta la sentencia; ni como determinó la infausta comisión parla-mentaria de tan infausta memoria.
MAGNICIDIOS.-
Los siglos XIX y XX están plagados de magnicidios que han tenido muchas características en común, por ejemplo, la de que se han convertido en el sistema más usual y efectivo para quitar de en medio a gobernantes que hubiesen sido una seria rémora para el cumplimiento de los fines de la masonería. Por nombrar sólo los que me vienen a la memoria a bote pronto, cito el magnicidio del General Prim y Prats, asesinado en Madrid el 30 de Diciembre de 1870, el de Canovas del Castillo, asesinado en el Balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa) el 8 de Agosto de 1897, el de Don José Canalejas, asesinado en Madrid el 12 de Noviembre de 1912, el de Don Eduardo Dato, igualmente asesinado en Madrid el 8 de Marzo de 1921, el de Don José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936, el del Presidente Kennedy y tantos otros. Insisto en que son los primeros que me han venido a la memoria; pero son mucho más numerosos, aunque creo que todos ellos son tan comunes en sus desarrollos y desenlaces que los estimo suficientes para los efectos que nos interesan.
Imputado el asesinato del General Prim (de cuya pertenencia a oscuras sectas crípticas tanto se ha escrito, siendo preferente la versión que le imputa la filiación a la secta Carbonaria: si esto es cierto, debemos imputar la causa de su “ejecución” a desvíos o desobediencias a la plana mayor de la masonería; lo cual cuenta, además, con la apoyatura del carácter independiente, indómito y soberbio del General) al joven Paul y Angulo, se inicia una farragosa causa que deja sin esclarecer los hechos y sin resolver las responsabilidades aún a fecha de hoy. Algunos de los que pudieron hacer luz sobre el suceso, fueron muertos por la Guardia Civil. Paul y Angulo, huido a París no se sabe con qué misteriosas ayudas y complicidades, escribe allí “Los asesinos del General” acusando a altas personalidades de la política de entonces (y daos cuenta de un detalle curioso: ya entonces la Francia sepultada por la masonería desde la Revolución era refugio para nuestros asesinos). El proceso dura más de cuatro años y por él pasaron 105 sujetos de los que fueron asesinados tres y “fallecieron” 25 antes de dictarse sentencia definitiva. La causa, que estaba formada por 11.247 folios y 2.621 testimonios y apelaciones, con 34 dictámenes emitidos por el promotor fiscal, después de 10 años (se continúan las Diligencias por la cantidad de lagunas que no quedan aclaradas en los cuatro del proceso y que jamás lo han sido: importante y curiosa coincidencia con esta primera sentencia del 11 de Marzo) llega a los 18.000 folios. El dictamen de los jueces es una joya jurídica: no se sabía aún quiénes eran los culpables. Existe un gran número de argumentos que inculpan al Duque de Montpenssier, masón y botarate palaciego francés que fue aspirante a la corona española, otros tantos en contra del Duque de la Torre y también contra el Almirante Topete, “adepto e instrumento de las logias masónicas en sus rápidos y primeros triunfos políticos, que hubo de sucumbir a la fuerza de esta secta secreta cuando intentó sacudirse el yugo de la instigación y de sus compromisos...”. Siempre Francia y siempre la masonería enredados en la maraña de ataques que van mermado la Soberanía española; y, paralelamente, mi certero convencimiento de que tales fuerzas ni siquiera obran por su cuenta: están dirigidas y gobernadas por fuerzas superiores. Al final, todo sin resolver. Solo la certeza que acusa a un pobre diablo llamado Paul y Angulo cuando es obvio que se trata de una confabulación que nace de muy altos círculos del poder oculto. Porque los magnicidios nunca son el producto de la decisión de uno o varios ganapanes que se lo proponen. ¿No intuís relaciones muy claras con el juicio del 11M? También las descubriréis certeras con el resto de los asaltos que relacionamos.
Tiene, como el más ligero análisis descubre, todos los elementos que conocemos como composición habitual de los crímenes masónicos: implicaciones policíacas y de la Guardia Civil que acaban con la vida de los que pudieron haber aclarado algo los hechos; A pesar de lo que Paul y Angulo llega a escribir en París (ignoramos si por su cuenta, por haber hallado coincidencias para él ignoradas antes; o por instancias de los mismos que le habían iluminado en la comisión del asesinato), las diligencias siguen un camino tortuoso y torticero que llega a componer un legajo ilegible de 18.000 folios, de dictámenes profusos emitidos por el promotor fiscal, que se prolonga durante 10 interminables años que hacen que nadie esté ya interesado en las conclusiones porque todos han llegado al íntimo convencimiento de que nunca se sabrá nada (el cansancio que producen los procesos interminables en la conciencia de la masa es algo que los sociólogos conocen perfectamente). De camino, las inculpaciones ocasionales de dos duques y un almirante que, al parecer, acaban en agua de borrajas, siendo así que los tres son muy sospechosos de pertenencia a la secta masónica… ¿No huele todo esto demasiado a los métodos y subterfugios que conocemos de la masonería?
En cuanto a la filiación de Prim nos caben dudas muy serias ya que es proverbial su pertenencia a diversas asociaciones secretas (en especial a los carbonarios); como tampoco podemos saber (son cosas que la secta mantiene en el más cerril de los secretos) si la sentencia que se cernió sobre su persona procedía de desviaciones que son fácilmente admisibles a la vista del carácter personalista y despótico del general; o si por causa del estorbo que supusiera para determinados objetivos de la secta. Pero entendemos que carece de mayor trascendencia a los efectos a que dedicamos estas reflexiones. Es lo más importante saber que, como en tantos otros casos, el crimen que acaba con la vida de un personaje trascendente del momento, queda cubierto en una maraña ininteligible que acaba con la impunidad más inexplicable y en la oscura sima de los hechos irresueltos. ¿Tal vez venganza por el asalto a caballo de las Cortes, si acaso éste no hubiera sido ordenado y tuviese un componente personalista que lo hiciese indeseable a las logias? Creo que no llegaremos ya a saberlo jamás. Sin quitar atención al enorme tráfago de policías, jueces, fiscales, políticos y notables que estuvieron implicados en su ocultación y, presumiblemente, también lo estuvieron en su ejecución.
Del asesinato de Don Antonio Canovas del Castillo, cometido el 8 de agosto de 1897, es acusado el anarquista italiano Michelle Angiolillo, otro pícaro sin capacidad para idear, organizar y acometer el magnicidio. Sobran las pistas que involucran, como escalón inmediato, a Ramón Emeterio Betances, médico, “patriota revolucionario puertorriqueño”, instalado en París (otra vez Francia acogiendo la subversión contra el Imperio español) donde se entrevista en numerosas ocasiones con Angiolillo y parece probado que le proporciona fondos de cierta importancia. El interés de EEUU en liquidar los restos de nuestro Imperio (Puerto Rico, Cuba y Filipinas) y tantos y tantos datos que la Historia ha recuperado después, nos llevan al inequívoco convencimiento de que la minuciosa preparación de los desastres del 98, incluido este magnicidio, está planeada y movida por las logias de los EEUU, a las que debemos de añadir la necesaria e inexcusable obediencia del resto de las logias nacionales, entre ellas las españolas. Sin embargo, nos quedamos, después de más de un siglo, con el amargo sabor de una culpabilidad individual en la que solo queda involucrado un anarquista sin más posibilidad que la de haber sido autor del asesinato, el que apretó el gatillo en Santa Águeda. Cuando la razón nos lleva sin dudas a saber que se trata igualmente de una confabulación que prepara acontecimientos tan trascendentales para el mundo entero como los que sucedieron a continuación. Desde luego, todos los gobiernos del mundo y un sinnúmero de personalidades internacionales, “condenan” el magnicidio y se conduelen por él (¿os suena eso de la condena enérgica y sin paliativos?); incluso el “Times” y el “Daily Graphic”, enemigos destacados de España, se unen a la condena. Al final, una condena como la que oímos con excesiva frecuencia de los crímenes de la execrable ETA o cualesquiera otros que se han cometido con profusión en los ruedos del problema que estamos analizando. Pero un repaso a la vida y obra (política, social, artística, literaria) de don Antonio, nos pone de manifiesto que su inteligencia y su alma estuvieron dedicadas a España de manera singular, aunque las épocas que corrían por entonces, por obra y gracia de la secta, eran tan delicadas; y los ataques que se estaban arbitrando contra nosotros eran tan terribles, que no vemos que pudiese haberse hecho más ni más positivo en aquel tiempo. La coincidencia de su asesinato con los enormes peligros que entonces corría la integridad de España y la proximidad, perfectamente controlada por la masonería internacional, del ataque a Cuba y a Filipinas, así como las notables dotes de gobernante de don Antonio, tal vez nos den una explicación aceptable del magnicidio que, por lo demás, ha quedado completamente impune según directrices de sobras conocidas y siguiendo los usos y programas de la masonería en todos sus atentados criminales.
No me veo ni en disposición ni con capacidad para iniciar un estudio serio de lo acaecido en aquel desventurado 1898 en que se terminó de liquidar el Imperio Español por mano de una secta que ha sido desde sus inicios el más enconado enemigo de España, enemistad solo superada por la que exhiben contra la Iglesia Católica: hay estudios más que suficientes y algunos de ellos muy serios y veraces, sobre los manejos herméticos que precedieron a tan luctuosos sucesos: los cuales (hoy ya no cabe duda) fueron auspiciados por la ya poderosa masonería norteamericana; pero en cuyo éxito tuvieron parte muy importante otras masonerías nacionales y muy en especial la propia española. Desde luego, todo ello muy lejano a lo que explican las historias convencionales que, como todas las propiciadas por el sionismo y por la secta, forman un paquete incomprensible que es el que se explica a nuestros jóvenes en los centros de “educación”.
De nuevo encontramos un magnicidio en el que vemos asombrados que su resolución deja en manos de un pobre desgraciado, comido de odios sociales como todos los anarquistas, la autoría. Y toda una organización social (jueces, policías, servicios de orden y medios de comunicación) que responde a un mismo criterio de ocultación, disimulo y tergiversación de la verdad, con manipulación de pruebas y perjurios en cadena.
El asesinato de Don José Canalejas, el 12 de Noviembre de 1912 en Madrid, también se salda con un solo culpable: el anarquista Pardiñas, otro mero instrumento de poderes y asociaciones crípticas. Del Sr. Canalejas diremos que su ideología (y actuaciones) radicales, anticlericales y democráticas y el cambio que experimenta después de su paseo por la Cuba de antes, durante y después del desastre, que produce una importante mutación en sus ideas, nos hacen pensar en la resolución de una posible desobediencia o desviación. De nuevo un magnicidio se resuelve con la inculpación de un pobre diablo, un tal Pardiñas, igualmente anarquista que, al parecer, ha actuado en solitario: ha tropezado con Canalejas cuando este miraba el escaparate de una librería, dándole muerte en ese momento. Y de nuevo topamos con diligencias interminables, razonamientos farragosos que solo pretenden la ocultación, complicidades y perjurios y, finalmente, resoluciones inacabadas y sospechosas.
Se nos juntan en uno sólo otra vez todos los elementos comunes que se observan en estos magnicidios, de los que un eminente autor político dijo acertadamente que los magnicidios no son jamás obra de un degenerado anarquista que se prepara en solitario para el crimen, lo estudia, lo planea y lo comete. Siempre, detrás de éstos crímenes, existe la voluntad y la preparación de entidades superiores, dentro o fuera del gobierno, capaces de prepararlos y con motivos suficientes para desearlos.
Otro tanto sucede con el magnicidio de Don Eduardo Dato Iradier en Madrid el 8 de Marzo de 1921. Tampoco aquí encontramos más culpables que los tres fanáticos (oportunamente “fanáticos”) que desde una motocicleta disparan contra el automóvil que le conducía desde el Senado, donde había asistido a una sesión borrascosa y amenazadora, a su casa. Otro magnicidio que se salda con la culpabilidad de tres incapaces “fanáticos” y sobre cuya trama, necesariamente de mayor enjundia, nada se averigua. Fue, a lo que sabemos por su biografía, excepcional estadista y muy notable jurisconsulto que, en el desarrollo de sus labores políticas como jefe del Gobierno, centró su atención en la resolución de los graves problemas de orden social que el mundo habría de afrontar en aquella época y prestó especial concurso a la protección de las clases trabajadoras. ¡Quien sabe si es por esos prados por los que se llegó a decidir su eliminación!: estamos ya muy hartos de constatar que la masonería y sus grandes vasallos (en especial el partido socialista y los anarquistas), que levantan sus quejas plañideras constantemente contra la infame situación en que se desenvuelven esas clases, reaccionan furibundamente contra cualquier intento de solución de tales problemas. A la creación del partido socialista por el bueno de Pablo Iglesias, el proletariado al que pretendía defender y amparar, era casi inexistente en España (que no había sufrido la “revolución” industrial del tipo de las experimentadas en otros países europeos con el impulso de un capitalismo inmisericorde); como tampoco contábamos con una “burguesía” que era también prolija en otros pagos. La clase media española estaba entonces integrada por profesionales, pequeños empresarios y modestos agricultores; pero no existía esa burguesía que acaparaba la crítica de los obreristas y menos aún esa burguesía explotadora y canallesca que en el industrialismo de otros países exprimía hasta la asfixia a sus trabajadores. Por lo que su efectividad inicial estaba condenada al fracaso de quien pretende defender lo inexistente. Y el fracaso hubiese sido inevitable en el lapso histórico desde esta situación a la que, mucho más tarde, fragua un proletariado mucho más amplio, si no hubiese estado financiado por poderes extraños como la masonería o la banda sionista, la misma que sufragó la Revolución francesa y al rusa. Por eso, la primera preocupación de sus líderes (todos ellos incultos y carentes de ciencia alguna, cosa que sigue sucediendo en la actualidad) fue la de crear esas masas de trabajadores que les diesen una plataforma de proletariado sobre la que auparse. Estas masas, que componían el caldo de cultivo de la ideología socialista (y comunista, que son lo mismo; y anarquista, que procura vendernos más acertadamente su pretendida independencia) debían de ser oportunamente “tiranizadas” y empobrecidas por esa burguesía que era también naciente. Todo esto implica que el socialismo, a pesar de sus prédicas, fuese siempre contrario y beligerante con cualquier proyecto de mejora de la clase trabajadora: surgido el programa reparador, su lucha se centraba en dar al traste con él, especialmente mediante huelgas revolucionarias criminales y levantamientos sanguinarios que imposibilitaban su aplicación. El mismo socialismo ha llegado a decir, en el colmo de su desprecio por la sociedad, por el trabajo y por la vida, que no estará jamás dispuesto a facilitar proyectos que pretendan la mejora social de las masas trabajadoras, aduciendo que esas soluciones no son más que fórmulas para diluir y postergar la “necesaria revolución” que dará acceso a la “dictadura del proletariado” después de la aniquilación de sectores íntegros de la sociedad. Todo ello, clara confesión de parte; no añadido ni invención nuestra.,
Más cercano a nuestros días, el asesinato de don José Calvo Sotelo el día 13 de julio de 1936, que se urde en las covachas de la UMRA (Unión de Militares Republicanos Antifascistas), asociación de militares masones (herencia de los ejércitos franceses que asolaron el suelo patrio), tuvo por finalidad exclusiva la de hacer saltar la última chispa que faltaba para la sublevación de los militares que se levantaron el 18 de julio de 1936 contra la revolución latente desde octubre del 1934 y aún antes, desde Abril de 1931. La culpabilidad atribuida a cuatro elementos de las fuerzas de orden es tan miserable y tan capciosa como las que hemos visto achacar a elementos anarquistas que no han sido (creemos que está meridianamente claro) más que los ejecutores de órdenes procedentes de estamentos mucho más elevados. Y que se casan perfectamente con las características que hemos relatado de los crímenes de la masonería: implicación de jueces, policías, políticos y medios. No olvidemos la descarada amenaza directa de “Pasionaria” el día anterior, en las Cortes, dirigida específicamente a don José. Dicen los relatores del crimen: “Su muerte, cuya responsabilidad no se puede atribuir al gobierno, aunque sí se le pueda culpar de incitador, de actitud pasiva y encubridora, sigue hoy con zonas oscuras.” O sea, que haber soportado las amenazas de “Pasionaria” el día anterior con complacencia, haber ocultado después hasta que fue posible el hecho, permiten que no se culpe a los mandamases del momento de semejante magnicidio. Y, lo que es peor y se repite una y otra vez en ellos: aún hoy, setenta años después, con zonas oscuras. ¿No huele demasiado a todo lo que venimos destapando? En cuanto a los autores intelectuales, si la orden partió de la UMRA, no tenemos por qué seguir buscando; el fundamento masónico está claro.
Fuera de España también son numerosos los casos recurrentes de estos crímenes y magnicidios. Se me viene a la memoria uno de los más conspicuos que nos ha tocado vivir. El magnicidio de John Fridgerald Kennedy se salda con la solución de que le asesinó un tal Lee Harvey Oswald, disparando su fusil a más de 500 metros de distancia a un coche en marcha. A renglón seguido, Oswald por un tiro de pistola que le dispara un tal Jack Rubi (en puridad Runbinstein) del que nadie ha sabido si era un monstruo o un agente secreto, hecho que ocurre en presencia de un enjambre de policías. Y, para poner la guinda de las casualidades o de los desatinos, el tal Ruby muere a los pocos días, víctima de un oportuno cáncer fulminante que cierra el ciclo de la investigación y nos sume en un arcano histórico que jamás tendrá solución satisfactoria. Todo ello en el entorno de decisiones políticas del Presidente que sabemos que molestaban seriamente los designios del “stablshment” estadounidense, el más potente del mundo y del que salen las principales consignas para aquella nación y para el resto del planeta.
ATENTADOS TERRORISTAS.-
En el archivo de atentados terroristas encontramos las mismas coincidencias que carecen de explicación alguna sin referencia a la mano negra que mueve hoy tantos y tantos designios. Algunos de estos casos son distintos y cada uno merecería un análisis individualizado: por ejemplo, lo de las Torres Gemelas toca ya las claves de la paranoia informativa: elementos fundamentalistas activos y suicidas, se entrenan en la aviación en suelo americano para su proyecto genocida y suicida durante dos o tres años y posiblemente muestran una predilección por su formación en vuelo, como quien no se interesa por despegar ni aterrizar (de lo que no tenían intención alguna). Y los servicios de información, compuestos no solo por la CIA y el FBI, sino por otros grupos especializados, dotados con alta tecnología y formados con métodos de élite, no se percatan de nada y dejan rodar las cosas hasta el punto de permitir el asalto criminal, simultáneo, en tres objetivos (el que se evitó lo fue a última hora y mediante “arreglos” que no pudieron evitar la muerte de los pasajeros). Nadie ha explicado el resultado de los interrogatorios que sin duda habrán sufrido los apresados en relación con los hechos; ni sabemos si alguno de ellos es realmente uno de los organizadores de la masacre, ni si está meridianamente claro que hayan sido capitaneados por el siniestro Ben Laden. ¿No es todo ello digno de un James Bond de peor calidad que sus películas de 007? El colofón de un culpable que tiene grandes fortunas en los Estados Unidos y al que no se localiza ni aún peinando dos países a costa de millones de vidas humanas, es digno del más chabacano de los vodeviles a los que asistimos.
Intento tratar (quisiera que con el detalle que merece) el caso del genocidio de las bombas en los tres trenes que se produjo en Madrid el famoso y desdichado día 11 de marzo de 2004. Pero, por una parte, se han vertido ya ríos de tinta sobre el caso y se han publicado volúmenes espesos y prolijos sobre todos los desmanes políticos, jurídicos, policiales y de todo otro orden que se han ido poniendo de manifiesto en la “investigación” posterior a los hechos.
Por mi parte y aunque no hayan tenido eco alguno en los medios que normalmente se leen, escribí tres artículos sobre el caso: el primero, escrito el mismo día 11 de marzo, lo titulé “El Atentado”; otro (“Golpe de Estado [1]) lo escribí el día 12 de abril de 2004; y el tercero (“Golpe de Estado [2]) fue escrito el día 14 del mismo abril.
Lo traigo a colación por cuanto que, en su conjunto, suponen un acierto que me pesa y atribula. ¡Qué más hubiese yo querido que fuesen desmentidos por los hechos…!
El primero, “El Atentado”, era un canto en el que salía por todos los poros de mi alma el dolor por el suceso del día. Pero que no se paraba en los acontecimientos de ese 11 de Marzo ni podía empezar y terminar en ellos: recorría la total historia de un desgraciado y desolador chorro de crímenes y atrocidades cometidos por la banda ETA desde su iniciación y era un lamento por la realidad tercamente contrastada de los apoyos que los asesinos encuentran en instancias oficiales, saliendo todos ellos impunes de sus fechorías monstruosas. No sé si alguien llegó a entender mi mensaje que, tal vez excesivamente cauto y prudente, no quise exponer a las claras en mi artículo; pero cada vez estoy más convencido de que no tenemos por qué seguir cauces de cautela y de prudencia con quienes descaradamente ensucian nuestra Patria y la ponen patas arriba con el único designio de conseguir sus inconfesables y ominosos propósitos de destrucción de España, en un ansia de venganza que no ha claudicado y que sigue secularmente vivo. Es más, estoy cada vez más convencido de que nuestros gestos de buenas maneras para con ellos y nuestras timideces en la acusación no hacen más que confundir a quienes nos leen y dar alas y libertad a nuestros destructores. ¿Se guardan ellos o atemperan sus ofensas infames a todo lo que nosotros amamos y respetamos tan profundamente como ellos jamás han amado ni respetado nada, ni siquiera a su jefe Lucifer?
Pues bien, en ese momento en que todos creímos que los autores del genocidio habían sido los mismos de siempre porque teníamos razones más que sobradas para creerlo (y muchos, muchísimos seguimos firmes en esa convicción, tanto si consideramos que lo hicieron en solitario como si se llega a saber que recibieron otros auxilios liberadores de culpa), mis palabras solo pretendían poner de manifiesto la culpabilidad dolosa e insalvable de las cumbres políticas de España, de Europa y de cuantos centros de poder (criptopoder, sin duda) se os ocurra imaginar. Pero antes de hacer mi declaración de culpabilidad expresada ahora ya en términos de claridad y sin ambages, quiero detenerme, aunque solo sea unos minutos, en ciertas consideraciones importantes acerca de la autoría a cargo o no de la banda terrorista ETA con o sin ayudas externas después de haber pasado casi tres años y de que nos hayan regalado con una investigación parlamentaria tan bochornosa como inútil y con una investigación judicial que ha dado al traste con la escasa confianza que nos quedaba en el sistema judicial.
Queda dicho que todos creímos sin dudas en un primer momento que los autores del genocidio eran los de siempre, los de ETA. Y teníamos razones muy firmes para nuestras sospechas: las cantidades de explosivos que ya otras veces y por los mismos medios se habían intentado colocar en la capital con idénticas intenciones que las que por fin se colaron hasta el foro; los propósitos de atentados masivos en ferrocarriles, varias veces abortados y siempre con la actuación en solitario de la banda terrorista y criminal; los procedimientos que machaconamente se habían intentado para consumar el genocidio... todo, todo sin excepción, hacía pensar que se trataba de un intento más, esta vez con resultado de éxito lamentable, de esa banda de asesinos. Por si fueran pocos los indicios, las mismas fuerzas de “orden” nos informaron de cuestiones en las que el “pueblo” es totalmente lego: que los explosivos son exactamente los mismos que utiliza normalmente la banda, que los sistemas operativos son los mismos... ¿Quién se atrevería entonces a dudar que se trataba de los de siempre? Las sospechas alcanzan características de confusión y de despiste cuando sentimos la voz del etarra oficial, paradigma de la montaña de hielo que descubrimos en todos los manejos políticos de la democracia, del bestial y despiadado Arnaldo Otegui, a quien nunca jamás le ha importado la comisión de crímenes de su banda, diciendo que no, que sus “chicos”, sus “morroscos” son incapaces de tal perversión y que está cierto de que no han sido sus “niños” queridos. Como si este pueblo no tuviese memoria y no recordase atentados como los del Corte Inglés de Barcelona, la cafetería Rolando de Madrid, el Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, el avión de Iberia Alambra de Granada y etcéteras. Secundan ese grito los de la vocinglera “oposición” que sale enseguida (en el mismo momento de las explosiones, pero después de haber “engañado” al Gobierno, haciéndole creer y declarar la autoría de ETA) a avanzar: no creen que sean los “chicos de ETA” los que han perpetrado el horrendo crimen, consecuencia, en cambio, de la intervención de España en el conflicto de Irak. Y se arma la trifulca y cada uno de los estamentos sale con declaraciones a cual más pintoresca y las acusaciones contra el gobierno se generalizan. Y (cosa más que fundamental) del Gobierno no protesta ni desmiente nada, simplemente, se deja “hacer”. De manera que una oposición descarada, vociferante y desmadrada (son maestros en este arte que han explotado hasta la saciedad) pide a voces, de manera perentoria, la verdad. Ellos, que son adalides de la mentira, explotadores ejemplares de ella, piden y exigen saber la verdad. Otra más de sus mentiras, porque se ha puesto bien de manifiesto en los años que ya han transcurrido desde entonces y desde el mismo momento en que se alzan con el poder, el mismo 14 de Marzo, que nada había tan alejado de los intereses y de las intenciones de la dicha oposición (hoy poder por gracia y efecto de este homicidio masivo) que el de conocer la verdad, la cual han tapado cuidadosa pero descarada y pérfidamente durante todas las sesiones de la vergonzosa Comisión que se creó después de la ocupación del poder; porque nada podía hacerse por evitar esa investigación que de buen grado habrían evitado. Lo del juicio, ha sido ya bochornoso y ha puesto de manifiesto la servidumbre del poder judicial con los poderes ocultos, siempre los mismos. Y se repite la ya conocida cadena de perjurios y mentiras por parte de jueces, fiscales, policías, investigadores…
Y cuantos indicios han surgido que hacían cargar la autoría a ETA han sido repudiados y destruidos desvergonzadamente a lo largo de las pesquisas.
Nosotros seguimos creyendo, sabemos, que la banda no estuvo lejos de la masacre; es más, estamos convencidos de que fueron sus principales ejecutores, aunque rodeados de un manto protector de rufianes agarenos, de tan mala calidad y envergadura que ninguno de ellos hubiese sido capaz de preparar ni uno solo de los teléfonos que se usaron, cuando menos la planificación y ejecución de un acto tan certero y tan oportuno, para el que necesitaban ayudas muy especiales. Fueron simples monigotes manejados por unas fuerzas de orden proclives a la masonería cuya sola función era la de aparentar que el hecho fue lo que no era.
Finalmente, nos sorprenden con la especie de que unos cuantos escapados, refugiados en un piso de la localidad de Leganés, se inmolan al estilo de los “kamikaces” suicidas del Corán, sin duda para fortalecer la tesis de la autoría islámica y para evitar que los supuestos “suicidas” pudiesen poner de manifiesto detalles que desmintiesen la “versión” oficial. Pero son tan torpes y tan desmesuradas son sus mentiras que se les escapan rincones que luego no son capaces de tapar más que mediante un silencio mediático inadmisible: se les había infiltrado previamente la noticia de que los tales suicidas no habían activado las bombas desde dentro, sino que estas fueron accionadas, igual que las de los trenes, por teléfonos móviles y desde el exterior del piso. Ni siquiera ese sesgo de veracidad que quisieron darle a la trama moruna ha sido defendido con inteligencia ni precisión. Hemos podido saber que no se trata de una inmolación sino de una nueva masacre, continuación y complemento de las anteriores. Cosa que tampoco nos coge de nuevas: bastaba para conocer el montaje de las tales “inmolaciones” saber que los islamistas no se ofrecen en sacrificio suicida sin, por lo menos, llevarse a un enemigo con ellos. Porque el gozo del paraíso y de las huríes que se les promete no es efectivo sin este requisito. Y por si todo este razonamiento no fuese bastante, ahora nos regalan en la sentencia con la especie de que uno de los del tal piso, que logró escapar de la nueva masacre, no es culpable de nada y queda absuelto. Ni siquiera se ha aprovechado su supervivencia para intentar averiguar más sobren la trama. ¿O será que sus declaraciones pudieran haber puesto de manifiesto algo de lo que tan tozudamente se ha ocultado? Tampoco tiene desperdicio un hecho olvidado por todos: el de la profanación de la tumba del policía que murió en esta segunda trama y que nadie ha explicado ni destapado. ¿Habría algún indicio revelador en el ropaje con que fue enterrado? ¿O en sus pertenencias sepulcrales? ¿Se olvidó alguien de despojarle del un teléfono, de una clave, de un papel comprometedor?
Creen que el pueblo está formado por un conjunto de tontos químicamente puros que no van a sospechar de sus manejos pase lo que pase; pero sirve a convencernos de que son ellos los torpes y que sus errores son muy superiores a los que podamos cometer nosotros: porque es cierto que el pueblo es lego en materias de manejos torticeros en los centros de poder, en especial cuando se trata de manipulaciones que desembocan en crímenes tan horrorosos como los que se han repetido en la historia de los tres últimos siglos y que culminan en el del 11 de Marzo. Pero es más cierto que quienes quieren dar explicaciones a crímenes de estado mediante la burla salvaje de justificaciones chabacanas sin fundamento, ellos sí y no nosotros, son los inútiles que teniendo todas las riendas del poder en sus manos no aciertan a pronunciar razones convincentes; y que ese pueblo tan zote según su teoría nunca llega a creer en tales argumentos: aunque no puedan alcanzar la verdad, porque esta se oculta tenazmente en las mentiras oficiales, tienen clara dimensión de sus propias sospechas y conocen, saben, que se les engaña. También es cierto que no importa al enemigo este efecto por el que todos, de manera individual, saben o intuyen que lo sucedido está muy distante de lo explicado: la falta de cohesión de esas individualidades hace imposible cualquier reacción correctora que supusiese un peligro para ellos. Podéis imaginaros lo que pensarán las generaciones venideras cuando esto se haya reducido a una historia de falsedades mal contada, como sucede con otros crímenes a los que nos hemos referido.
En este caso más que en otros está prístino todo el bagaje de manejos que hemos delatado como comunes a los actos criminales de la secta: policías que mienten, otros que preparan pruebas falsas con papeles amañados, jueces que tragan cuanto se les dice sin analizarlo como el caso lo merece, fiscales que pretenden un cierre en falso de las investigaciones, funcionarios perjuros que mienten ante una comisión oficial o ante un juzgado, extraños vuelos en los escalafones oficiales para quienes han tenido la osadía de mentir y de falsificar, degradaciones bochornosas de los que se han negado al perjurio y a la vileza… Las probabilidades que a veces se han hecho camino en ciertos círculos de una posible intervención de servicios secretos de otros países, llegan ya a colmar el fiasco de lo farisaico y de la torpeza.
La mecánica histórica de la banda terrorista ETA la acerca también peligrosamente al conjunto de acciones en que vemos clara la mano de la secta. El dominio de la justicia, principalmente a través del apoderamiento de los resortes del ministerio de Justicia, la ocupación de la cartera, es algo que no sólo está comprobado con reiteración sino que, como confesión de parte, lo tenemos en varios de los escritos que han sido descubiertos a la Orden. Para ellos son esenciales según tales escritos, las carteras de justicia y de educación (de esta última estamos actualmente viendo las consecuencias con un sistema educativo que fomenta la formación de brutos y de delincuentes entre nuestra juventud). En cuanto a la justicia, resulta finalmente sencillo: la abolición de la pena de muerte con el amparo facilón y manejable de acudir a los sentimientos de conmiseración del pueblo que ve con horror que se ponga fin a la vida de un ser humano y mucho más cuando se trata de ello en abstracto, más aún en nuestros tiempos en los que nos han educado en un sistema vital, propio del relativismo de la democracia, que camina por los campos de un egoísmo brutal, de un materialismo suicida y de un hedonismo inhumano. Es esencial la abolición en evitación de que el descubrimiento de sus manejos para el hundimiento de la nación les llevase a ese túnel sin salida que es el cadalso, el único fin que se merecen. En cuanto a la aplicación de esa misma pena a los que constituyen un peligro o un freno para sus designios, tiene muchas otras formas en que saldarse si viniese al caso. Ya hemos visto su aplicación a los destacados que pueden constituir un inconveniente. Se sueltan los instintos más bajos de pobres gentes, generalmente jóvenes, a los que se ha envenenado con las teorías disolventes del anarquismo (o de cualquier otro “ismo” revolucionario) que matan a la víctima seleccionada. Después, el confusionismo que se monta en torno al juicio que se sigue, la posible muerte del asesino, las declaraciones falsas, los encubrimientos amañados, terminan mandando el proceso a los archivos del nunca jamás o condenando al pobre diablo que fue simple ejecutor de una sentencia elaborada entre cortinajes oscuros y tupidos. Y que tiene mal encaje con los objetivos que el ejecutor pensaba estar cumpliendo.
La ejecutoria de ETA es clarificadora a este respecto: en sus comienzos se dedicó al asesinato de jefes militares y políticos que hubiesen hecho prácticamente imposible el cuento de la “transición pacífica”, con lo que cometían nuevos crímenes de estado instados desde la oscuridad del poder oculto. Luego, han caminado por la senda de asesinatos selectivos (los que mandasen sus valedores) y no selectivos, sin duda destinados a promover una especie de terror público muy conveniente para la toma de poderes.
Hay otro procedimiento que puede usarse en el caso de que las necesidades sean más profundas y alcancen a un número amplio de personajes que deben de desaparecer para que las ruedas del carro masónico puedan rodar con tranquilidad: el terrorismo. Desde 1968 cuentan con esa ominosa asociación que se denomina “Interterror”. Se constituyó en Cuba bajo los auspicios del tirano Castro y ha recibido medios y educación en varios centros señalados por el mundo pero en especial en la Argelia de Gadafi, el mismo que ahora establece su “jaima” en el Palacio del Pardo, con alarde descarado porque no es persona que esté acostumbrada a vivir en la jaima sino que siempre ha vivido en lujosos palacios, de uno de los cuales escapó con la suerte de todos los cobardes porque dormía fuera cuando Reagan lo atacó con aviones de combate. No así una pobre niña que no recuerdo si era su hija o su ahijada y que murió en el ataque. El resultado ha sido un prolongadísimo silencio del tirano Gadafi. Porque hasta al criminal de corazón más duro, al terrorista de alma más negra, se le mueve la sensibilidad ante la matanza de una hija pequeña.
Forma parte importante de la organización nuestra nunca bien condenada ETA cuya misión ha estado desde sus inicios ligada estrechamente al dominio de la secta masónica. Así tiene que ser, pese a la falta de constancia documental o de cualquier otra forma probatoria de ello, que no tenemos por su cuidado e histérico secretismo. En esta ocasión carecemos de documentos que nos acerquen a esta verdad; pero, como de costumbre, la culpa no es nuestra sino de la secta que se ampara de manera muy peligrosa en su tozuda ocultación. Y que si tan fieramente guarda sus objetivos, sus intenciones, sus métodos, por algo será. Solo se oculta lo que no puede ser enseñado; y la masonería oculta todo lo que con ella se relaciona, no siendo los alibís y escaparates con los que engaña y atrae a sus prosélitos de primera fila.
Por lo cual hemos de usar de los medios de que usa la policía; que encuentra, por lo general, iguales dificultades, ya que los delincuentes, asesinos y demás calaña, se guardan muy mucho de confesar alegremente sus fechorías y las esconden con la mentira. Es decir, que vamos a dar un repaso general a lo sucedido con la banda terrorista criminal desde sus comienzos y veremos si realmente esconde solapamientos y ayudas que sólo puedan provenir de estancias en las que habitualmente mora la secta.
Cuando la banda inicia sus correrías criminales, cuando más falta hacía a la masonería la eliminación de ciertos personajes que iban a ponerle las cosas muy difíciles, su ocupación obsesiva consistió en la eliminación de la cúspide militar y política que nunca hubiese cedido al empuje de los demócratas que ya venían apretando. Generales y mandos militares de relieve que guardaban prístinos los recuerdos de lo pasado durante los duros años de la República y muy en especial los de la guerra; significados políticos nacional católicos… Todos ellos conocían, porque la habían vivido, la condición canallesca de quienes iban haciendo de nuevo su aparición tras el tupido horizonte de aquellos tiempos nefandos (que tantos lodos nos han traído) a los que dieron en llamar “la transición”, con esa costumbre insólita de poner nuevos y rimbombantes títulos a las cosas viejas para disfrazarlas y que parezcan nuevas. Se nos acercaban con las urnas bajo el brazo, ávidos de poder y henchidos en anhelos de venganza. El peor de los males que nos aquejaron en aquellos días fue el del tan celebrado avance económico de España, convertida la mayor parte de su sociedad en esa “clase media”, harta de consumismo y empeñada tan sólo en los disfrutes económicos que se le iban abriendo y facilitando cada vez más a medida que pasaban aquellos años “felices” en los que la pretérita hambre de paz pasó a ser hartazgo de jamón para todos. No hemos sabido evaluar el hecho de que un pueblo harto, lleno su estómago de cuanto pueda desear en cada momento y envenenada su alma de un terrible economicismo suicida, es el pueblo peor preparado para la guerra y el más dispuesto al sacrificio y a la destrucción. Obviamente, lo que buscaban nuestros enemigos. Y lo que muy pocos han sabido apreciar cuando de todas las claves del “intelectualismo” se nos dice que no, que un pueblo bien alimentado y que goza de las ventajas de una economía en progreso, no es el que va a molestarse en defender ideas morales, religiosas o patrióticas. Sin saber que, si bien es cierto, esa es la más cruel de las plagas que nos asolan.
Fueron muchos los crímenes de personalidades de este tipo los que se cometieron en un principio de actuación de la banda: corría prisa la rápida eliminación de los militares honestos y dignos. pero nunca han cesado. Los militares valientes que han osado levantar sus voces contra lo que se nos venía encima; los jueces que no han dado a torcer las varas de la justicia; los fiscales modélicos que no han entrado en el aro de humillar la persecución de los delitos; los policías inmunes a la corrupción… todos ellos han ido siendo masacrados uno detrás de otro. Ya hemos visto cómo estos crímenes no son nunca azarosos ni frutos de la casualidad y menos de la voluntad y encono de personajillos sin más bagaje que un odio mortal y ciego a la sociedad: siempre hay detrás de ellos la planificación y la decisión de poderes que actúan en la sombra y deciden quien debe de morir en cada momento. No nos cabe duda de que son de nuevo los mismos los que ordenan estos asesinatos que tan a medida de los deseos democratizadores, laicistas, de lucha contra la Iglesia y contra España, se plantean. Tenemos derecho a preguntarnos qué sucede con esos otros crímenes que no son selectivos, que matan a diestro y siniestro como el perpetrado en el Corte Inglés de Barcelona o el que se ha llevado por medio a personas que nada tenían que ver con la defensa de España por su adscripción a estamentos militares u oficiales. Quiero pensar que esos actos sin cualificación se han cometido con objeto de esconder tras la estela de actos no selectivos, en un amontonamiento que impide hacer distingos y sacar conclusiones sobre los objetivos finales, magnicidas, de sus acciones. Y, por supuesto, con la finalidad añadida de crear confusión y pánico entre las gentes de bien que se ven indefensas ante esa criminalidad horrorosa, sin el amparo de las fuerzas públicas, del Estado, del Gobierno. Otros, como la masacre de agentes del orden, tienen el mismo objetivo del despiste sobre la existencia de una línea matriz en las actuaciones y, de paso, el acabamiento de la confianza del pueblo en los ejecutores de justicias y en las fuerzas policiales. Han expandido la especie de que las fuerzas de Orden están ahí para eso, para servir de blanco a los tiradores de la banda, que los matan con el aquel de que son fuerzas que “presionan su libertad” e impiden la “libre expresión del pueblo vasco”, cuando es lo cierto que el asesinato, que es delito punible, se agrava sórdidamente cuando se aplica a un agente de Orden público, porque al delito del crimen hay que añadir el de asalto al poder constituido y a la paz de la nación.
El análisis de las vicisitudes por las que ha transcurrido la historia de la banda nos acerca al conocimiento de la relación existente entre los objetivos buscados en sus crímenes y las necesidades de asalto al poder que se planteaban entonces y para detectar el punto de conexión entre terroristas y asaltantes.
Ningún criminal, ni banda asesina ni asociación de delincuentes tiene ni ha tenido jamás fuerza para resistirse a la acción conjunta de toda una maquinaria de gobierno puesta a la disposición de la justicia y con intención, por tanto, de acabar con el crimen y mantener el orden (elemento el más necesario para la existencia de libertad en el sentido más estricto de la palabra), bien sea crimen solitario, bien organizado en cuadrillas (caso más corriente, porque como queda dicho el mal se organiza). En poco tiempo, los centros de poder, la maquinaria del ejecutivo de un gobierno puesta en funcionamiento, es capaz de detectar los movimientos de cualquier asociación de delincuentes y tiene medios más que suficientes para coartarla y acabar con ella. Esto, que es un principio de gobierno que se ha manifestado en todas las teorías políticas de ayer y de hoy, se muestra a las claras si repasamos los entramados de la relación banda-gobierno.
La blandenguería con que el gobierno obligó a las fuerzas del orden a tratar a la banda desde un principio, imponiendo una forma de comportamiento que, so capa de democrático, era claramente inadecuado para desmembrar las estructuras de la asociación de delincuentes, es obviamente incompatible con una radical voluntad de erradicación. El obligado aprovechamiento de las capturas para determinar cuales son los mandos de los apresados e ir escalando puestos hasta la cabeza, se saldaba a veces con la inculpación de los agentes que habían pretendido sonsacar al delincuente; con lo que esa lucha finalizó aún antes de haber empezado. Nadie, jamás, se ha sabido explicar por qué una cuadrilla asesina que mata a mansalva, ha de ser tratada con guante blanco, sin asomo del menor castigo que procurase simplemente el descubrimiento de sus centros de poder para anular a la banda. Ni se sabe por qué esa actuación debe de hacerse inseparable de la democracia.
La estancia en cárceles de los criminales aprehendidos se ha establecido igualmente con estructuras las menos adecuadas a su voluntad de exterminio: la reunión en células exclusivas en las que la vida carcelaria es completamente independiente de la del resto de los presos (y no porque sean objeto de una mayor vigilancia y represión, sino justamente por lo contrario); el disfrute de un trato diferencial privilegiado, con comidas que son aportadas a diario por sus cómplices desde la calle (jamás han probado la bazofia que constituye el menú del resto de los presos), con aportaciones de dinero externo que les permite cubrir no sólo sus necesidades sino también sus más nimios caprichos, con la permisividad de que sus novias o barraganas tengan acceso al recinto carcelario cada cierto tiempo como sistema de aliviar también sus carencias fisiológicas, las visitas continuadas de cómplices externos y familiares que son subvencionados (¡con fondos públicos!) para facilitar sus traslados, pasar consignas, aportar libelos… Hay todo un sistema creado en torno al desarrollo de la vida de los etarras en las cárceles de la nación que apunta claramente a que no han de ser castigados, sino que perduren en sus aspiraciones que de esta forma toman, incluso para ellos, la apariencia de fines políticos. La propia formación de guetos herméticos y aislados en las cárceles, a los que ni siquiera tienen acceso ni pueden investigar los carceleros, sirve a la vez para evitar defecciones de individualidades de la banda durante el encierro por eventuales arrepentimientos o por hartazgo y asfixia moral.
Addenda: son perseguidos con mayor saña por la justicia los agentes del orden que acaban con la vida de un terrorista en una persecución, que los propios terroristas. O los que simplemente les aplican castigos inmediatos para poder apresar a sus compinches de la directiva cuanto antes, previa a la toma de medidas fugitivas por parte de sus mandos.
La Universidad del País Vasco admite con tasas irrisorias (menos de 20 euros) la matriculación de presos de la banda en su institución: cuando no es ella, sino la Universidad a Distancia la que deberá recogerlos, como lo hace con cualesquiera otros presos que toman el camino del estudio. Y la UPV les regala flamantes títulos que consiguen en plazos mínimos, imposibles. Su estancia en prisiones se convierte así en un rentable pasaporte gratuito para el futuro.
Por el lado del cumplimiento de sus sentencias, las excarcelaciones son rápidas en los más de los casos, en especial cuando son trasladados a cárceles de Vascongadas desde donde una jueza penitenciaria regala con inusitada prodigalidad liberaciones que conculcan sentencias multiseculares. Es usual que, por aplicación laxa de ventajas penitenciarias, por “errores” de los jueces penitenciarios (adecuadamente elegidos) o por cualesquiera otras sinrazones aún no explicadas, a los dos o tres años de su encarcelamiento sean puestos en libertad, exonerando al preso de condenas centenarias y haciendo mofa de las decisiones tomadas por jueces penales: los cuales tampoco se ocupan de tales dislates, lo que entraña inequívocamente una complicidad.
Algunas excarcelaciones llegan al colmo de lo grotesco, como la del asesino convicto y confeso que llaman “Josu Ternera” (lo de Ternera debe de ser por su bestialidad animalesca), puesto en libertad al poco de su encarcelamiento por asesinatos execrables… ¡para ocupar el puesto que el gobierno vasco le había asignado en la Comisión de Derechos Humanos! Colma los límites admisibles de la burla procaz y soez al pueblo español. No podrían haberle nombrado porquero mayor de la cosa euskalduna, por ejemplo: tenía que ser defensor de los derechos humanos, el ser más inhumano, el asesino de moral más empedernida de que hemos tenido noticia. Naturalmente, la añagaza escondía solamente la oportunidad de una fuga “auxiliada”. De manera que, desde entonces, se halla en paradero desconocido, dirigiendo nuevamente a los asesinos y permitiéndose el lujo de pactar con indeseables como el tal Pepe Pérez (Carod Rovira, no porque así se llame sino porque ha elegido ese falso nombre para justificar su adhesión a la causa separatista y por él se hace conocer) si matan o no en tales condiciones, en tales áreas o en tales tiempos. Claro que eso que ha hecho Pepe Pérez le convierte en cómplice del asesino y, por tanto, en reo de la misma culpa y merecedor de las mismas penas. Según mi Derecho consuetudinario, que es el único que acato. Conste que de la entrevista estaban al corriente los servicios secretos de Francia y de España que tampoco procuraron la captura de un criminal en fuga reclamado por la justicia. También ese hecho delata complicidades dignas de castigo ejemplar puesto que se trata de delito cometido por fuerzas del Orden público.
No se saldan estos crímenes con el mismo procedimiento que hemos detectado en los asesinatos con rango de magnicidio, o en los de individuos ya asimilados por la secta que han desobedecido o tomado decisiones por su cuenta, mediante farragosos juicios en los que centros de mando de la policía, jueces, investigadores y políticos ponen en funcionamiento la potente maquinaria de tergiversación y de ocultación, de falsedades y perjurios y alumbran sentencias que solo dicen que no dicen nada, que nada averiguan y nada sentencian. En el caso de la banda terrorista el método es más complejo pero más asimilado a las necesidades de simulación de una guerra que se bate cada día: se permite y se propicia que los policías y la guardia civil aprese al terrorista que será sometido a un juicio aséptico desde el punto de vista judicial y se le condene a penas de imposible cumplimiento porque alcanzan encarcelamientos seculares, a veces hasta de miles de años. Pero luego se arrima al rufián un segundo batallón: el de las excarcelaciones, que ya hemos comentado; el de los beneficios penitenciario; el de la aplicación de un reglamente carcelario que lava culpa en alta velocidad. Apenas dos o tres años son suficientes para derretir las montañas de hielo de esas sentencias.
Pero yo voy a pronunciar la peor de vuestras sentencias, separatistas rompepatrias que jugáis con la sangre de vuestras víctimas y con la sagrada unidad de la Patria: cuando ya hayáis destruido España (si acaso lo consiguieseis, Dios no lo quiera) y la hayáis malbaratado, cuando ya vuestros maestros no os necesiten porque ya toda la nación sea de ellos y la deseen en su totalidad como n o puede por menos de pasar, sin resquicio alguno para defecciones, entonces seréis vosotros los más perseguidos, los más asediados, los peor tratados. Se os correrá a sangre y a fuego, con muy superior saña que la que se ha usado para perseguirnos a nosotros por españoles, por católicos, por acusadores de sus crímenes. Allí será vuestro rechinar de dientes. Y entonces veréis cual es el trato que merecen los terroristas.
De vez en cuando, los desmanes con que se protege a la banda salen a la luz y se instrumentan tres o cuatro días de bullicio mediático: estoy convencido de que no son más que brillos con el único propósito de restregarnos por la cara los dislates de la pretendida “lucha contra el terror” y de confiar a los activos en la seguridad de que nunca les pasará nada. Y para dar carta de naturaleza al cúmulo de bestialidades cometidas por la banda y amparadas por el poder. Lucha que no tropezaría con mayores problemas si realmente existiese una recia voluntad de victoria. Lo dicho sobre la potencia eficaz de una maquinaria de gobierno puesta en marcha es bastante para asegurar este extremo.
Todos los estamentos implicados en el terror defienden ardorosamente que están “en guerra” con el Estado español. Uno más de los brillos de sus mentiras con las que pretenden asimilarse a nación y convertir sus crímenes en una sana y justa batalla de carácter bélico entre naciones. No puede llamarse guerra a lo que no es iniciado por un estado legalmente constituido, no es declarado como tal y no cuenta con la oposición (defensa y ataque) del enemigo. Claro está que esto les convierte en pura maquinaria terrorista y eso lo quieren evitar a cualquier precio. Pero no podemos olvidar que se trata de simples crímenes en los que descerraja un tiro a traición, en la nuca de la víctima; y que nadie ni nada defiende al atacado, ni siquiera el Poder cuya primerísima y fundamental labor es la de preservar las vidas de los ciudadanos.
Nos han acostumbrado a que resulte suficiente a los políticos, para lavar cualquier atisbo de culpa, la declaración en público de una “radical condena” de los actos terroristas. ¿Qué nos importa a nosotros vuestra condena, si seguís empecinados en mantener a la banda terrorista? ¿Es que no es la mentira vuestro único credo? A veces y en el caso de grupúsculos públicamente afines a los asesinos, ni la condena ni el repudio se produce: no es más que la pretensión chulesca de simular su distanciamiento de los otros, de los que repudian pero ayudan y colaboran, los que son tan cómplices como los opacos que vitorean el asesinato. Y llegan a darse situaciones tan chuscas (si no fuesen trágicas) como la de que tengamos que enterrar a nuestros caídos de tapadillo y con nocturnidad, mientras los criminales muertos son ovacionados en sepelios multitudinarios: con el consentimiento del poder de unos y otros y a veces con el abominable concurso de sacerdotes que han llegado a comparar al asesino nada menos que con Cristo ¡malditos masones infiltrados en la Iglesia que tienen mucha más responsabilidad que los demás por el mero hecho de que conculcan juramentos sagrados de la mayor entidad para el ser humano!
Las normas de la democracia son las del trato blandengue al criminal, la prohibición del más mínimo castigo que lograse arrancar una confesión necesaria o que sirviese de ejemplo que desanime a los cómplices o que permita el avance en la investigación; y la preparación sibilina de una redención generalizada y sin condiciones ni justificación. Ellos, que asesinan despiadadamente, solo pueden ser objeto de un exquisito trato y vuelven a las calles tempranamente para continuar su cobarde historia de crímenes masivos. Solo la voluntad de proteger a la banda y de inutilizar a la sociedad en su legítima defensa puede dar explicación a semejante actitud. Y no proclamen los imbéciles pacifistas aquello de que no debemos ponernos a su mismo nivel. Porque lo que determinase un juez en cumplimiento de una legislación verdaderamente protectora de la sociedad y de fines políticos superiores, en defensa de vidas humanas inocentes y de objetivos de superior rango, jamás sería crimen, sino justicia. ¿Quién me convencerá de la majadería insólita de que debo permitir que se me ataque con pistolas, bombas, explosivos y hasta misiles y que he de responder con tratos de alma bendita, con atenciones a pan y manteles y con guante ya no blanco sino transparente al criminal descubierto? Se mofan de los policías que los detienen, insultan y amenazan a los jueces que les juzgan, se ensoberbecen con sus carceleros... Y se resquebraja el respeto a la dignidad humana y la confianza del pueblo en sus instituciones, en sus sistemas de justicia que se derrumban ante nuestros ojos atónitos y que ya no sirven para nada más que para amparo del mal. Frente a una fuerza armada y pertrechada nos obligan a oponer una resistencia descafeinada e inerme de la que el enemigo se burla cobardemente desde su impunidad consentida. Pero ¿no es acaso este el objetivo de la masonería?
No deberíamos de recaer perpetuamente en los mismos errores, fatales para España, para su integridad y para su unidad. Sólo es concebible este vicio cuando nos percatamos de que sus resultados son los apetecidos por quien los propone desde las alturas del iluminismo. Me refiero en esta ocasión, en concreto, a que ya teníamos la experiencia de una amnistía fabricada a la medida de la banda de asesinos. La constitución del 78, apaño de los manijeros masónicos que ya venía preñada en origen de las terribles consecuencias que luego se irían manifestando en su aplicación, vino acompañada de esa demagógica y criminal amnistía. Se justificó la exoneración de los monstruosos crímenes de los terroristas en la tesis de que habían sido iluminados en un profundo amor a las libertades y a la democracia (jamás habíamos oído tamaña falsificación descarada de la verdad). Ello implicaba (y fuimos muchos los que lo advertimos y denunciamos) el reconocimiento implícito del terrorismo como parte integrante de la democracia partitocrática que se inauguraba con la nefasta constitución, tan del gusto y a medida de la secta masónica y de sus dueños los iluministas. A partir de entonces, no se dio por satisfecho el secesionismo criminal de ETA sino que, al contrario, inició una escalada frenética de su orgía asesina que pretendía obligar al gobierno a aceptar las exigencias independentistas del PNV, su matriz y su útero. Volvemos a jugar y esta vez con modos de baza fuerte, al juego de la amnistía y de la excarcelación. Los resultados ¿han de ser diferentes? El masón Rodríguez es el encargado de satisfacer finalmente la venganza secular del iluminismo, tantas veces intentada y tantas otras frustrada. A esto y no a otra cosa responde la absurda “paz” buscada por Rodríguez bajo pretextos de diálogo y talante y que no es más que la redención de una banda de criminales acorralada y asfixiada por la política antiterrorista anterior. Visto lo que estamos viendo, ¿cómo dejarían morir a tan valiosa apoyatura? Tenían que redimirla del fondo oscuro en que estaba cayendo, sin conculcar esas famosas “normas democráticas”; lo cual demuestra inequívocamente lo que hemos mantenido: que una maquinaria de gobierno puesta a trabajar arrasa con facilidad a una banda criminal.
La prensa y los gobiernos dan a la banda un trato distinguido y de superior rango: donde la prudencia aconsejaría silencios y mero enunciado de cada uno de sus crímenes con una ligera exposición de su perversidad que marcase su repudiable entraña, se explican a bombo y platillo las vicisitudes por las que campean sus fechorías y se ofrecen detalles de su organización que la elevan a la categoría de gobierno paralelo y la asimilan al oficial de la Nación. Se habla de sus secciones, con especial referencia a su rama “político-militar” o la “militar”, como si de un ejército regular se tratase. Se plantea la posibilidad de conversaciones y pactos con ellos, olvidando que no caben escarceos ni tratos con criminales a los que, sencillamente, hay que arrestar y procesar tan pronto estén al alcance, sentados en el foro de una misma mesa. A veces se nos revela que tales entrevistas y acuerdos ya se han celebrado (casi siempre en secreto)… ¿Se busca otra cosa que otorgar carta de naturaleza a los asesinos y asimilarlos a un poder justamente establecido? Todo ello se disimula bajo el manto encubridor del totalitarismo partitocrático que tanto denuesta otras situaciones ni intolerables ni abyectas. Y contra las que lucha, con esas sí, formal y despiadadamente.
Me ratifico en lo ya dicho: no debemos de seguir en silencio ante estos atropellos del poder. Sabemos que nuestra voz es débil y no alcanzará más que a una audiencia muy limitada. Pero aún así hemos de romper el silencio encubridor que en ningún caso tiene las formas de nuestro estilo y que podría llegar a hacernos cómplices del horror que estamos viviendo desde hace ya más de cuarenta años.
¿Os dais cuenta, por ejemplo, de lo efectiva que sería la voz de la Iglesia, emitida desde los púlpitos, poniendo de manifiesto sin ambages, el fondo de estos manejos? Es posible que fuesen bajados del púlpito a punta de metralleta por las fuerzas que ya dominan los enemigos. Pero ¿no es esa la función de la Iglesia? ¿No van a ser igualmente masacrados como ya lo han sido otras veces? Ante el espectáculo inadmisible de un ataque tan directo al clero, el pueblo sería más consciente de la gravedad del momento. Y el clero encontraría de inmediato el apoyo de los fieles ante tan brutal agresión. Tal vez para seguir el mismo camino de martirio que ese clero. Pero estaría correctamente informado; y eso es de fundamental importancia. Por el contrario, lo único que oímos desde el púlpito son prédicas descafeinadas y promoción del catecismo holandés o de la triste teología de la liberación, felizmente ya condenadas como heréticas.
O nos ponemos unas orejeras que no nos permitan mirar más que en la dirección que se nos ordena y que nos obliguen a tragar con lo del “pensamiento único”, o tenemos claramente ante nuestras asombradas vistas el compadreo del poder con los terroristas y la utilización de la banda por los centros neurálgicos del poder. ¿Cómo vamos a soñar con acabar con esta plaga maldita?
¿No veis en todo ello la huella indeleble de la masonería según hemos podido estudiar y analizar sus procedimientos y sus métodos? ¿Es que vamos a pensar que un elemento tan importante en las tomas de poder, en la destrucción de países, va a permanecer en el simple capricho de sus malvados manijeros?
Hemos de añadir que, finalmente, da igual la banda o bandas que hayan ejecutado la hecatombe del 11 de Marzo: no podemos de ninguna manera ignorar a estas alturas que existe un “Interterror” que se formalizó en Cuba en 1968 y que aúna a todos los terroristas de todo el mundo, incluidos los islamistas; y que desde entonces las bandas trabajan de consuno para la consecución de los múltiples fines asignados por el poder oculto, que se auxilian las unas a las otras, se ceden armas, municiones, explosivos y hasta misiles: nadie podrá convencerme que este otro plano de la actividad terrorista no esté igualmente controlado y disciplinado por la misma criptocracia que dirige los destinos de la política mundial. ¿Qué importancia puede tener entonces que fuese una u otra o que fuesen varias en connivencia las que cooperaron en el caso de los trenes? Solo enguarraría más el panorama algo tan grave como lo que se viene oyendo desde las tribunas que generalmente están bien informadas: que las posibles ayudas prestadas al genocidio del 11 de Marzo hayan provenido de los servicios secretos de algún país extranjero. Lo cual no quita para nada la gravedad de los manejos que son claramente identificables por parte de los propios servicios secretos y de conspicuos mandos de las fuerzas de Orden, todos ellos españoles. Por el contrario, le prestan mayor entidad.
Creo que queda meridianamente claro el misterio en que se han envuelto los frecuentes y terribles atentados que tanta trascendencia han tenido en el devenir de la política mundial de nuestro tiempo; misterio que resulta tanto más sospechoso cuanto que involucra a sectores de la población con poderes suficientes para desentrañarlos (jueces, policía, centros de “inteligencia”, políticos, medios de comunicación…) que han actuado bajo pactos y compromisos férreos y en cumplimiento de instrucciones ineludibles que no pueden ser calificadas más que como conjuras, dada la clase e inserción de quienes los acatan y obedecen. Y que se ocultan, inconfesables, en el críptico silencio de las logias.
Desde los primeros balbuceos de la maldita Comisión, sé que nunca (como en todos los demás casos expuestos) llegaremos a conocer las tramas ominosas de la confabulación que dio lugar a la masacre del 11 de Marzo.
Tal vez Zapatero es ignorante de la autoría (sola o acompañada) de la masacre por la banda terrorista, siguiendo los usos de la masonería de fragmentar las informaciones y hacer que los conocimientos de un determinado hecho criminal estén divididos adecuadamente para que nadie tenga toda la información que entonces podría infiltrar en algunos casos extremos: cada cooperador sabe lo que es estrictamente necesario para el cumplimiento de su función, ni más ni menos; pero es lo cierto que vive preso de las amenazas de la secta que amaga con hacer públicas las actas de los acuerdos que haya pactado con ellos. Es la única explicación plausible que podemos encontrar a su terquedad en favorecer a ETA y a su ansiedad por ofrecer a esta y al secesionismo vascongado todas sus exigencias, a pesar de que jamás ha abandonado su violencia (extorsiones, terrorismo callejero, chantajes a los que pretenden dar el tinte de una recaudación tributaria, como si de un nuevo estado se tratase, etc.) y aún después del atentado criminal de Barajas. Asistimos al espectáculo inaudito de un Presidente de gobierno poniendo de rodillas a la Nación ante un grupo de delincuentes asesinos y humillando a la Patria, sometiéndola a los intereses de esos criminales. ¡Él sabrá que explicación `piensa dar de todo esto!
Los hechos, cada vez más claramente, inclinan de manera muy seria a pensar que la banda terrorista autóctona no ha estado lejos de la preparación y la autoría del atentado; inclinación que no se ha disipado sino reforzado con los escaqueos de la Comisión y pesquisas y resultados de la acción judicial y que creo que sigue viva en las más de las mentes de la sociedad española. Nadie se atreve a pensar, porque le atenaza el horror de algo tan inhumano y tan grave a nivel de Estado, que no están lejos de la preparación y andamiaje del suceso los mismos que han sido sus beneficiarios; que realmente ha habido un complot entre la clase política, el funcionariado de élite, las bandas del terrorismo e incluso sectores implicados de la judicatura que han hecho posible una acción de tal envergadura que quedará tan impune como los magnicidios y genocidios que repasaba más arriba.
Había que cambiar el gobierno de la nación por muchas, muchísimas causas; pero ¿creéis que ha sido ajeno a la preparación del cambio el propio gobierno que entonces lo era de la nación? ¿Alguien puede pensar que el gobierno de Aznar no podría haber tomado medidas para anular el ataque? Resulta fácil concluir que ese mismo gobierno debería haber suspendido elecciones que se celebraron en tan criminales circunstancias y con la presión callejera del partido socialista, hasta que no se hubiesen aclarado las circunstancias de la masacre. Sin embargo, callan, otorgan y soportan las vejaciones indignas y canallescas; y observan impávidos todo el proceso que tenía necesariamente que acabar en la “alternancia” en el poder.
CAMPAÑAS DE ENVENENAMIENTO AMAÑADAS.-
Otro ejemplo vivo nos dará el alcance de los métodos que usa la secta cuando se trata de hurtar a sus afiliados de la acción judicial y de la policía después de cometer truculentos crímenes mediante los que han buscado en muchas ocasiones la revolución final y el derrocamiento del Estado.
Se trata de las añagazas que un masón convicto y confeso, Juan Simeón Vidarte, uno de los principales dirigentes de la revolución de octubre del 34, esa que fue tan catastrófica para España y que marcó el inicio real y efectivo de la guerra del 36. La dirección de esta revuelta es confesión propia de Juan Simeón Vidarte. Después de fracasada la intentona, que solo dio respuesta a los deseos de los políticos en Asturias y muy tangencialmente en Barcelona, el reguero de barbaridades que dejaba tras de sí es ignominioso. La participación de elementos políticos de altura en su preparación está y estuvo entonces fuera de toda duda racional: la autoría de Indalecio Prieto que preparó el azaroso viaje del Turquesa, llenas sus bodegas de armas ilegales que entregaba a los revolucionarios asturianos, huyendo luego a Francia para evitar el susto que sus cofrades se dieron al verse en la cárcel y con petición de pena de muerte; las arengas, que no dejaban duda de su participación, de Largo Caballero; el concurso de todas las fuerzas socialistas; la participación de los anarquistas y los comunistas, las miradas al ruedo de Azaña que fue uno de los inductores… A pesar de las concomitancias del resto de las fuerzas políticas, las que presumían de pacifistas y oficialistas, el poder público hubo de tomar cuentas a cuantos culpables se encontraron en los hechos.
Las cárceles, que se habían llenado de estos elementos políticos revolucionarios, pronto iniciaron el consabido proceso de vaciado mediante excarcelaciones masivas. Quedaron, en cambio, encarcelados, elementos punteros de esa política rufianesca que habían sido cómplices necesarios cuando no instigadores de la revuelta. Y sobre todos ellos pesaba la clara amenaza de una pena de muerte, puesto que sus delitos eran calificados por el derecho penal como punibles con dicha pena. La justicia que entendía del caso, era, por supuesto, la Militar.
Vidarte fue apresado: pero se le dejó en libertad. Según cuenta Amaro del Rosal (otro de los dirigentes de la revolución y, por supuesto, fraterno hermano de Vidarte en la masonería), gracias a la “protección del triángulo masónico” desde el propio gobierno. Veréis que la principal causa de esta liberación fue exclusivamente la necesidad que la masonería tuvo de verle libre para encauzar los trabajos que se le encomendaban.
Ya contaba Vidarte con la experiencia de un movimiento análogo en 1909 cuyos resultados fueron óptimos, por lo que se le encarga que vuelva sobre el mismo procedimiento con objeto de lograr la liberación del resto de masones que quedaban en las cárceles y en situación muy delicada, por su intervención en los hechos de la revolución de octubre. Aquella experiencia fue la de haber orquestado una campaña internacional con motivo de la ejecución del pedagogo terrorista Ferrer Guardia, que dio al traste con el programa reformista de la Restauración. Para que no se reparase la miseria proletaria y continuase encanallada y privada de todo en evitación de una salida airosa de su miseria. Claro que entonces habría podido salir ese mítico proletario de la vía de la revolución, de la triste y vergonzosa dictadura del proletariado
El bueno de Vidarte impulsa entonces una campaña de crispación a nivel internacional que se extiende por toda Europa y por los Estados Unidos, desatada en un “clamor” en defensa de los pobres insurrectos que ahora yacían en las cárceles. Confiesa Vidarte en sus memorias que en ambos casos acudió al auxilio de la masonería internacional y de las internacionales comunistas (¡como para seguir albergando dudas de la interrelación de todas estas fuerzas destructoras y revolucionarias entre sí y con la masonería!). Confiesa que, dentro de España, recurre a Fernando de los Ríos (judío y masón, fundador de la ILE y de la Residencia de Estudiantes, focos prolíferos de masonería y comunismo: los más eficaces que ha conocido España), a Marcelino Domingo (también masón reconocido), a Osorio y Gallardo (uno más para la cuenta) y a mujeres como la diputada Matilde de la Torre, Veneranda García, María Lejarreta y muy en especial a la Pasionaria (Dolores Ibarruri) que se distinguió de manera notoria.
Todos ellos acudieron al socorro de la masonería internacional que, como queda dicho y en connivencia con las internacionales comunistas, aceptan con regocijo orquestar una vez más esa campaña de desprestigio y vilipendio de España.
En ella se delataban supuestos asesinatos y torturas, violaciones masivas de esposas e hijas de los mineros asturianos, saqueo de las propiedades de los pobres trabajadores de las minas en la represión del levantamiento. Asemejaban a los soldados enviados a Asturias para reprimir la sublevación con los más lúgubres torturadores orientales. Amañaban testigos que declaraban haberlo sido de las más variadas crueldades, torturas, violaciones y crímenes. La Guardia Civil era comparada con los más descorazonados torturadores medievales. Y todo ello, con la pasividad y dejación (ciertamente dolosa) de los “compañeros” del gobierno.
Según la campaña, la sublevación la había organizado por su cuenta el pueblo llano, el pueblo obrero, levantado en armas para cortar el triunfo del fascismo en España. Cuando era obvio (y los dirigentes lo sabían tanto en el interior como en el exterior) que no existía tal fascismo en España y menos como peligro a abortar. Y, por supuesto y sobre todo, el gobierno español era muy consciente de que las masas no se habían levantado, sino que habían sido instigadas sin el resultado apetecido, al levantamiento. ¿Cómo lo iban a dudar, si fueron muchos de los insertos en el Gobierno los principales instigadores? El fracaso de la pretendida revolución tuvo su base precisamente en la falta de respuesta del pueblo español a los llamamientos de los revolucionarios. Salvo en Asturias, en ningún lugar del resto de España se respondió a esa llamada, lo cual precipitó el fracaso. Las motivaciones de Cataluña fueron muy distintas (Companys quería aprovechar la ocasión para separarse definitivamente de España, por lo que el menor atisbo de posible fracaso promovió su retirada: su participación duró apenas unas horas)
En la campaña, se ocultaron debidamente sus propias contradicciones en un proceso de agitación tan enorme, tan cínica y al servicio de la que se pusieron tantos medios; y no valió de nada que los informes que ellos mismos presentaban revelasen la falsedad de las acusaciones vertidas el día anterior por la propaganda; ni que concienzudos informes mostrasen la mentira de sus acusaciones. La masa es ciega y solo responde a los impulsos propagandísticos con que se les acosa. Porque la propaganda ha sustituido por completo a la voz de mando.
Vidarte desata, con la impagable ayuda de sus fraternos “hermanos” de Europa y de los EEUU, una ominosa campaña multinacional, promoviendo que “intelectuales” y diputados de varios países colaborasen en la misma y que se organizasen manifestaciones desde la costa oeste de los EEUU hasta París y Lyon y se alineasen incluso en las fronteras de España. Acudían a España los más conspicuos masones internacionales para “interesarse” e “investigar” sobre los sucesos, presionando incansablemente a las autoridades españolas: las cuales, desde luego, se dejaban presionar y daban nuevos instrumentos para acrecentar la riada oprobiosa.
En varios países europeos se empapelaron fachadas de grandes edificios con mensajes como este:
“España en sangre. Mujeres y niños degollados. Cinco mil trabajadores muertos. Heridos torturados. Ocho mil heridos. Setenta mil prisioneros políticos socialistas, comunistas, anarquistas, radicales, republicanos. Ciudades destruidas por la artillería, la aviación y los cruceros.”
Tales dislates se expanden por todo el mundo y crispan los ánimos en países enteros que claman contra España. El éxito fue tanto y de tal naturaleza que aquellas mentiras se vienen repitiendo una y otra vez a través de generaciones en España y en el extranjero por historiadores que disfrutan del cazo y de las legumbres pagados por sus compatriotas. Y aún hoy son exhibidas con descaro en aulas y centros “culturales”.
Resultado final: los políticos masones son excarcelados y ni siquiera son sometidos a juicio. Nadie (políticos, jueces, policía…) podía negar en el interior que el desaforado griterío internacional era absurdamente falso y que la razón y la justicia estaban de parte de las fuerzas que habían reprimido la intentona revolucionaria; y que eran los revoltosos los que habían perpetrado horrendos crímenes, producido destrozos de muy alto precio y causado daños de difícil reparación en bienes públicos y privados. Y, sin embargo, el vocerío permite que tales delitos queden impunes. Es decir: no sólo el griterío, sino éste acompañado de la permisividad cómplice de esos otros masones sentados en los puestos de gobierno que toman la algarabía como pretexto justificatorio de la exculpación. He aquí uno más de los procedimientos que la masonería utiliza para encubrimiento e impunidad de sus crímenes.
Las cifras puestas en su verdadera dimensión: forman un balance sobrecogedor de dos semanas de revolución socialista nacionalista (porque a nadie se oculta la participación de Cataluña en el levantamiento: pero Cataluña buscaba fines muy otros que los que pretendía la política socialista –masónica- y, visto el fantasma del fracaso, tardó horas en replegarse e inhibirse del fregado). Las fuerzas de orden público habían sufrido 324 muertos y 903 heridos, además de 7 desaparecidos que, a estas alturas, creo yo que es prudente darlos por muertos. Entre los civiles, los muertos –de ambas partes, aunque con una sola culpabilidad-, llegaron a 1.051 y los heridos a 2.051 muchos de ellos, naturalmente, sacerdotes y religiosos. Los daños materiales ocasionados por los sublevados afectaron a 58 iglesias, 26 fábricas, 58 puentes, 63 edificios particulares y 730 edificios públicos. Habían realizado destrozos en 66 puntos de la vía férrea y en 31 carreteras. Ingresaron en prisión, por su participación en la sublevación armada, unas 15.000 personas; pero durante los meses siguientes fueron saliendo en libertad la mayoría de ellos, como ya hemos dicho. Amén del coste político, ya que la II República había entonado el canto del cisne y había entrado en agonía profunda, abriendo el sendero que conducía sin remisión a la guerra civil: a esa, o al degüello gratuito de media España a imagen de lo que se hizo en Rusia.
Otras historias propias de la paranoia inventiva de la masonería, como puede ser la de los caramelos envenenados que las monjas repartían a las niñas en un colegio de Bravo Murillo en Madrid y que dio lugar a una masacre de religiosas y a la quema del convento, tienen el mismo principio, aunque menos calado que la expuesta.
Ya en nuestros tiempos, la presentación ante la Comisión de investigación de las Cortes y ante los propios jueces de testigos falsos a los que se sorprendió en algunas ocasiones en ominosas renuncias que contestaban a veces, llevados por su ignorancia (recuerdo ahora la candidez e incultura de un portero de finca cercana a uno de los hechos que se investigaban) que tal o cual persona (siempre uno de los socialistas implicados en la investigación) se lo había enseñado de esa manera para que lo dijese así. O los más graves embustes de personajes con puestos de responsabilidad en los estamentos de Orden Público que mentían a sabiendas; con el premio inmediato de ser elevados a más altos cargos sin siquiera una espera de prudencia. O las sanciones que se han impuesto (degradaciones, prisión y expulsiones) a policías y oficiales que se negaron a manchar sus expedientes con una burda falsificación, habiendo llegado a ser encarcelados por ello. O los engaños masivos con que revolucionaron al pueblo para variar las tendencias de votación durante los días 11, 12 y 13 de marzo de 2004, con aquel falsete de “queremos saber” (que luego no han querido saber nada por la cuenta que les trae) o “España no se merece un gobierno que miente”, cuando son dueños y fautores de toda mentira; o los gritos populacheros de “PP criminales” y las aglomeraciones a las puertas de las sedes del P.P. Este último ejemplo, sin los ribetes internacionales que bordó Vidarte, tiene las mismas connotaciones y las mismas artes.
Aunque en clave solitaria, no nos será difícil recordar la campaña que montó por su cuenta en Suecia, con motivo del ajusticiamiento de varios individuos de ETA, Oloff Palme, ese sujetillo de final tan terrible como misterioso, otro más de los asesinatos que jamás tendrán una correcta explicación, a la medida de los procedimientos mafiosos de la masonería, probablemente por desobediencia o desviación de las instrucciones de logia.
LOS ATENTADOS IMPUNES CONTINÚAN Y ARRECIAN EN ESPAÑA.-
Hemos querido dejar en capítulo aparte un nuevo bloque de atentados componentes de una cadena que, con las mismas características de todos los que hemos analizado y con la misma impunidad, con el sello visible de los crímenes masónicos, forman un conjunto coherente, una cadena concatenada que viene a procurar fines específicos y a afianzar cada uno de los objetivos alcanzados en cada fase.
La finalidad conjunta y última de las que vamos a analizar ahora ha sido la de aupar de nuevo al poder a las mismas fuerzas que fueron directamente promotoras y culpables de todo cuanto sucedió durante la II y III Repúblicas: el famoso Frente Popular. Ni que decir tiene que era un objetivo difícil de conseguir después de lo que vivimos durante aquellos nefastos años 30 (nunca mejor dicho, porque tales hechos ocupan por completo la década desde 1931 hasta 1939). Primero fue la eliminación adecuadamente solapada, usando la herramienta ETA, de los altos mandos militares que habían vivido tales acontecimientos y que no transigirían de ninguna manera con todo lo que se preparaba. Y de la trama civil política que, por las mismas razones y por su conocimiento de los métodos que se iban a utilizar, tampoco consentiría la traición que se preparaba.
Salpicados con otros crímenes menos específicos en su finalidad, la confusión de los unos con los otros y el tratamiento mediático de cada uno de ellos no permitiría (como sucedió) al pueblo descubrir su concatenación ni detectar el plan conjunto al que obedecían. Quienes, por su posición en la política o por su pertenencia a los Institutos Armados podrían haber localizado el común propósito de la trama, estaban ya asimilados a sus valedores por haber sido fagocitados por las logias.
Al mismo tiempo se produce una cadena de atentados cuya explicación es sencilla a poco que una voluntad libre y sana se ponga a pensar en todo ello. Es difícil atisbar en cualquiera de estos hechos, en el tiempo y momento de su producción, la posible intención que se ha buscado con cada uno de ellos; pero no resulta complicado, una vez analizados en su conjunto, por la relación entre uno y otro y entre éstos y los hechos políticos y sociales inmediatos posteriores, que todos ellos respondían a una misma intención. Todos los hechos que vamos a comentar no son hechos políticos aislables sino que forman parte de un proceso que encadena crímenes, desmanes y conspiraciones causalmente ligados entre sí e inseparables del proceso de corrupción de un sistema político que falleció con su fundador e inspirador y que solo pretende dar paso a otro proceso político aquejado de los mismos males que ya desencadenaron hace setenta y tres años la guerra de la que ahora pretenden presumir sus culpables.
La cadena de actos criminales que se produjo entonces, comprende:
El asesinato del Almirante don Luís Carrero Blanco el día 20 de diciembre de 1973; el atentado de la Calle del Correo; el intencionado incendio del Hotel Corona de Aragón; la acción que ha dado en llamarse “institucional” del 23 de febrero en las Cortes; el derribo del avión Alambra de Granada en el monte Oiz; el asesinato de los abogados del despacho laboralista de Atocha; y la masacre criminal del 11 de marzo de 2004.
Analizaremos por separado cada uno de estos hechos, sin perder de vista su trama conjunta y su concatenación con los hechos políticos en cada caso.
El magnicidio del 20 de diciembre de 1973 en el que es asesinado el Presidente del Gobierno don Luís Carrero Blanco. La situación política del momento era complicada: Carrero fue nombrado por Franco Presidente del Gobierno (puesto que había ocupado él personalmente desde su nombramiento como Generalísimo de los Ejércitos, junto con el de Jefe del Estado español) después de haber designado a don Juan Carlos de Borbón como su sucesor a título de Rey. Carrero era el encargado de dar continuidad a los designios testamentarios de Franco, en busca de una democracia convencional que el mismo Franco había diseñado. Frente a los que procurarían esta solución, fieles a las previsiones de Franco, se situaban los que tuvieron como centro de actuación la Junta Democrática, apoyados por don Juan de Borbón y Wattenberg cuya intención era la de ocupar el trono que se había destinado a su hijo. Estos últimos, los encuadrados en la Junta Democrática, entendían que Carrero era un estorbo para sus aspiraciones porque creían que la función de Carrero era la perpetuación del franquismo. Su verdadera finalidad era la de promover el proceso hacia la democracia de partidos por medio de sucesivas reformas de las Leyes Fundamentales. Los rupturistas no pretendían solo la coronación de don Juan de Borbón en contra de las aspiraciones de su hijo don Juan Carlos: sus planes incluían, una vez aceptado el nombramiento de don Juan como Rey, promover un referéndum para que los españoles decidieran entre monarquía y república, con el convencimiento formal de que ganaría ampliamente la república.
Mientras tanto y desde el momento de ser nombrado Presidente del Gobierno, Carrero había entregado su carta de dimisión sin fecha al Príncipe Juan Carlos, cosa que desconocía el propio Franco. El cual, enterado de ello por sus servicios de inteligencia, pronunció en el discurso por la muerte de Carrero, aquellas enigmáticas palabras: “No hay mal que por bien no venga”.
El atentado contra el Presidente del Gobierno fue impulsado por doce políticos, varios de ellos miembros de la Junta Democrática, reunidos en un chalet de Aravaca. Uno de los cuales traslada la iniciativa al grupo comunista que en aquel momento preparaba el atentado de la Calle del Correo. A través de un joven militante de la Liga Revolucionaria Comunista, se pasa recado a ETA con la connivencia del PCUS en su sección para los partidos comunistas en países no comunistas. Se aprecian, desde sus inicios, las relaciones entre los distintos partidos rojo-revolucionarios y de estos con la masonería, puesto que no cabe duda de que la tal Junta Democrática estaba infiltrada hasta los tuétanos por la masonería, única que podría pretender la vuelta a la República tan certeramente destronada y derruida en la Guerra. El libro de González-Mata “Les vrais maîtres du monde” (Ed. Grasset & Fasquelle, 1979), que fue en un tiempo jefe de estancia de la CIA en España, relata con minuciosidad por entrevista con Genoveva Forest Tarret, mujer de Alfonso Sastre, ambos componentes del grupo que dispuso el atentado de la calle del Correo, que el “grupo de los cuatro” desarrolló el aparato logístico de apoyo a la cuadrilla de ETA encargada de llevar a cabo el atentado.
Nadie puede pensar que una cuadrilla de chapuzas de ETA prepara tranquilamente durante todo un año todo el operativo de la calle Claudio Coello, a un centenar de metros de la Embajada americana, justo detrás de la Iglesia de los Jesuitas, a escasos ciento cincuenta metros de la Embajada de Inglaterra y a unos doscientos de la vivienda del Almirante. Pero el mismo González-Mata aporta informaciones muy precisas de la CIA sobre los preparativos del atentado, así como de los avisos que los Jesuitas y la Embajada de Italia (la residencia de su embajador también se ubicaba a escasos doscientos metros del lugar de los preparativos del atentado) y que fueron bloqueados de inmediato a ciertos niveles de los Servicios de Seguridad del Estado.
Los Estados Unidos, que también procuraban la democratización de España en el momento en que Franco falleciera, decidieron apoyar la intentona porque podían prever un cierto grado de riesgo en la presidencia del Almirante. Es así como un agente muy especial de los Servicios de los Estados Unidos, un tal Johny Maxwell (conocido como “el Afortunado” y de residencia habitual en Panamá) introdujo por Torrejón dos sofisticadas minas de última generación (totalmente desconocidas en España) que colocó sobre la parrilla dispuesta por ETA bajo la calle Claudio Coello.
Avanzadas las investigaciones y a punto los servicios policiales y de seguridad españoles de descubrir cuanto había sucedido, se provoca el referéndum sobre la Ley de Reforma Política que legaliza los partidos políticos constituyentes del Congreso de los Diputados y se promulga una Ley de Amnistía Política que produce el inmediato archivo de la causa del magnicidio y la ocultación para siempre de quiénes fueron los inductores. Así como del conexo atentado de la calle del Correo en cuya investigación se habían puesto de manifiesto relaciones institucionales con el PCE clandestino en la casa en que se ocultaba Sánchez Montero. Los etarras, con tan fácil salida, son exculpados de todo, se les amnistía y salen de España, camino de Suecia, forrado cada uno de ellos con dos apetitosos millones de pesetas. Aunque su voluntad no podemos decir que fuese democrática: a los quince días conculcan el destierro y se presentan en Guernica donde pronuncian un sonoro discurso para sus vasquitos.
Se pone en claro el contubernio de las más de las fuerzas interiores y de otras exteriores (en especial de los Estados Unidos) que han quedado sepultadas para siempre por la operatoria, invariablemente confusionista y enrevesada, de la masonería.
“Pase lo que pase, cueste lo que cueste”, máxima masónica que se aplica cada vez que una acción de tipo criminal y sobre todo un magnicidio, entra dentro de las conveniencias de la Secta. La ocultación, la falacia y el cinismo, como sistema. Y la connivencia de los poderes públicos de la Nación a la que toca claudicar: su policía, sus instituciones judiciales, sus sistemas de seguridad, sus militares… Todo un batiburrillo destinado a la ocultación de los inductores.
El atentado de la calle Atocha.- No tuvo más finalidad que la de atenuar las posibles reacciones que se producirían por la legalización del PCE (Partido Comunista de España) cuyos antecedentes en este país eran lo suficientemente claros para que los muchos que aún los recordaban se opusiesen presumiblemente de manera incluso violenta. Haciendo al tiempo peligrar la tan deseada “transición”; aunque era inevitable este paso por el compromiso ya pactado.
El compromiso de legalización del PCE, es decir, de su incorporación al juego de los partidos que iban a integrar las fuerzas políticas del transaccionismo, venía ya de lejos y estaba pactado de manera que no podía evitarse. Lo cual quiere decir, en el idioma que nosotros hemos de usar por no estar en la nómina de los “correctamente políticos”, que las logias habían determinado la restitución del tal partido al juego democrático español y que, como de costumbre, las decisiones de logia deben ser cumplidas inevitablemente, “pase lo que pase, cueste lo que cueste” por los dóciles mandilones que reciben la instrucción. O eso, o incrementar la nómina de los asesinados de Hiram y sufrir la venganza de los “hijos de la viuda”. Traduzcamos a román paladino: La masonería no puede renunciar al juego de sus viejos instrumentos. Los beneficios que le ha proporcionado un viejo y rechinante partido como el comunista han pasado por todas las vicisitudes que conocemos sobradamente hasta llegar a un funcionamiento eficaz para ellos. Ahora no pueden entretenerse en la creación de instrumentos que suplan medianamente la utilidad que han demostrado en muchas ocasiones los viejos. Y recuérdese que el PCE, al final de la Guerra, era ya dueño de todas las voluntades y del ordenamiento del resto de los partidos de izquierda, había conseguido entregar el poder total y brutesco a los comisarios que Rusia nos enviaba y hubiese dirigido por completo una posible victoria que aún esperaban, dando a la política española, a partir de entonces, el mismo ritmo que habían dado a la rusa; con las mismas consecuciones. Y esto era de sobras conocido por militares, políticos y civiles que habían vivido los horrores de la represión comunista.
El peligro de la legalización de ese partido, en la que se involucraron el general Díaz Alegría y Nicolás Franco Pascual del Pobil, ambos de la confianza del Rey, para Adolfo Suárez, Gutiérrez Mellado y Rodolfo Martín Villa, residía en la cerrada oposición del alto mando militar, del mando de las Fuerzas Armadas; y en el consiguiente peligro de que la reacción esperable liquidase para siempre el transaccionismo democratizador.
No olvidemos que la masonería había ya ocupado desde tiempo atrás los puestos de control que sus intenciones requerían: justicia, policía, enseñanza… Lo cual nos lleva de nuevo a la reflexión de que sus planes están siempre carcomidos por una precaución rayana en miedo: a pesar de la prepotencia que ya por entonces manaban, el temor a rebrotes de reacción patriótica les impulsa a tomar cautelas que, como siempre, se expresen mediante acciones terroríficas que consiguen el impacto necesario para paralizar esos posibles rebrotes. Es decir, que remedian sus miedos con crímenes que no son más que la antesala de lo que después será norma de actuación.
Se necesitaba, para abordar tan delicado tema, un apoyo emocional que ofreciese cobertura política y social a la ya prevista y decidida incorporación del PCE al entramado político en marcha.
Esta cobertura se consiguió con el atentado emocional de la “extrema derecha” al despacho de abogados de Comisiones Obreras de la calle Atocha.
Solo queda la incógnita intelectual de descubrir el por qué de un empeño tan ciego y tan torticero de rehabilitar un partido cuyos antecedentes son tan de sobras conocidos y que ha esparcido el terror, el asesinato y la injusticia más animalesca por todo el mundo pero muy en especial en España, durante los años del Frente Popular y en Rusia durante siete décadas de miseria, de crímenes y de tiranía como jamás se ha conocido otra. Estoy en condiciones de pensar que buena parte de las razones de esta restauración, después del fiasco que supuso la caída del “muro”, se contienen en las explicaciones que acabo de dar, apenas tres párrafos más arriba, en torno a la necesidad de utilizar sistemas cuya formulación fue costosa en tiempos y en medios. Pero tengo la convicción firme de que hay algo más, de mayor envergadura, en la utilización del viejo y desprestigiado partido de salvamento de los desheredados. La vuelta del Partido, la recuperación de cobardes asesinos como Carrillo e Ibarruri, comporta demasiados riesgos para el perfecciona-miento de los planes de destrucción de España. Este país no es como los demás países: ninguno otro ha tenido fuerzas en sus entrañas capaces de vencer a un ejército victorioso como el de Napoleón sin medios y sin cabeza; ni para superar el trauma de una Primera República sin daños finales; como tampoco ha habido en la Historia del Mundo país que fuera capaz de las heroicidades que nuestros guerreros terminasen como las de la Conquista de América; ni que estuviese capacitado para soportar sin los graves daños que le podrían haber acarreado la presencia en el Trono de una familia de traidores que durante siglos nos ha traído la ruina y la vergüenza, cada uno de los cuales no ha dejado de costarnos tierras abundantes y ubérrimas y sangre profusa de nuestros compatriotas. Y no acaban de asumir que nuestra estirpe, ni se acaba ni se debilita, por muchas artimañas a que nos sometan para procurar su final. Ni hemos visto otro pueblo que, ya en las postrimerías de expansión del poder oculto, en el último ataque a nuestras resistencias, en el año 1934 y siguientes, haya sido capaz de imponerse a la Bestia y haya salido indemne de las garras del sionismo. No es, desde luego, con las armas que han vencido al resto de los pueblos, con las que van a conseguir nuestro acabamiento.
¿Qué es, por tanto, lo que el enemigo busca con la zafia recuperación de un partido arruinado en sus planteamientos teóricos y en sus experiencias políticas? No voy a resolver esa duda, lector, porque no conozco aún la respuesta. Solo sugerirte que la busques tú, con los mismos medios con los que yo puedo tratar de hallarla; pero que sin duda existe y es más nefasta que la que he esbozado.
Agentes del SECED infiltrados entre los incautos y apasionados miembros de Fuerza Nueva, más exactamente de Fuerza Joven, procedieron a reclutar a los más propicios para llevar a cabo una acción sangrienta de la que fueron mero instrumento de cobertura. Jóvenes valientes, llenos de ardor patriótico, que habían declinado hacia posiciones extremas, cada cual con sus razones específicas y entre los que había incluso el hijo de un militar valiente y honorable que había sido asesinado por ETA recientemente. Los agentes del SEDEC conocidos por los apodos de Barco y Barber se entrevistan dos días antes con el cabecilla del grupo en la cafetería Dólar. Barco había estado destinado en la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, a las órdenes del General Prieto y desde ese puesto interfirió los avisos que un sargento de la Benemérita situado en París transmitió para descubrir que se preparaba un atentado contra Carrero Blanco.
Y de nuevo los reiterativos métodos de la masonería: el entierro de las víctimas se convierte en una multitudinaria y bien organizada manifestación fúnebre: y no sólo de la izquierda en la que se apoyaría Suárez para sancionar definitivamente el carácter democrático que había tomado el PCE con el inexplicable apoyo cerril de Martín Villa para que Carrillo regresara a España. Y que sirvió de coartada para presionar a los altos mandos militares con el argumento de que una reacción extemporánea podría llevarnos de nuevo a enfrentamientos guerracivilistas. Sin mencionar que ya el ejército estaba infectado del mal de la masonería y que gran parte de los sanos habían sido eliminados por ETA.
Como siempre, nos encontramos con las traiciones múltiples que venimos encontrando en los casos descritos: mienten los policías a los que se encarga la investigación que al mismo tiempo corrompen los jueces; se encubren investigaciones cuya senda hubiese llevado al descubrimiento de las tramas finales. Y, finalmente, todo acaba en un misterio que no se ha podido desentrañar y que queda sepultado en el marasmo de una selva inextricable por mor de la confusión creada por los mismos a cuyo cargo estaba el esclarecimiento de los hechos. Entre los datos relevantes que la investigación policial sustrajo a la indagatoria judicial y ésta aceptó como útiles, señala don Ismael Medina, los siguientes:
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Estaba prevista una reunión en el mismo despacho de la calle Atocha, despacho de abogados de Comisiones Obreras, a la que se había convocado a dirigentes comunistas para preparar una huelga con la que ejercer presión para la inclusión del PCE entre los partidos que entrarían a formar parte del nuevo régimen partitocrático.·
Estos dirigentes recibieron, una hora antes de la prevista para la reunión, un telegrama avisándoles que la reunión se había suspendido. No se retiraron del entorno, sino que esperaron en una cafetería en las inmediaciones del despacho. Uno de ellos, sin duda, fue quien retiró y rescató del despacho los tres millones de pesetas que se habían destinado a financiar la huelga. Es poco explicable que algunos abogados laboralistas del despacho (aquellos que sufrieron el atentado) continuasen en el bufete después de esta huída generalizada y avisada.·
Los impactos de balas en las paredes del despacho y en los cuerpos de los atacados (muertos o heridos) eran mucho más numerosos que los que podían haberse hecho con las pistolas de los atacantes, habida cuenta, además, de que uno de ellos se abstuvo de usar el arma. Y, curiosamente y como ha sucedido ya en repetidas ocasiones en hechos análogos que igualmente imputamos a la masonería, los huecos que las balas produjeron en la pared fueron tapados y disimulados con rapidez inaudita, hurtando así pistas a la indagatoria. Este hecho hubiese llevado a investigadores honestos al conocimiento de que allí intervinieron otros que no han sido imputados.·
Se encontraron detrás de los que efectuaron los disparos casquillos de bala con marcas en caracteres cirílicos del calibre utilizado por las metralletas Ingram. Las cuales no aparecieron en el sumario. Años más tarde, se ocupó en Italia una metralleta Ingram cuyo número estaba registrado entre las de dotación del ya entonces CESID, a un terrorista de nacionalidad italiana vinculado al atentado de la calle Atocha. Tampoco se decidió una continuación de las investigaciones como consecuencia de este hallazgo.·
Cuenta don Ismael Medina que como consecuencia de sus escritos al respecto del atentado en El Alcázar, una tarde le visitaron en su casa los padres de uno de uno de los encausados. La petición que le hicieron fue que insistiera en sus argumentos para ayudar a su hijo si se llegaba a conocer la verdad. Les pidió don Ismael que trasladasen al hijo la necesidad de que, para cumplir ese objetivo, tendría que visitarle en la cárcel y concederle una entrevista en la que le confiara lo que conocía sobre la preparación de lo que realmente sucedió. Días más tarde volvieron a casa de don Ismael cariacontecidos, avergonzados, relatando que la entrevista había irritado al hijo, quien les exigió de manera abrupta que se abstuvieran de cualquier iniciativa.
El atentado del Hotel Corona de Aragón.- El gobierno de Suárez, con el respaldo del tristemente famoso general Gutiérrez Mellado, a quien se había regalado la espléndida cartera de Guerra como premio a sus continuas y agrestes traiciones, hubieron de utilizar todos los resortes de los que fueron capaces para ocultar a la opinión pública y en especial a los militares que el atentado del Hotel Corona de Aragón había sido cosa de ETA.
No podemos hacer más que conjeturas sobre un aspecto que llama poderosamente nuestra atención al hilo de la trama que estamos poniendo de manifiesto y que coloca en el punto último de todos estos atentados, magnicidios y asesinatos a los tristes “hijos de la viuda” los masones que conectan el vínculo final con los planes mundialistas del sionismo. Si ha quedado entendemos que suficientemente clara la relación de la banda terrorista con la masonería, que la controla y dirige, se entiende poco que después de una acción claramente finalista (en el sentido de que no se trata de las acciones genéricas en que a la banda se le permite determinar finalidades no selectivas con varios objetivos de los que ya hemos tratado), masones de pro como aquel lúgubre Presidente del gobierno y el taimado militar, traten por todos los medios de evitar que la autoría de los criminales llegue a ser conocida. No tengo mejor explicación que la de suponer que el incumplimiento de los objetivos reales del ataque fue el detonante de este cambio de rumbo. Creo que es suficiente para explicar el caso, aunque no puedo tener la seguridad de que así fuera. Ya hemos explicado en diversas ocasiones y de variadas maneras que la propia cerrazón de silencio que domina a la secta nos hace muy difícil a veces llegar a tener comprobación documental o inequívoca de sus actos. No es culpa nuestra, no se trata de que no hayamos investigado suficientemente a fondo estos casos, sino de la propia estructura de la masonería que guarda en secreto severo todo lo que se refiere a su desarrollo, igual que tantas otras cosas en las que el sectario misterio de la organización es garantizado por la pena de muerte que se cierne sobre sus componentes y que indefectiblemente se cumple como premisa necesaria para asegurarse la fidelidad de los masones a esta norma.
El hecho es que, después de cometido el atentado, sigamos suponiendo que por la frustración de sus fines reales, ambos dos se aplicaron con indecente saña a ocultar la autoría de ETA.
Esgrimieron la torpe especie de que el incendio había sido provocado por la churrera de la cafetería, ubicada en el sótano del edificio. Tal vez los hechos que siguieron al atentado hubiesen sido muy otros de los que se produjeron si acaso hubiesen perecido en la intentona la viuda del anterior Jefe del Estado o cualquiera de los militares, algunos de la más alta notoriedad que aquel día se hospedaban en el Hotel. O, quien sabe, de ambos a la vez. La fecha había sido elegida estratégicamente para extremar la tensión militar, ya radicalizada por la sangrienta reiteración de sus atentados. Volvamos a las suposiciones: tal vez, de haberse logrado los objetivos del hecho, se habría podido encender la mecha de una reacción militar que podría haber sido reprimida rápidamente y que hubiese propiciado un cambio de sistema más rápido que el que finalmente se usó.
El mismo Gutiérrez Mallado se ocupó de ocultar la autoría de ETA y validar la chusca interpretación de la churrera, en especial a los cadetes de la Academia de Zaragoza y a sus familiares que les acompañaban para asistir a la inmediata ceremonia de entrega de despachos. Bloqueó la comunicación de los cadetes con el exterior hasta terminar dicha ceremonia; propaló con profusión la ficción de la churrera y disimuló a toda costa la autoría de la banda, tarea en la que le ayudó el gobernador civil, Laína, al que pronto se premia con la subsecretaría de Interior. Consiguió silenciar la llamada de ETA a la prensa zaragozana atribuyéndose la autoría, mientras que el gobierno se ocupaba de que no trascendiera la llamada de la banda a Radio Bayona. Y se consiguió crear medios materiales suficientes para dar carta de naturaleza a la teoría de la churrera.
Muchos son los hechos que desmienten tan burda tesis: el jefe de Higiene y Seguridad del Trabajo había conseguido investigaciones muy detalladas sobre las causas del incendio y finalmente elaboró un informe que no dejaba lugar a las dudas. Prueba que hubo una explosión en el vestíbulo el hecho de que cerca de la columna en la que se colocó el paquete explosivo la temperatura había alcanzado valores máximos (en torno a las 2.000 calorías) y que el fuego se había propalado escaleras abajo hasta alcanzar la churrería; un sillón situado en el vestíbulo estaba quemado por su parte delantera, la más cercana a la columna; pero no por la parte trasera que estaba enfrentada con una rejilla de ventilación, único lugar por el que previsiblemente habría trascendido el fuego si realmente se hubiese iniciado en la churrera del sótano.
Se intentó de varias formas convencer al juez instructor de la versión oficial del gobierno; pero su conclusión final fue la de que el incendio se debió a “causas exógenas”, es decir, a un atentado. A este magistrado se le ocultó que ETA había asumido la autoría. Y el gobierno logró ocultar a los medios informativos (o consiguió que no trascendiese al público) el recorrido oficial de las pesquisas judiciales hasta llegar al Supremo. Que años más tarde hubo de aceptar la existencias de “causas exógenas” en el origen del incendio, sin precisar que se trataba de un atentado de ETA. Claro que estas noticias, a tan larga distancia temporal de los hechos, no llegan nunca a pesar en la opinión pública, acostumbrada ya a ellos y sin las ansias propias de los primeros momentos.
Tres jóvenes pernoctaron en el Hotel en el que se dieron de alta con nombres falsos. A la mañana siguiente, muy temprano, salieron dos de ellos y un empleado les vio abandonar una bolsa en el vestíbulo, precisamente junto a la columna en la que según las investigaciones ya descritas, se había producido la deflagración. En una habitación del Hotel se encontró un cadáver que no pudo ser identificado o no se quiso identificar y que nadie reclamó nunca. No es difícil pensar que se trataba del tercer componente del comando.
Finalmente, la carencia de medidas de seguridad en un momento en que la banda terrorista menudeaba con inusitada frecuencia sus atentados y estando alojados en el Hotel la viuda del anterior Jefe del Estado, varios familiares suyos y militares notables de alta graduación. ¿No huele todo ello a los procedimientos que normalmente venimos detectando en todos los actos propiciados por la masonería?
Se compensó y se intentó acallar a los familiares de las víctimas, en especial de las militares. Pero se consiguió que los muertos y heridos no fuesen reconocidos como víctimas del terrorismo etarra. Esta infamia, por supuesto, no fue corregida jamás, ni por el gobierno en el poder ni por los sucesivos posteriores.
Conjura de sistemática ocultación que se ha repetido en todos los crímenes que llevamos relatados y que se repitió después con el atentado del monte Oiz y con la masacre del 11 de Marzo.
El atentado contra el avión “Alambra de Granada”.- Tampoco en este caso quiso la masonería que se descubriese la autoría de ETA que quedó silenciada para siempre. Y se atribuyó a un accidente por colisión con la antena existente en el monte Oiz.
Oscar Molina, en un esclarecedor artículo sobre seguridad aérea en el que aludía a este accidente, destapó buena parte de sus mentiras y su montaje.
Se ve claramente que estamos asistiendo a una pertinaz ocultación de crímenes con un indudable trasfondo político que, como diremos más adelante, no hizo más que preparar los espartos con que confeccionar el serón de nuestra pretendida “transición”, desde luego, cualquier cosa que no se parezca en nada a una “transición pacífica” y menos aún a una “transición incruenta”.
El anterior vuelo Madrid-Bilbao fue suspendido por amenaza de bomba; pero a primera hora de la mañana se dio salida al vuelo con los mismos origen y destino del “Alambra de Granada”. Viajaba en él el ex ministro López Bravo que había pasado a formar parte de la alta dirección de un banco.
En el mismo vuelo tenían reserva de plaza Francisco Fernández Ordóñez y un importante diputado socialista. Pero cancelaron el viaje poco antes de la salida del avión después de recibir una llamada desde Barcelona en la que se les advertía que si tomaban el avión corrían peligro sus vidas. Se ha conocido después que la llamada la hizo un exgobernador de Guipúzcoa que había mantenido contactos con ETA, a través de una periodista de la que se decía que era su amante. Pero que no avisó a su compañera de bufete en Madrid cuyo marido viajaba en ese avión.
El avión era pilotado por un patriota incontestable y de valía profesional innegable, el comandante José Luís Patiño, que había sido denigrado con frecuencia por sus mandos, al que se atribuyó una irregularidad en su maniobra de acercamiento al aeropuerto de Bilbao, pese a su bien ganada fama de profesional concienzudo y avezado.
La investigación técnica demostró sin lugar a dudas que el avión iba ya en caída libre cuando tropezó con la antena del monte Oiz. Y una anciana casera de la zona declaró que había visto claramente una llamarada en el aparato y que fue después de ella cuando vio caer el avión, antes de alcanzar la antena. Por si todo esto no fuera suficiente, se encontró uno de los motores de la nave a buena distancia del lugar de caída, aproximadamente en el lugar en que la casera declaró que había visto la llamarada.
Curiosamente, este motor fue entregado apresuradamente al MOSSAD para su análisis; y nunca se ha sabido más de él. Otro más de los detalles repetitivos en estos asesinatos. Más curiosamente se ha sabido que no se tomó la habitual precaución de proteger la zona en la que estaban los restos del siniestro, dando lugar al paso de curiosos e interesados que bien pudieron hacer desaparecer piezas vitales para la investigación.
Se ocultó, con la frecuencia con que se ocultan pruebas y detalles en todas las investigaciones de este tipo, que la Guardia Civil había encontrado un artefacto lanzagranadas en un altozano próximo a la línea habitual de descenso para la toma de tierra en Bilbao.
Puede que fuera directamente al señor López Bravo al que los autores intelectuales del atentado decidieron sellar la boca para siempre. Aunque nadie se ocupó en averiguarlo. Hay elementos racionales para así creerlo: un personaje que conversaba frecuentemente con López Bravo le confesó a don Ismael Medina que en sus dos últimas reuniones le había encontrado muy decepcionado ante el desarrollo de los acontecimientos políticos en España; y le insinuó que estaba dispuesto a declarar graves secretos que conocía. Creo que podemos presumir del tipo de conocimientos que López Bravo podría haber declarado; y, sea por no estar dispuesto a guardar el secreto debido, sea porque su conocimiento de tales detalles podrían estorbar planes de las logias, se decretó su desaparición. El hecho de que, al mismo tiempo, se involucrase en el atentado a un avezado y experimentado piloto, de tradición patriota señalada, no hubiese venido más que a rematar la apetencia del mismo. Y las ausencias de Francisco Fernández Ordoñez y del diputado socialista, oportunamente avisados por el exgobernador y su barragana, apura aún más las posibilidades del caso.
Se inició la publicación en el YA de unos artículos que recogían datos que hemos anotado. El tercero de ellos, más explícito que los anteriores, no vio la luz y fue secuestrado. Su propio autor se lo confesó a don Ismael Medina.
Los acontecimientos del 23 de febrero de 1981.- Los antecedentes secretos (o, al menos, discretos) de lo que ha dado en llamarse la “acción institucional” del 23 de Febrero de 1981 tienen gran importancia en la urdimbre del asalto al Congreso y deben de ser repasados para mejor entender sus últimas tramas.
La situación de hecho en la política del país contempla la presidencia de un trepa sin escrúpulos, decidido, como todos los “demócratas de toda la vida” a conservarse en el poder a cualquier precio y confiando en que su íntima amistad con el Rey le ampara en ese intento, sin calcular que se trata de un Borbón, uno más de la saga, que se valdrá de él siempre que le sea de utilidad pero que después le dará pasaporte, cuando sus tramposos métodos hayan caducado. Por otra parte, Gutiérrez Mellado tiene bajo su férula al ejército, al que sujeta con mano de hierro, castigando y premiando a los altos mandos y a los que están prestos a su acceso al generalato, constituye el soporte en el que los transaccionistas se apoyan para evitar cualquier reacción cuartelera. Un trío (Rey, Suárez y Gutiérrez) que van apañando la escena política nacional para meternos en esa fábula de la transición. Lo cual no indica que los demás miembros del gobierno y muchos de los sentados en el Congreso no comulgasen con la rueda de molino de la masonería, que bien ha quedado patente en los acontecimientos posteriores; sino que eran los responsables de esa preparación guiada y controlada bajo los auspicios de las logias en la deriva hacia la entrega en las mismas manos de las que la guerra nos había librado.
Debemos de recordar también que en Septiembre de 1975, recién desaparecido Franco, el Club Bilderberg tuvo una reunión o tenida especial en el Hotel Son Vida de Palma de Mallorca a la que, contrariamente a todas sus demás reuniones, no asistió David Rockefeller pero en la que sí estuvo la reina doña Sofía (curioso lugar para detectar su presencia). La presidió el general Haig y dedicó sus sesiones exclusivamente al trato del futuro inmediato de España y Portugal. Entre otras cuestiones, decidió que, en España, la transición la llevarían a cabo “hombres nuevos”: no para evitar a los viejos militantes del franquismo cuya conversión ya era un hecho, sino para que fuesen hombres que coincidiesen con la generación del rey, quien siendo aún príncipe recibía en la Zarzuela a muchos de los que serían alma mater de la transición, como a Felipe González a quien habían convertido en el nuevo cabecilla del PSOE doméstico, evitando y condenando al ostracismo a los viejos socialistas mandilones en el exilio. Esta nueva especie socialista había sido impulsada por Carrero Blanco a través de sus servicios en el SECED. Y Franco estaba enterado de ello por sus servicios de inteligencia. Notas muy útiles para la reconstrucción de la historia del franquismo que pienso iniciar pronto.
La amnistía que se concedió por entonces puso en la calle a los principales activistas de ETA, junto con una caterva de delincuentes comunes: ambos tienen de común que convirtieron las calles de España en escenario de nuevos episodios sangrientos sin antecedentes: los de la banda, porque volvieron a sus crímenes pero con una inusitada fruición, dirigidos a militares y fuerzas d Orden Público; y a los comunes, porque inundaron el país de robos y rapiñas de mayor alcance que las que les mantuvieron en prisión, menudeando los actos violentos en los que con frecuencia morían sus víctimas y en los que la policía tenía orden de mirar a otra parte. Los fines últimos de esta apresurada y temeraria amnistía eran los de provocar el contento de la banda y del PNV, creyendo ilusoriamente que con este juego iban a participar con mayor complicidad en el transaccionismo partitocrático hacia la democracia. Bien se equivocaron como no podía por menos de suceder: pasar la mano por el lomo de la fiera nunca tiene otro resultado que el de enfurecerla más, que hacerla pensar que sus fines están próximos por la debilidad del enemigo y redoblar sus ansias criminales.
La tensión que este panorama producía dentro y fuera del ejército se acrecienta con la ocultación de las víctimas de terrorismo y su entierro silencioso, vergonzante; y el país experimentaba una crispación que ponía en peligro la propia operación de la transición.
Debemos de decir que todo estaba controlado y supervisado por los EEUU, siempre proclives a la destrucción de España como lo había estado siempre: en la pérdida de nuestras colonias y en todos los hechos políticos que fueron fraguados por la masonería, de recia implantación en aquel país. Lo ya narrado de la tenida del Club Bilderbarg en Palma de Mallorca nos acerca seriamente a esta dirección y control de los EEUU sobre los acontecimientos en España.
El Rey, por su parte, tenía clara la “hoja de ruta” que se había marcado: sabía que Suárez, que le contentó con enormes favores, tenía sus días contados y que después de que su “centro” nos hubiese instalado en la democracia, debía de producirse esa alternancia en el poder que, a imagen de lo que sucedía en EEUU, nos pusiese en manos del socialismo doméstico que nos habían preparado. Felipe González, con el que mantenía frecuentes reuniones, era el elemento que guardaba para esta misión.
La destrucción del imbécil (también doméstico, con sus irisaciones de trepa incansable e inconformista) no fue tarea difícil: su “centro” democrático, formado por un mosaico multicolor de partidillos de centro de variado pelaje doctrinario y sin ideología común (tampoco específica de cada corrillo) se prestaba de manera singular a su propia voladura interna. Y Suárez se despertó traicionado por aquellos en los que siempre había confiado. Nombró entonces como su sucesor a Leopoldo Calvo Sotelo (¡Ay si don José, tan vilmente asesinado por los compadres de Leopoldo, levantara la cabeza!) con miras a una vuelta al poder.
Juan Carlos estaba convencido de que la marcha de Suárez aflojaría la ya insoportable tensión militar y civil. Y de que el nuevo partido en el gobierno, presidido por González, resultaría manejable y dócil para permitir distender las fuerzas en tensión. La disponibilidad de González para llevar a cabo esta labor estaba asegurada por la pertenencia al socialismo de cuño doméstico de varios espías estadounidenses que velarían por la inclusión de España en la OTAN muy a pesar del “OTAN, de entrada no” que había patrocinado el propio González. Y de la permanencia en territorio nacional de las bases americanas, a pesar de las diatribas que en su campaña y aún antes había esgrimido.
Sin embargo y a pesar de tanto preparativo, la situación no estaba para bollerías y los militares de alta graduación así como los mandos intermedios mostraban una tensión y una ansiedad que no eran el caldo de cultivo adecuado a las pretensiones descritas. En los cuartos de banderas eran frecuentes las conversaciones que ponían de manifiesto esta desazón y descontento. Y los ánimos se caldearon más por la osada legalización del PCE y por la chulesca irrupción del genocida Carrillo en la escena nacional, antes de ser elevado al parnaso con el aquel de “doctor terroris causa”. El temor al fraccionamiento de la Nación que se traslucía en el Estado de las Autonomías y la intensificación de los atentados terroristas, contribuían notablemente a este desgaste.
El gobierno y Juan Carlos llegaron a conocer que se estaba preparando un golpe de estado al estilo nasserista entre los coroneles que contaban con el apoyo incondicional de la oficialidad. El miedo embargaba a los malhadados conspiradores contra la unidad de España; y fue así como nació y fue tomando fuerza la preparación de un contragolpe que anulase el militar proyectado.
Entra en esta escena de sainete el general Armada. Había sido preceptor del rey y seguía siendo de sus íntimos. Pero Juan Carlos estaba cansado de sus constantes consejos y de sus diferencias de enfoques y de previsiones políticas; hasta el punto de que el rey le retira su confianza, lo cambia por Sabino Fernández Campo en su función de Jefe de su Casa Civil y le aleja de Palacio enviándole a un destino en Lérida. Y surge el enfrentamiento entre ambos.
Se inicia la preparación de lo que ha dado en llamarse “la acción institucional” que se consumaría el 23 de Febrero y cuya finalidad más inmediata era la de abortar el “golpe de los coroneles” que se preparaba en los cuarteles. La acción es trasladada a los generales y Milans del Bosch se reúne con sus colaboradores más directos; los cuales, enterados de que existe el proyecto de una acción institucional comandada por los generales y bajo los auspicios del rey, se entregan a ella porque entienden que les satisface.
La coincidencia se extiende a Armada que había estado preparando algo semejante y que se había reunido para ello en Lérida con dirigentes socialistas. Incluía la reforma de la Constitución.
Seguimos a mi querido amigo don Ismael Medina en la enumeración de datos que han sido generalmente silenciados y que resultan esclarecedores:
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El CESID y Juan José Rosón conocen las conversaciones que se llevan a cabo en la cafetería Galaxia entre don Antonio Tejero y su amigo Sáez de Ynestrillas y le dan la forma de golpe de estado con el fin de poder simular su represión, por lo que darían un escarmiento que sirviese para todos. Así lo divulgan y fuerzan a los medios a hacerse eco de ello. Realmente, no parece verosímil que un militar inteligente y de sólida formación como don Antonio Tejero adopte para la preparación de un asalto al Congreso las charlas en una cafetería (lugar menos apropiado para una conspiración, sin contar previamente, además, con el respaldo activo del Ejército). Se trataba, realmente, de charlas en que se debatía un estudio teórico que había madurado.·
Armada entiende que la ocupación el Congreso puede servir como detonante de sus planes y ofrecerle la coartada necesaria para proponer como salida la formación de un gobierno de concentración que él mismo presidiría. La apertura de las cámaras durante el acto de la toma estuvo perfectamente planificado para que la nación entera fuese testigo del asalto y para recoger la intervención del “elefante blanco” que se esperaba, que no era Armada ni ninguno otro de los que aparecieron en la escena interna y externa de la ocupación y con cuyos nombres se especuló. Solo el rey tenía competencia institucional para sancionar lo que aprobara el parlamento a instancias del gobierno que presidiría Armada.·
La entrevista entre Tejero y Armada en el despacho de abogados de Pintor Juan Gris fue organizada por los hermanos José Luís y Antonio Cortina, este último muy vinculado a la GODSA fraguista y a la CEOE cuyos dirigentes veían con buenos ojos la acción institucional. Tejero concertó con Armada que la ocupación sería incruenta; pero Armada se guardó mucho de confesarle la intención de encabezar a su costa un gobierno de concentración en el que estuviesen representadas todas las fuerza políticas, incluido el Partido Comunista.·
Se pactó la estrategia de la acción institucional en la tradicional reunión del Consejo Superior del Ejército la víspera de la Epifanía. Los generales monárquicos fueron los que mostraron la mejor disposición, revelándose el más reticente el general republicano González del Yerro.·
El 23 de Febrero estuvieron acuarteladas y en estado de alerta las unidades operativas de la mayoría de las capitanías generales. En varias de ellas, con dotación de combate.·
El mando de la unidad de transmisiones encargada de la línea verde que enlazaba al monarca con los capitanes generales recibió, dos días antes de la acción institucional, orden de mantener la red libre de interferencias.·
Milans del Bosch confió su plan de tomar Valencia a un amigo civil que le preguntó si había contado con los jefes de las unidades operativas para la acción institucional dispuesta por Armada en nombre del rey. A lo que Milans contestó: “Yo no conspiro: doy órdenes”. Así fue en la realidad, porque como es sabido, entregó a los mandos un sobre cerrado con las instrucciones de lo que les competiría hacer, el cual solo abrirían cuando recibieran orden de hacerlo mediante un mensaje cifrado. Tan seguro estaba don Jaime de que el rey encabezaba la acción institucional que en su nombre sacó las tropas a la calle y las retiró cuando el monarca se lo ordenó.·
El general Aguado, que vivía en el mismo edificio que Armada, se extrañó dos noches antes de la acción institucional, que ignoraba, de que la puerta de acceso al edificio permaneciera abierta después de la hora habitual de cierre y que el conserje estuviera en su puesto. Este le informó de que el general Armada tenía una reunión y le había rogado que encaminase a los visitantes. En ese momento entró el general Gabeiras que se mostró extrañamente sobresaltado mientras lo saludaba. Se escondió Aguado en un recoveco del amplio vestíbulo y vio entrar a la mayoría de los que luego aparecerían en la lista de gobierno de Armada, además del marqués de Mondejar: señal inequívoca de que el monarca estaba detrás de la acción institucional. A petición de don Adolfo de Miguel, defensor de Tejero, aceptó testificar sobre este extremo; pero primero el juez instructor y después el Tribunal Militar denegaron la prueba.·
Tejero y sus oficiales sabían que al menos 47 parlamentarios disponían de armas cortas. El grueso de la fuerza que debía acceder al hemiciclo con Tejero se entretuvo más de lo previsto en recoger las armas de los policías encargados del servicio de seguridad del Congreso, que las entregaron de buen grado. Las imágenes de la entrada de Tejero en el hemiciclo muestran que inicialmente solo le seguían media docena de efectivos entre oficiales y números.·
Armada había organizado la operación de manera que ninguno de los que intervinieron o se comprometieron a intervenir, salvo acaso José Luís Cortina y Calderón, conocían la operación en su conjunto. Solo lo que directamente afectaba a cada sector. Gutiérrez Mellado estaba informado por el CESID de una parte de lo que se tramaba. Y en particular de que no corría peligro, convicción que le llevó a plantar cara a los ocupantes (conocida como era su tradicional cobardía) posiblemente en la creencia de que los diputados seguirían su ejemplo y abortarían la operación. Sabía perfectamente que Tejero y sus hombres cumplirían el compromiso contraído de no hacer sangre. Fue en ese momento en el que uno de los tenientes disparó su metralleta al techo para intimidar a los parlamentarios y evitar una posible sangría.·
El guardia civil que se situó junto al escaño que ocupaba Adolfo Suárez contó durante el proceso que el aún presidente del gobierno se volvió airado a Gutiérrez Mellado y le dijo: “Esto no era lo acordado”. Parece evidente que no eran pocos los que, de una u otra manera, estaban al tanto de la operación Armada.·
Al producirse la entrada de Tejero y sus hombres en el Congreso de los Diputados, los componentes de la Brigada de Información fueron invitados por un superior a tomar las metralletas y acudir a apoyarlo; pero ya estaban a las puertas del Congreso cuando se les ordenó el retorno, según relato de un inspector de dicha Brigada. Laína encabezaría poco más tarde la comisión de subsecretarios que asumió la figura de un gobierno de emergencia en sustitución del inmovilizado en el Congreso. Su influencia en el desenlace fue mucho menos resolutiva de lo que luego se publicó, sin duda para colgarse medallas que no eran suyas.·
Pese a ser el jefe de la JEME y superior directo de Armada, el teniente general Gabeiras se mantuvo en pié junto a la mesa que ocupaba aquel y desde la que hacía llamadas telefónicas y daba órdenes ante 17 subordinados de diverso grado, lo que nos confirma que Gabeiras estaba en la trama. Una vez consolidada la operación Tejero, Armada abandona la mesa y alzando en su mano un ejemplar de la Constitución, anuncia: “Voy al Congreso para formar gobierno”. Gabeiras no opuso objeción alguna. Un teniente coronel le preguntó si le acompañaba junto a otro de los presentes. Respondió que no lo precisaba. Se ha comprobado que transcurrió más de media hora desde su salida de la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, en Cibeles, hasta la Carrera de San Jerónimo. ¿Dónde estuvo? Uno más de los muchos misterios de la acción institucional. Corrió la voz de que había acudido al Palacio de la Zarzuela, aunque Sabino Fernández Campo lo desmintió. (¡Claro, que fíese usted de estos dementidos!).·
El mensaje del monarca en TVE fue grabado a las 22,30; pero no se transmitió hasta casi tres horas después. ¿Por qué ese retraso si cuando se grabó ya estaba desfondada la operación? Una lectura minuciosa y suspicaz del mensaje del rey evidencia una calculada ambigüedad y que habría valido igual para el caso de que Tejero no hubiera impedido el acceso de Armada al hemiciclo y se formara el gobierno que había configurado con la aquiescencia de quienes habrían de integrarlo (tal vez fuese esa la causa de la venganza que se cernió sobre Tejero y que le mantuvo en prisión, de manera miserable, hasta el completo cumplimiento de su condena). Incluso la interpolación en el discurso de un par de líneas fáciles de suprimir sin que se perciba en una grabación estática como aquella, habría servido en el supuesto de un gobierno como aquel para cuya instauración creyó Tejero que se le había implicado en la acción institucional.·
También tuvo mucho de esperpéntico en el vecino Hotel Palace la noche del 23 de Febrero. Allí establecieron sus puestos de mando los generales Aramburu y Sáez de Santamaría. El vestíbulo estaba atestado de periodistas, políticos, policías y militares que entraban y salían continuamente. De vez en cuando accedían ujieres del Congreso portando grandes cestos para recoger bocadillos, escoltados por guardias civiles ocupantes. Pero nadie tomaba decisiones y los cordones de seguridad establecidos en los accesos a la Carrera de San Jerónimo parecían más destinados a preservar la ocupación que para contribuir a su liquidación. No opusieron resistencia alguna a que Pardo Zancada y sus hombres accedieran al Congreso. ¿Qué esperaban Aramburu y Sáez de Santamaría para tomar decisiones? Solo cuando Armada regresó del Congreso, derrotado por Tejero, comenzaron a moverse, aunque de manera incierta, como si carecieran de instrucciones precisas. Se sintieron liberados cuando Armada firmó el llamado “pacto del capó”.·
La unidad militar de transmisiones controló y anotó durante el juicio en la sede del Servicio Geográfico Militar las llamadas telefónicas que hacían o recibían los encausados. Todas menos las de Armada y José Luís Cortina en cumplimiento de órdenes superiores.·
Durante la mañana de la vista de la causa en que tocó el turno a José Luís Cortina, el fiscal le sometió a un inclemente e infructuoso interrogatorio que el tribunal suspendió con aparente anticipación para continuarlo por la tarde. Se supo entre los acusados que Cortina, malhumorado, hizo una llamada telefónica en el ínterin. Cuando se reanudó la vista, el fiscal cubrió con brevedad el expediente y, ante la sorpresa general, renunció a hacer más preguntas.·
El repaso de las penas impuestas a los encausados (solo una parte muy reducida de los militares y civiles que colaboraron con Armada en la preparación y ejecución de la acción institucional), llama la atención que fueran precisamente los procesados del CESID quienes salieron mejor parados, pese a ser, con Armada, los que la montaron y los que conocían todos sus entresijos. Existió un desmesurado interés político y judicial reduccionista en los procesamientos y en dejar a salvo otras implicaciones, en particular la extensa trama civil con cuya colaboración contó Armada. Algunos de los que colaboraron activamente en los preparativos de la acción institucional estaban en la lista de gobierno. Había que cargar la responsabilidad sobre selectivas cabezas de turco para evitar perjudiciales salpicaduras. Es difícil salvar a Armada; pero se contaba con su silencio por su devoción hacia la monarquía y el afecto hacia su titular, del que había sido preceptor y fiel secretario. Milans y Tejero, en particular éste último, fueron los elegidos para atribuirles la condición de “sargento Vázquez”.·
El hecho que vamos a relatar lo contó uno de los presentes en el mismo a don Ismael Medina. Una cadena de TV, al hilo de los tópicos aniversarios, dedicó el programa “La máquina de la verdad” al 23 de Febrero. Estaban invitados al programa varios periodistas, entre ellos los que habían escrito libros al dictado de Calderón y algunos políticos de poca monta. El invitado estrella fue el capitán de la Guardia Civil Sánchez Valiente, ligado al CESID hasta que concluyó la acción institucional. Sánchez Valiente escapó de España llevando consigo un maletín con documentos comprometedores. Permaneció en los USA durante un prolongado periodo, al decir de algunos, protegido por la CIA, lo que no pudo ser probado. En su comparecencia ante la TV en el programa mencionado, Sánchez Valiente se sometió a un interrogatorio conectado a la máquina de la verdad. Salió airoso de todas las preguntas. La última fue la más comprometida: “¿Quién era el esperado ‘elefante blanco’?”. Sánchez Valiente, ante el estupor del presentador y de los asistentes, respondió sin vacilar: “El Rey”. El intérprete de la máquina anunció que no mentía. El presentador, consternado, requirió que se repitiera la prueba dos veces más con el mismo resultado. Como el programa no era en directo, hubo tiempo para sustituir ese final y trucar uno nuevo.
Una sola línea para tanto crimen.- Bien claro se trasluce en la línea trazada por todos los acontecimientos que hemos repasado el mismo hilo de la misma madeja. Atentados, magnicidios y crímenes de derecha, de izquierda, un, dos tres. Todos salen del mismo corral y todos estaban destinados a un mismo fin.
El muestrario es completo y tiene espartos para todos los serones. Crímenes y asaltos que madura la derecha y que los lleva a cabo directamente (el atentado de la calle Atocha; la acción institucional del 23 de Febrero del 81), atropellos y asesinatos directos de ETA (el atentado contra el almirante Carrero Blanco, el crimen del avión Alambra de Granada, la masacre de la calle del Correo fielmente flanqueada por el Partido Comunista de Sastre, el incendio criminal del hotel Corona de Aragón). De todo hay, de cada uno tenemos la muestra más nítida. Los autores son los autores: se ocultan en el fárrago vergonzoso de indagatorias judiciales o de investigaciones policíacas heridas de falsedades y de tapujos; o, simplemente, se dejan reposar en el rincón de lo oculto: no se puede descubrir a los asesinos del almirante porque se ha improvisado un símil de amnistía que deja todo sin aclarar y que premia la democrática pasión liberal de los carniceros de la organización; ni podemos saber que lo de la churrera es un cuento de hadas inventado para eludir responsabilidades; ni la justicia toma nota de que lo que ha sucedido con el avión de López Bravo (que tan oportunamente salva a Francisco Fernández Ordoñez) ¿Puede caber alguna duda de que detrás de todo eso se oculta la mano negra del iluminismo?
Repudiemos ya de una vez por todas la festiva división que nos traen entre izquierda y derecha. En las sucesivas etapas políticas (que no históricas) se nos muestran ambas tendencias de distintas maneras: ora se trata de los tradicionalistas, los enraizados en lo que han llamado conservadurismo contra los innovadores, contra los que pretenden una revolución que todo lo renueve; ora representan la brutalidad pretérita contra la incandescente llama del progresismo… Lo único real es que dividen a la sociedad de un mismo país en dos facciones irreconciliables que luchan entre ellas y que ellas solas se despedazan y destruyen. Ni el progresismo es progreso, ni la tradición es bestialidad ni existe la necesidad de enconar dos visiones de la vida que, al parecer, no pueden convivir. Solo existe para quienes nos persiguen y acosan la conveniencia de vernos en luchas incansables y continuas, irrenunciables, en las que solo podremos conseguir el debilitamiento y la destrucción del país por dentro, en sus cimientos. Bonita fórmula para destrozarnos en agotadoras peleas internas a muerte sin necesidad de luchar abiertamente contra nosotros. Somos nosotros los mismos destructores de lo nuestro. Y el enemigo, repantingado en sus tronos dorados como siempre lo ha estado, desde la construcción del becerro de oro hasta su encierro en las cámaras económicas de los bancos, ríe y ríe sin cesar porque ha conseguido enfrentarnos y destruirnos sin gastar una sola vida ni un solo medio. Porque, pasmaos: los enormes fondos que derrochan en estos trucos de trilero golfo de Vallecas, no dispendian ni uno solo de sus medios materiales: todo sale de las arcas del Tesoro, de esos fondos públicos que doña Carmen Conde decidió que “no son de nadie” Además de todo, arrancan los fondos del mismo pueblo.
Pero vuestra hora ha llegado: porque estáis enfermos de la misma enfermedad que pretendéis inocularnos a nosotros. Solo la mentira, el odio y la avaricia son vuestros compañeros. Y apenas penséis que habéis vencido o que está a las puertas vuestra victoria, se removerán los odios que os embargan, estrellaréis vuestras mentiras escupiéndolas a la cara de los que hasta hoy os acompañaban, se comunicará vuestra avaricia al padre, al hermano, al primo. Y se volverá vuestra mano contra los vuestros y vuestras mentiras se revolverán contra vosotros. Y en esa lucha sí hallaréis el final, porque os destrozará y arrasará vuestras mentes y vuestros corazones.
Es la mentira vuestro caldo de cultivo, la trampa en la que vais a sucumbir. Igual que el becerro de oro hizo que las tablas se rompiesen contra las rocas; igual que Cristo empuñó contra vosotros el látigo que os fustigaba la cara, igual que el oro de vuestros bancos no sirve de nada porque nada significa y os planta en la soledad universal y en la boca de Satanás, así será vuestro final y vuestra perdición.
No mata la derecha ni la izquierda: solo vosotros matáis porque sois señores de la muerte. ¡Pobres los que os entreguen sus voluntades porque les enseñáis el oro que os pudre! No saben los desgraciados que ellos también recorrerán el camino del martirio sin llegar a alcanzar el oro; y sin tener siquiera la alegría de morir por algo grande, por algo infinito. Andarán los senderos del Infierno (¡Dios no lo quiera, Dios lo impida!) y llegarán a él tan solo para sufrir, para odiar a todo y a todos, para escuchar la mentira y proclamar la mentira. Y sus almas ya no tendrán paz ni sosiego por los siglos de los siglos. Os reconciliáis con ellos aquí porque los necesitáis para vuestros sucios manejos criminales; pero los odiaréis durante la eternidad y ellos os odiarán a vosotros, y odiaréis a los vuestros y todo será una salmodia cantando el coro del odio. ¿Qué os importan a vosotros los asesinatos en catarata, los magnicidios, los crímenes colectivos y las masacres multitudinarias? Solo vuestros negros fines os subyugan.
Perdisteis una guerra que no era civil porque luchaban en ella españoles contra apátridas que gritaban ¡viva Rusia! y chillaban ¡viva Stalin!
La perdisteis igual que habíais perdido en cada trampa que nos montasteis pata buscar nuestra perdición. Sois vosotros los brutos, los incultos, los zotes. Vais gritando por el mundo, tratando de cantar excelencias que no poseéis: mentiras como la del “pueblo elegido” (que tanto hace que vosotros mismos desechasteis), la de luz y guía de la inteligencia en el mundo. Y un pueblo pobre, empequeñecido por vuestros trucos de malabaristas de feria, os vence una vez detrás de otra sin remedio.
No podría faltar este nuevo intento de revancha que viene disfrazado, como los anteriores, en un sucio manto de sangre.
El repaso que hemos dado a toda esta serie de disparates nos descubre que el sistema político con que nos regala la “democracia” y que nos lo han bautizado como “transición” está construido sobre bases pútridas que lo atenazan. Son los mismos materiales corrompidos que desfondaron los procesos democráticos desde la constitución de Cádiz hasta la de 1978. Una historia perversa de conspiraciones, de iluminismo, de violencia, de arbitrariedad, de corrupción y de sangre que alcanza un punto álgido de enfermedad y de crimen el 11 de Marzo en Madrid y cuyas consecuencias nos retrotraen, ahora en el interior de España, al abismal hundimiento nacional del 98 y a la disolvente remembranza izquierdista del frentepopulismo. Sobre la sangre y la traición se persigue hoy desde el gobierno y sus aliados de siempre ganar la guerra revolucionaria que provocaron y perdieron hace 65 años.
Fines políticos.- Creemos que a la sazón está muy claro que todos los acontecimientos luctuosos que se han enmarañado en los hechos relatados tenían una clara finalidad política en pos de la cual se iba desde un principio y que tenía como objetivo una vuelta atrás en la Historia para regresar a aquella nefanda guerra que fue perdida irremisiblemente por nuestros enemigos y de la que quieren tomar cumplida venganza para llevarnos de nuevo al frentepopulismo aplastando hoy lo que ayer tuvieron que mascar como derrota. Hacía falta la sangría de Atocha como justificante de la legalización del Partido Comunista, algo que era tan insospechado y tan anómalo que no podría haber cabido en mente alguna (más que en la de los enfermos atacados de masonería). Se necesitaba la muerte criminal en magnicidio de don Luís Carrero Blanco para apartar las posibilidades de un golpe de timón que deshiciese los planes que el gran poder oculto tenía preparados para España (recuérdese la reunión del Wilderberg en Mallorca). Era necesaria la matanza de la calle del Correo para prestar mayor fuerza a la necesaria legalización del PCE y para la chulesca aparición en escena del viejo criminal Carrillo. Eran precisas las cien traiciones del masón Suárez y de su acólito Gutierrez Mellado para desembocar en el cambio de política del que resultaría ganador el Partido Socialista doméstico. La engañifa a don Antonio Tejero debía de darse para asustar al pueblo y reconfortarle con una deriva política que nos entregaba en las mismas manos de las que habíamos milagrosamente escapado sesenta años antes.
Los asesinatos del Sr. López Bravo y el incendio del hotel Corona de Aragón no están en distinta dimensión. López Bravo parece que estaba dispuesto a iniciar las confesiones que podrían liberar su conciencia por los acontecimientos que veía desarrollarse a su alrededor. Y del Corona de Aragón, aunque no hemos podido saber a quien iba dirigido el atentado, podemos suponernos algo que recorre las mismas líneas.
Sangre, lágrimas, sufrimientos y terror en busca de un mismo fin que no es otro que cambiar la política española y colocarnos de nuevo en el punto de partida, en aquella jaula de grillos en que ya nos colocaron en el 31, en que nos desolaron en el 34 y que por la gracia Divina nos vio salir a las calles y a los campos para vencerlos de nuevo.
El 11 de Marzo de 2004: ¿Una nueva acción institucional? – Todos los españoles, sin excepción alguna, estamos convencidos de que la masacre, el genocidio de 11 de Marzo se ha elaborado con las mismas urdimbres con que se han elaborado todos los demás tejidos que han trenzado el resto de los actos que hemos analizado.”Queremos saber” “España no se merece un gobierno que no dice la verdad”. El cinismo que despliegan estos sujetos de la zafia masonería es tanto, tanto es su atrevimiento, que el pueblo se ha quedado sin voz y sin gritos para escupir al viento sus dudas y sus inquietudes. No los pueden creer ni los suyos porque todos están más o menos montados en este loco caballo desbocado de la desvergüenza y del deshonor.
Aún no habían terminado de explosionar las bombas y ya se había puesto en marcha la maquinaria distorsionadora que se había preparado para mentir. Los piquetes estaban dispuesto para asaltar las sedes de “los otros”; la policía estaba presta a mentir dando pistas falsas; los medios afines (casi todos) se disponían a sembrar la confusión… Tres días de trabajos denodados para derrotar al enemigo. El cual, por supuesto, es tan culpable como los mismos tramoyistas, porque quedan impávidos viendo venir los acontecimientos y siguiéndolos “ad pedem litera” según instrucciones de la superiori-dad, de esa superioridad que manda y es obedecida, o mata y destruye.
Y pasan los tres días y vemos el insólito escenario de una izquierda que no quiere saber nada, que ha perdido todas sus ansias de conocer; y de una derecha que se amansa ante la fiera, se tumba a sus pies y reposa, perdida ya hasta la dignidad.
¿Qué podemos comentar de la sentencia, después de haber sobrevivido al Comité? Nada, absolutamente nada. No se esfuercen, tirios y troyanos, en interpretaciones que se plieguen a sus intereses. No hay nada. La sentencia es un escupitajo que se lanza con furia al rostro de todos los españoles.
¿Dónde están los 116 que fueron apresados durante los primeros días de la masacre y en los tiempos inmediatamente posteriores? ¿Y durante los tiempos en los que la Comisión permaneció abierta? Las detenciones se producían en cascada y el triste ministro del Interior, Alonso, salía a los medios a dar explicaciones sobre esa trama “islamista”, con tentáculos que parecían acrecerse y ramificarse más cada día. Y las comparecencias del ministro Alonso finalizaron, como por arte de magia, en Julio del 2005, cuando la Comisión cerró columnas sin haber resuelto nada de nada. En un cierre en falso que ya era preludio de todo lo que después vendría.
De esas 116 personas solo llegaron a juicio 29, 9 de ellas españolas. Los 87 restantes fueron exonerados de cualquier tipo de cargo. Lo cual quiere decir que durante las indagatorias se detuvieron a 87 personas no relacionadas con los hechos de 11 de Marzo. Se les ponía en la calle a los pocos días o semanas de su detención sin que el ministro Alonso ofreciese justificación alguna de las sueltas.
En pleno juicio, solo llegan al final 28 de los 29, ya que la fiscalía y las acusaciones retiraron durante el juicio todos los cargos contra uno de los hermanos Moussaten que fue inmediatamente puesto en libertad. De los 28 imputados que llegaron al final del juicio, siete han sido absueltos por el tribunal, por lo que solo se han pronunciado 21 condenas. Cinco de los condenados ya están en la calle al haber cumplido ya la pena impuesta por el tribunal.
¿Cuántos han sido condenados por los hechos de 11 de Marzo? Exactamente 3, Emilio Suárez Trashorras, Jamal Zougham y Otman El Gnaoui. Los 18 restantes condenados lo han sido por diversos delitos pero no por la acción del 11 de Marzo. Solo los tres condenados por ellos tendrán que indemnizar a las víctimas de la masacre. Los 18 restantes condenados no tendrán que pagar ni un duro a las víctimas porque no se les condena por el atentado.
Es decir y resumiendo, que de 116 detenidos, después de toda una Comisión “que quería saber” y de una investigación policial y judicial, se ha condenado a TRES personas por el 11 de Marzo: un español y dos moritos (ninguno de éstos es islamista).
En cuanto a la capacidad de los condenados, está muy lejos de ser la adecuada para afrontar un acto de las dimensiones y de la trascendencia de este. Ni el señor Trashorras, confidente de la policía, ni los magrebíes no islamistas tenían la menor posibilidad de urdir semejante masacre y menos para hacerla coincidir con los fines políticos que se buscaban con la acción de la Bestia.
¿Dónde están los manijeros de esa trama? ¿Dónde los inspiradores de ella?
Hasta el suicidio de los moritos de Leganés tiene visos de truco y de cartón: todos sabemos que los islamistas no se inmolan si no es llevándose por delante a alguien ya que su credo no les reserva las gracias del paraíso más que si se da esta condición. ¿No es más fácil pensar que “los inmolaron” porque eran los únicos que podrían haber arrojado luz a algún aspecto de la masacre?
Tampoco hemos sabido que se investigase con el cuidado y detalle que merecía a ese otro moro que escapó de la matanza de Leganés sencillamente porque no consintió en entrar al piso. No nos extrañaría que tuviese noticia del fin que les esperaba en aquel lugar.
Y aún nos falta por recordar que la tumba de un policía fue profanada y removida.
Ahora parece que todos debemos acatar la sentencia. Es cierto: las sentencias son ejecutivas y solo cabe contra ellas la apelación: en este caso, el recurso de apelación ante el Tribunal Supremo que parece que van a iniciar la Fiscalía y los abogados de los condenados: pero no es probable que prosperen. En caso contrario, es posible que existieran resquicios por los que los letrados y la Fiscalía pudieran acudir al recuso de amparo ante el ya politizado Tribunal Constitucional; e incluso a la instancia judicial europea. ¿Qué pasaría entonces con la masacre? Nada, sencillamente, lo de siempre: que se iniciaría un trámite de largo recorrido del que nada se despejase y las cosas quedasen como ya están, solo que habiendo transcurrido un tiempo, un cansancio y un agotamiento que hará que el público se haya hastiado ya de todo y no haga caso a nada. Lo mismo que tantas otras veces, cuando se han producido estos hechos.
Ya se ha acabado la lucha entre los que han dado en llamar “oficialistas” y “conspiranoicos” (¡qué lástima que se tomen con tanta liviandad cosas tan serias, tan graves!). Fueron unos días de cacareo paranoico que se agotaron al poco. Todos han pretendido quedar por encima de la nata y todos pretenden haber vencido en la reyerta. Porque es lo cierto: es una sentencia que lo mismo vale para un roto que para un descosido; ya que nada ha quedado claro y todo se estrena en el manadero de la suposición.
Tenemos una catarata de preguntas y de incógnitas que quedan sin aclaración. ¿Las expondrá acaso el PP? ¿Tal vez el PSOE? No, claro que no. Parece que todos están a gusto con lo que se nos ha dicho. ¿Lo preguntarán los medios? Ni Dios los libre, porque en ello se juegan no solo la alubia nuestra de cada día: también la misma vida.
Nada digamos de los autores materiales: o nos inducen a creer que fueron los pobres moritos despanzurrados en Leganés, o, de lo contrario, tendremos que concluir que no ha existido autor ni inductor, ni cerebro que dirigiese la masacre. Es decir, que no ha existido jamás una masacre.
¿Os dais cuenta de que todo termina en el mismo desembocadero? ¿No os suena ya a viejo, a manido, a gastado, todo esto de las sentencias inútiles y hueras?
Tampoco interesa, al parecer y a dictados del juez qué tipo de explosivo se haya usado en el hecho. Tiempos hubo durante la indagatoria en que resultaba paranoicamente importante descubrir el tipo de explosivo que se había utilizado en las explosiones. Parece que de ello dependía la intervención o no de la ETA. Ya no: eran simples pamemas que no conducían a ninguna parte. Y, además,
NO ERA ETA. Eso es lo que la justicia ha dicho. No tiene por qué investigar más ni conocer qué explosivos se gastaron en esa fiesta.La polémica perdurará. Es lo que conviene al establishement, lo que desean los verdaderos criminales, lo que les dará tiempo para hacer desaparecer todo rastro del interés que suscitó en su día la investigación. Otro crimen más (este brutesco, desmesurado, apocalíptico) que se salda con el manto de la noche de los tiempos.
¿Por qué nadie ha investigado, como corresponde a una pesquisa policial o judicial, quien ha sido el beneficiario del hecho? Con demasiada frecuencia sucede que el mismo que se beneficia es el culpable.
Pero que no piensen jamás que de aquí, del trapicheo de la justicia, saldrá el oprobio del pueblo. Nada hemos tenido que ver con ello y nuestras manos no llevan la sangre de las víctimas.
Enero de 2008
Javier de Echegaray
18-1-2008
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LOS COMPATRIOTAS DEL SEÑOR RAJOY
Mariano Rajoy, jefe de una de las facciones que oprimen al pueblo español declaró el pasado día 16 : “dependemos de los españoles y de nuestros compatriotas” (sic).
Es muy fácil utilizar este desliz lingüístico que deja en cueros al señor Rajoy, para preguntar al señor Rajoy quienes son sus compatriotas, pero francamente debemos reconocer que, en cualquiera de los casos, no somos precisamente los españoles, y eso sin ningún tipo de argucia lingüística.
Con toda seguridad, los compatriotas del señor Rajoy se encuentran más cerca del PSOE que de los españoles; más cerca del señor Morín o del señor Bernat Soria que de los españoles; y si mucho se me apura… y sin mucho apurar, más cerca de Herri Batasuna, y de lo que ésta apoya, que de los españoles.
El cuento, y sólo el cuento es lo que mantiene en el machito a tanto títere de derecha y de izquierda, ya que el titiritero mayor tiene una rara habilidad para embaucar a mis compatriotas, que no a los del señor Rajoy, que a la postre, son los citados más arriba. Nosotros, los españoles, somos los siervos de un sistema opresivo que tiene la rara habilidad de, mediando una propaganda infame, mediando una manipulación radical y absoluta de todos los medios de comunicación, presentar la misma opresión como demanda de los propios oprimidos.
Reclamo de los oprimidos la atención que nos demanda San Agustín. Recuerdo a los oprimidos que no somos libres para enajenar nuestra libertad, sino que estamos obligados a defenderla, y defenderla, primeramente significa detectar quienes nos la cercenan. Vamos a ver: ¿Nos la cercenan los medios de comunicación?; ¿nos la cercena el sistema financiero?; ¿nos la cercena la propaganda?; ¿nos la cercenan los partidos políticos y los sindicatos?; ¿nos la cercena la “libertad sexual”?; ¿nos la cercenan las autonomías?; ¿nos la cercena el sistema educativo?... ¿nos la cercena, en fin, el sistema democrático?
Y una vez detectado quién nos la cercena, actuar con decisión, virilmente.
Cesáreo Jarabo
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REBELDES LOS MILITARES: REBELDES LOS REPUBLICANOS

Debatimos lo ya tan manido, de la rebelión de los militares contra la II República; pero nadie quiere saber, que antes de esa rebelión de 1936 (que lo fue) hubo otra rebelión y que fue el nuevo régimen republicano, que con los matices que se quieran obró, como el que luego mucho después encabezaría Franco (tras antes encabezarlo Sanjurjo y Mola); amén de todos los sucios movimientos en el período intermedio y que detalladamente, recoge la historia verdadera. También fue un hecho revolucionario o rebelde, el tan cacareado republicano (reitero): puesto que la República se monta sobre un derrocamiento monárquico y sin más; ya que el rey huye cobardemente (lo he dicho múltiples veces y lo mantengo) y antes de salir; prácticamente ya está proclamada la República (en algún pueblo vasco lo hicieron incluso un día antes)… ¿bajo que ley?... Pues la misma que achacan a los rebeldes militares; la de la fuerza y los hechos consumados; puesto que la monarquía vigente y totalmente legal, no había perdido unas elecciones en que se cuestionara el régimen monárquico, sino el gobierno de los ayuntamientos del Estado Español y aún así las elecciones las ganó la monarquía; de ahí mi afirmación de la cobardía de Alfonso XIII, que debió cumplir con su deber y seguir manteniendo “el tipo”; con lo que quizá se hubiesen evitado los ríos de sangre que tras aquella huida empezaron a manar, primero tenues y luego en “riadas”.
Y el hecho inicial fue una rebelión (reitero), de ello no cabe la menor duda; pero provocada por una serie de hechos igualmente rebeldes y fuera de la ley, que provocaron ello; puesto que incluso la instauración de la República, fue un acto rebelde tras el derrocamiento de la monarquía (vuelvo a reiterarme); tras la que no hubo período constituyente para realizar un hecho legal; por tanto, tan rebeldes fueron los republicanos como los militares; por tanto lo inteligente es condenar ambos hechos y no sólo uno, que es lo que hacen los idiotas o tontos; o simplemente, "los estómagos agradecidos", tan abundantes y tristemente… en "esto"… que aún se sigue denominando ESPAÑA… “no sé por cuanto tiempo y tal como andan los vientos”.
ÚLTIMA ETAPA DEL REY:
En febrero de 1931 el almirante Juan Bautista Aznar fue designado presidente del consejo por Alfonso XIII. Su gobierno convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931. Al conocerse en las elecciones mencionadas la victoria en las ciudades de las candidaturas republicanas, el 14 de abril se proclamó la Segunda República. El Rey abandonó el país ese mismo día, renunciando a la Jefatura del Estado, pero sin una abdicación formal. En la noche del 14 al 15 partió de Madrid hacia Cartagena. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 arrojaron, en el momento de la proclamación del nuevo régimen, unos resultados parciales de 22.150 concejales monárquicos y apenas 5.875 antimonárquicos… ¿quién ganó, pues?
¿Dónde pues, la legitimidad de la tan cacareada II República Española?... que posteriormente se le diera forma legal, no altera en nada el principio de la acción consumada, por la violencia con que se hace; “igual haría después Franco”… por tanto, pongamos verdaderos nombres a las cosas; y como tengo como enseña en uno de mis blogs… ¡No más mentiras!... sepamos aceptar los hechos tal y como ocurrieron, los que por otra parte ya nada pueden cambiar; pero conociendo las realidades; tristes y violentas realidades; llegaremos a asumir esa verdad, que tan necesaria es para conocerla hasta sus máximos extremos y con ello, tener verdaderas bases para la continuidad histórica de España; Historia que hay que asumir, con todas sus miserias… al igual que se presume de todas sus grandezas.
Y todo ello para que nunca más ocurran, esas grandes miserias… puesto que como bien dijera el sabio… “no te preocupes del ayer, procura hacerlo bien hoy y preocúpate del mañana”… y es verdad, puesto que “el pasado, pasado es, el presente está pasando velozmente… sólo nos queda futuro”.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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16-1-2008
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EL PERFECTO MATRIMONIO: CAPITALISMO Y POLÍTICA
No… no es nada nuevo, por tanto nada de sorpresas para aquellos que hemos leído lo suficiente sobre la historia del hombre, habitante de este planeta. Ello es tan viejo como los negocios del hombre, cuando fueron establecidas las contabilidades y la moneda para controlarlo todo. Estadistas como Napoleón (1769/1821), ya lo dejaron sentado con aquella frase… “las guerras se ganan con tres cosas… dinero, dinero y dinero”; y posteriormente, uno de los grandes magnates (“piratas o mangantes”) del mundo moderno, lo afinó mucho más y mejor… “En este mundo, lo que no se puede comprar con dinero… se compra… con más dinero”. Esto se lo atribuyen a Aristóteles Sócrates Onassis (1906/1975); el que por comprar… pues “compró”, hasta a la viuda de un presidente norteamericano (Jacqueline Lee Bouvier Kennedy Onassis), puesto que es deducible que la supo “conquistar”, sobre la base de enormes cantidades de dinero, para que viviese como una reina… antes lo había hecho con la más famosa de las divas de la ópera, “la Callas” (María)… o sea; que sabía comprar o adquirir sobre la base del dinero, todo lo que le vino en gana… menos un heredero… puesto que y curiosamente (son “carcajadas del destino”) la heredera de su imperio, ha sido una nieta a la que ni llegó a conocer… pero esa es otra historia.
Más cercano a nosotros está, el coetáneo del anterior, o sea Juan March Ordinas (1880/1962); del que se dijo fue… “el último pirata del Mediterráneo”; y del que se cuenta, que metido en la cárcel, logró evadirse sobornando a funcionarios de la misma, incluyendo al director, a los que pagó mucho mejor que el Estado Español les pagaba. Luego después, a mi me dijo un personaje que estuvo cerca de un testigo… que en la Guerra Civil Española… puso un talón en blanco ante Francisco Franco Bahamonde, ofreciéndole que fijara una cantidad… el caudillo, lo aceptó y dicen que escribió “trescientos millones de pesetas”… cantidad fabulosa para aquella época y para dotar de recursos a los sublevados militares españoles… pero al final, muere en las cercanías de Madrid, a consecuencia de un accidente de automóvil (o avería)… y muere abandonado y por falta de cuidados médicos (se dice) ya que nadie se detuvo a atender a tan gran potentado, el que hubiera pagado, vete a saber… por que alguien lo hubiese llevado a un hospital con la premura necesaria y le hubiera salvado la vida; al parecer no fue así y aquel incidente, fue su sentencia de muerte… pero es ello… “otra carcajada del destino”; quedó sólo y acompañado de su chofer, que hizo todo lo que pudo por que alguien parase a socorrerlos, pero se dice que era de noche y nadie se detuvo; estimándose que un auxilio a tiempo le hubiese salvado la vida.
Ahora leo en la prensa nuevas noticias, de poderosos que fueron en política y quizá lo sigan siendo y poderosos en el capitalismo mundial; noticias que dicen. “Mientras, se lanza la opción política de Javier Solana por el PSOE y Rato por el PP para presidir un Gobierno de coalición entre los dos grandes partidos. El ex Gobernador del Banco de España, Luís Ángel Rojo, fue el encargado de otorgar Banesto al Santander de Emilio Botín. Diez años después, el viejo profesor fichaba como consejero de la entidad. El ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, no será consejero del Santander, sino miembro de su Consejo Asesor Internacional, compuesto por importantes ex personalidades y donde aún se trabaja menos, pero no por ello se deja de cobrar. En el caso de Rato no es que le regalara ningún banco a Botín pero durante sus ocho años de mandato al frente de la Hacienda pública, evitó que el abogado del Estado cumpliera su papel en el caso de las cesiones de crédito del Banco Santander, dado que el perjudicado era la Hacienda pública. Pedro Solbes, sucesor de Rato, al igual que Rato lo fue suyo, utilizó la misma táctica, en defensa de los intereses de don Emilio y el resto de directivos acusados por la juez Teresa Palacios, de la Audiencia Nacional, hasta que el juez Gómez Bermúdez le dio carpetazo en la vista previa del juicio oral. En el caso del ex director del FMI, además, el Banesto de Emilio Botín apoyó a Aguas de Fuensanta, un caso que aún está en los tribunales. Los Rato y los Botín siempre han tenido buenas relaciones. Y no lo duden: en cuanto abandone el poder, Pedro Solbes será fichado por don Emilio Botín.
Me he limitado a copiar textualmente y hasta el subrayado… ahora que como dijera Cristo, “el que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga”… amén.
Yo por mi parte, cada vez me entiendo mejor… con mi perro Aníbal.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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DEBATES AMAÑADOS TEATROS POLÍTICOS
Se nos viene hablando de unos debates entre los jefes (líderes es otra cosa) de los dos partidos que pueden optar al Gobierno de España. Se nos dice la gran importancia de esos debates y nadie dudaría de ella, si de verdad fueran debates; pero debates “a tumba abierta” (el diccionario lo define bien) y dónde ni uno ni otro, supiesen de antemano qué se les va a preguntar y que “disparo” pueden recibir… eso es, simplemente debatir; puesto que debatir no es otra cosa que mantener el tipo en un foro abierto; donde igualmente deberían dar entrada a preguntas de los interesados y que no militan en política; para lo que habría que habilitar al menos una hora para preguntas cortas; limitando incluso el número de palabras en ellas y para que igualmente y en igual forma; fuesen respondidas por los que “se atreven” a gobernar una nación de más de 45 millones de habitantes… “que en mayoría (pienso) no quieren ser borregos”.
Pero… “anunciar y tantear, enviando emisarios, para ver a los representantes de la parte contraria y amañar de lo que se puede y no se puede hablar”; eso es de risa. Un jefe de una fuerza política; simplemente y si quiere debate; lo que tiene que hacer y obtenido el foro público de ámbito nacional que precisa, es… retar al oponente para debatir con claridad y valentía todo lo que afecta al gobierno al que se pretende llegar; procurando dejar igual terreno; y exponiéndose igualmente a quedar… “con el culo al aire”… entonces, sólo entonces; es cuando ya empieza a ganar ese verdadero nombre de dirigente; o si se quiere, el de líder; que en realidad todos los pueblos quieren; pero esa palabra como tantas otras, hoy no tiene valor alguno… sencillamente por cuanto no hay líderes; yo al menos, no conozco ninguno, ni dentro ni fuera de España… y quede claro que no hablo de ningún líder “de fuerza bruta”, sino de un verdadero líder, que no es otro que el que está dotado de la fuerza de la inteligencia; y sabe exponerla, con la contundencia que cautiva al hombre, para sentirse seguro y bien gobernado.
Pero “apañar, amañar, hacer el bizcocho”, e incluso decirlo públicamente; eso son debates para tontos y que tristemente es lo que al parecer abunda. Aunque más que tontos, los gobernados; simplemente ya somos impotentes… sólo se nos han dejado dos cosas, sólo dos… el voto y la libertad de expresión, el voto ya venimos viendo para lo que sirve y como juegan con él, sin escrúpulo alguno, y “lo otro”; lo podemos ejercer; si es que encontramos dónde manifestarla, puesto que “las fuerzas políticas”; ya procuran controlar todos los medios de expresión que pueden, para que sólo se sepa lo que al que gobierna interesa, o lo que se ha venido en denominar como… “lo políticamente correcto”. Incluso los parlamentos son “parlamentos mudos”; dónde, a los que hemos votado, sólo pueden “apretar botones” sin decir ni pío; eso en el parlamento, en el senado, simplemente vacaciones y muy bien pagadas.
Es por lo que cada vez más; creemos menos en los políticos. Es por lo que esos rimbombantes “debates”; del “estado de la nación” y que han copiado “los reyezuelos” de las autonomías, provincias y municipios; y que puntualmente realizan cada año; son ignorados por todos los súbditos (que no ciudadanos) salvo las camarillas que comen y viven sobre la base del “enchufe” político. Al pueblo le queda lo que tuvo siempre; la mordaz crítica en la taberna, bar y la… “despellejadora, dentro del propio hogar, que es donde dice de verdad, todo lo que piensa”.
Y, o lo ignoramos todo; o lo criticamos sin que se nos oiga; salvo y como ha ocurrido en el momento en que estoy escribiendo (en el ayuntamiento de Salamanca, la gente les dice “pringue zorra”; a los del ayuntamiento por cuanto les quieren subir impuestos abusivamente: hasta un treinta y cinco por ciento: diario El Mundo 28-12-2007) y esos “electos”, en vez de suspender el acto e irse de nuevo, a debatir para estudiar de nuevo esos asuntos; se limitan a lanzar a “sus policías” y que los echen a la calle por alborotadores (escenas bochornosas vistas en la TV)… que no lo son, es simplemente la rabia de la impotencia, al no ser escuchados en múltiples manifestaciones. Como igualmente se ha demostrado en los últimos actos públicos del nefasto Zapatero; y donde abucheo tras abucheo, al final; “el reyezuelo”, se blinda con “la muralla del poder” y si sale en público, es bajo “la urna protectora y donde no llega la voz del pueblo”… el pueblo… “a votar y a pagar”. Son dos casos bochornosos, que protagonizan esos dos partidos mayoritarios, cuyos jefes van a debatir… ¿el qué y para qué… si nos tememos que todo va a seguir igual?
Al final todo se ha decantado por lo que es y dice la canción… “teatro, puro teatro”… y negocio… “puro negocio de unas minorías que no responden de nada” y que lo que vamos viendo a lo largo ya de muchos lustros, es que van a lo suyo; a vivir y a forrarse para el futuro, en una profesión que nada tiene de vocación, que es, lo que debiera imperar en la política… la verdadera política; que no es otra cosa que el arte de servir bien a un pueblo… y no servirse de él que es lo que impera y que es lo que vemos con una profusión… de inmenso bochorno.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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14-1-2008
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EL AGUA Y LOS JUEGOS DE “NIÑOS” IRRESPONSABLES
Sí, parecieran juegos de niños irresponsables, si no fuera por cuanto en esos “juegos”, se dilapidan cantidades de dinero público que debieran tener otros destinos mucho más necesarios al común del que paga los impuestos; o sea “usted o yo”.
Entre tanta chuminada política como aguantamos; oigo una mañana lo siguiente y de lo que nos Informa la cadena “COPE”: “Zapatero va a gastar 145.000 euros parar realizar un estudio de cómo ahorrar agua en La Moncloa”… con ello quiere colaborar con la ecología y el medio ambiente”. No hay que decir que esa cantidad, traducida a pesetas, serían 24.125.970, o sea y dicho vulgarmente “un pastón”; que podemos imaginar, van destinados a cualquier buitre o amigo, que como tantos otros y sobre la base de estas chuminadas, viven y pueden incluso hacer capitales enormes, puesto que… ¿para qué este estudio habiendo soluciones simples y conocidas desde hace milenios? ¿No lo solucionaría ello uno o varios aljibes para recoger el agua de lluvia y serían obras para la posteridad?
Ese mismo día o el anterior se nos dice que un ministro, al parecer el nuevo de sanidad pública; se manda instalar un nuevo despacho, puesto que el “heredado” no le satisface y visto como actúan, desde “mesa porta aviones” hasta chuminadas decorativas; también se habrá gastado del dinero público… “otro pastón”. Recordemos que ese ministro está nombrado para “medio año” y que quedan menos de tres meses del actual gobierno, por lo que cabe la posibilidad del cese de este “transitorio ministro”…. Luego y si entra otro, “otro cambio, paga el contribuyente”.
Pero volvamos al agua y no sólo por la “chuminada zapateril” sino por la gran importancia que ya tiene, el aprovechamiento del agua en esta “medio seca España” y donde “la catastrófica chuminada” del actual Jefe de Gobierno, igualmente paralizó los trasvases y la terminación de un Plan Hidrológico Nacional, que empezó a gestarse, nada menos que en la dictadura de Miguel Primo de Rivera, continuando con el breve período republicano; continuando enormemente positivo por los cuarenta años de Francisco Franco Bahamonde y “relantizado” después, hasta llegar a la paralización del nefasto Zapatero, que ni ha realizado nada de lo que dijo lo sustituiría.
Pero con tantos planes de unos y de otros (“que en gran medida suelen ser derivados a otros intereses que no los públicos de España”); nadie habla de volver a aquellos sistemas de almacenamiento de agua de lluvia y que desde milenios atrás, aprovecharon, romanos y otras culturas, como las posteriores musulmanas y que dejaron obras enormemente positivas en nuestra patria. Y el agua de lluvia es la más limpia y pura que nos llega, puesto que desde el cielo cae “incontaminada” y al decir ello, recuerdo lo que me dice un amigo que tiene y conserva “su aljibe moro”… “En verano tomamos un agua riquísima”. Y este hombre, ha copiado el sistema antiquísimo, de recoger el agua que cae en los tejados de su chalé, que pasa a través de unos filtros naturales de arenas del río; y luego simplemente echándole unos trozos de cal viva, al aljibe… todo resuelto y hasta el año que viene. Todo natural y económico.
En mis numerosos viajes por España; he visto innumerables aljibes y muchos de ellos aún en perfecto estado de conservación, como dos vistos en Extremadura, uno en Trujillo y otro en Cáceres; el de esta ciudad, sirvió en tiempos para abastecer de agua a casi toda la población; pero es que hoy… mil años después, allí está, y sigue almacenando agua hasta un millón de litros, pero ya no es aprovechable… al menos de momento, puesto que de seguir las sequías, tendrán que recurrir a él.
¿Por qué y como con muy buen criterio (felicitable) no se hace lo que la Junta de Andalucía ha legislado ya para toda obra nueva?; o sea que obliga a que sean instalados paneles solares… pues por el mismo motivo, hay que ordenar la instalación de aljibes en todos los edificios que se construyan, privados o públicos… y en la Moncloa y todos y cada uno de los edificios o complejos públicos de España; “ya mismo a construir grandes aljibes, que sumados todos… ¿cuántos pantanos de aguas purísimas se pueden lograr en esta esteparia España?
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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MEMORIA HISTÓRICA
La
lucha sin cuartel de los catalanes contra el franquismo
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Editado hoy viernes a las 00:12 | Los separatistas catalanes se esfuerzan en relacionar España con Franco y la represión a la que sometió a Cataluña: encarcelamientos, torturas y prohibición del catalán son sólo algunas de sus denuncias. Nosotros, admiradores de la memoria histórica, buscamos pruebas de todo ello.
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cartas de los lectores
Los obispos y la democracia
Estimado Sr. Director:
Repasando las hemerotecas, podemos ver que los obispos, en su legítimo derecho a la libertad de expresión, durante los gobiernos del Partido Popular, se posicionaron en muchas ocasiones contra algunas de sus políticas: El 18 de junio de 1998, el episcopado se opuso a la píldora abortiva RU-486 mediante el documento "El aborto con píldora también es un crimen". Ante las elecciones generales del año 2000 se pidió a los católicos que tuvieran en cuenta la defensa de la vida contra el aborto y la eutanasia, así como apoyar decididamente el matrimonio monogámico entre hombre y mujer, el reconocimiento del trabajo del ama de casa, ayudas a las madres que trabajan fuera del hogar así como a las familias numerosas.
En abril de 2001, la Instrucción Pastoral "La familia, santuario de la vida" defiende la dignidad de los embriones humanos, vida en fase inicial, sosteniendo que "las leyes no son justas por el mero hecho de haber sido aprobadas por mayorias, sino por su adecuación a la dignidad de la persona humana". Desde el principio, los obispos y el difunto Juan Pablo II se opusieron rotundamente a la guerra de Irak. Hay muchos más ejemplos.
A la Iglesia Católica española, desde hace dos milenios también le importan las familias de los países pobres, pues tiene 18.000 misioneros en los cinco continentes mitigando el hambre, alfabetizando, curando enfermedades y predicando el Evangelio.
Gobierne quién sea, la Iglesia, con valentía, se ha expresado, como es su obligación, ya que su opinión está fuera de todo partidismo.
Criticar una ley moralmente injusta es un principio fundamental de toda democracia, sólo una concepción totalitaria de ésta niega ese derecho.
El PSOE, cuando estaba en la oposición, también descalificó leyes del PP, ¿entonces, en un Estado aconfesional, como es el español, un obispo o un católico, por el hecho de serlo, ha de ver coartado su derecho ciudadano a la crítica?
La sociedad civil tiene el derecho reconocido constitucionalmente a opinar, decir lo contrario o negarlo, por radicalismos anticatólicos, no es nada democrático.
Juan Francisco Fernández Aguilar
Málaga
EL RINCÓN DE LA FILOSOFÍA
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10-1-2008
REGENERACIÓN DE LA IGLESIA
Un pobre cura posconciliar, de esos que la Iglesia no ha sabido quitarse encima, de esos que tanto mal han hecho a la Iglesia y a la sociedad, de esos que siguen las directrices de los Elipandos que continúan enquistados en la Iglesia, escupió el pasado domingo una homilía digna de ser tenida en cuenta en cualquier discurso parlamentario que se precie.
Sin venir a cuento emitió una loa, inequívocamente de cariz masónico, hacia elementos que para la triste y sucia sociedad que nos ha tocado vivir son ciertamente laudables, pero que desde una óptica cristiana son más producto de Satanás que de personas.
Tales son, por ejemplo, la unión económica europea; sí, la misma que ha coadyuvado la defenestración, perdón, la democratización, de España.
Pero no quedó ahí el asunto. Este pobre hombre se atrevió a poner como ejemplo de sociedad cristiana la sociedad europea, y rizando más el rizo, se atrevió a afirmar que EEUU y Canadá, a diferencia del mundo hispánico, sigue con más profundidad y entereza el pensamiento cristiano.
Afortunadamente, este tipo de curas anticristianos, estratégicamente se encuentra en franca retirada. Esperemos que sea rápida. Esperemos que la Jerarquía eclesiástica, que también está en vías de franca recuperación del cristianismo, tras largos años de sometimiento a la ideología liberal, que ha permitido vestir de púrpura a algún enemigo, acelere la recuperación de la ortodoxia.
De veras, el pueblo cristiano lo necesita.
Cesáreo Jarabo
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JIMÉNEZ LOSANTOS Y OTROS “SANTOS O NO”
Se están publicando muchas noticias, sobre la “caída” de oyentes de la cadena de Radio COPE, en el programa principal y que ha liderado y lidera aún, Federico Jiménez Losantos… se buscan culpables y a mi entender, no se da en el clavo de el por qué esa pérdida de oyentes, que según dicen la “EGM” sitúa en unas pérdidas de casi un cuarto de millón… unos dicen que el cerrilismo persecutorio, otros que si son algunos obispos, que siempre están tirando de la cuerda; otros que… en fin; “si son galgos o podencos”.
Mi opinión sobre el programa de la mañana y que oigo toda la semana, de siete a ocho de la mañana (luego oigo a otros), es el siguiente… primero lo repetitivo y falto de variedad; considero que no ha sabido llegar a esa mayoría de españoles, que cada portavoz “nacional”, necesita… ¿Pues qué es esa audiencia nacional comparada con la potencia de oyentes que dan 45 millones de habitantes?; “una ridiculez”; y ello no es sólo aplicable a este famoso locutor, sino a mucho más, tanto en la prensa hablada como en la escrita… de la de “los bustos parlantes” en la televisión, mejor ni nombrarlos; no merece la pena… sencillamente, por cuanto allí, la libertad de expresión, ni existió con Franco, ni con Adolfo Suárez, ni con Calvo Sotelo, ni con Felipe González, ni con José María Aznar, ni con el nefasto Zapatero, que es el actual cancerbero de esa inmensa “medicina”, para entontecer o embrutecer a las masas.
Losantos ha perdido oyentes, por lo monótono y machacón de su "lucha", para cargarse al PSOE; no ha captado, que AL ESPAÑOL MEDIO, le sudan los "güe", tanto del PSOE, COMO DEL PP, COMO DE TODA LA CUERDA DE INÚTILES POLÍTICOS QUE GOBIERNAN... y ha cargado sólo contra la política, en contra de unos y a favor de otros (“los siempre malditos dos bandos únicos y españoles, culpables siempre de todos los desastres de la época contemporánea”); olvidando TODOS LOS TEMAS QUE NOS PREOCUPAN Y QUE SON MUCHOS, Y QUE VAN DESDE EL TERRORISMO, Y GRAN DELINCUENCIA QUE NOS ROBA Y MATA... HASTA EL PRECIO DEL PAN... ¿Necesito enumerarlos?... eso a mi entender, es lo que ha hecho perder audiencia, a este individuo y a cualesquiera otros; es por lo que igualmente se vende cada vez menos prensa e incluso, la de Internet nos está empezando a cansar… ¡¡Preocúpense de lo que nos preocupa a todos!!... y dejen de “pegar cañonazos sobre un solo objetivo”… se les ve el plumero a todos; y los españoles, al menos; los que pensamos un poco, lo estamos viendo tan claro, que a la vista está… al final, los “clientes” de uno u otro bando, son los que quedan en esos foros. El resto se va en busca de lo que siempre buscamos… “verdad, equidad, justicia y democracia… pero verdadera democracia y no esto que nos han colocado como sucedáneo maldito”… viendo ya con desesperación, que esto es un suma y sigue y que no tienen gana, ni unos ni otros… de regenerar la podredumbre actual.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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HAY QUE CASTIGAR AL MENOR COMO ELLO MERECE
Conviene saber, que en inmensa mayoría de niños y jóvenes; “saben perfectamente dónde les aprieta el zapato”. O sea, más claro; que desde muy niños saben distinguir el bien y el mal; por tanto considero, demasiado de blandenguería en las penas a aplicar en ciertos delitos que realizan los niños o jóvenes; máxime si esos delitos son de índole criminal. Y ello, por cuanto muchos (demasiados ya) de estos niños o jóvenes “perversos”; se animan a actuar sobre la base de la impunidad en que van a quedar hagan lo que hagan; puesto que su pretendida minoría de edad, les va a salvar de las responsabilidades que merecen. Es más, esos perversos especímenes, en su perversidad, animan a otros menos “podridos”, a que les sigan en esos hechos criminales; asegurándoles igualmente, que “no pasará nada”. No hablemos de los mayores que emplean a menores para cometer delitos, sobre igual base de la impunidad en que van a quedar hagan lo que hagan y de lo que son ampliamente informados.
Lo que de ninguna de las maneras puede seguir ocurriendo, son esos hechos que se repiten con una frecuencia que debiera ya abochornar a los que dicen gobernarnos.
Cuando esto escribo es una mujer de cuarenta y tres años, la que en Medina del Campo (Valladolid) es apaleada por una jauría de nada menos que veinticuatro jóvenes y niños; que tras apedrear su casa y salir esta indefensa mujer, para hacerles ver su mal comportamiento; la atacan y tras abofetearla y tirarla al suelo, e incluso darle patadas… incluso alguno animando a que se las den en el bazo; dejan a la pobre mujer tan maltratada que tuvo que ser ingresada en un hospital y le van a quedar secuelas físicas y psíquicas para toda su vida… y menos mal que no la mataron (algunos ya asesinaron por aburrimiento y fue publicado hace años en la prensa).
Mientras le propinaban tan brutal paliza, algunos de esos perversos lo grababan en sus “telefonines”, para luego y sádicamente, verlo con tranquilidad e incluso tratar de colgarlos en Internet; como trofeo, supongo… de un hecho repugnante y que merece cárcel y por bastantes años.
Y no; no me vale lo de niños y jóvenes… la perversidad así como la bondad, se va notando a bastante tierna edad; y ello lo saben los padres y maestros, que son los llamados a corregir o pedir ayudas para esa corrección si es que son impotentes; para ello existían los “correccionales”; que por lo visto han desaparecido y ahora lo que se estila, son “hoteles de lujo”, para los pocos que cogen y tratan de reconducirlos; pero por lo visto, si aquellos correccionales eran detestables… estos de ahora, es que no sirven para nada y por tanto habrá que estudiar lo que se puede y debe hacer; pero desde luego hay que internarlos de inmediato y enseñarles en primer lugar, disciplinas y obligaciones humanas… que no saben apenas ninguna; sólo el derecho del más fuerte y el más bruto; cosa que ni en las tribus más salvajes existe; puesto que esos salvajes han estado mucho mejor estructurados familiar y jerárquicamente, que lo están las sociedades modernas… y donde falta disciplina y jerarquía “natural”, ocurre lo que está ocurriendo y no sólo en niños y jóvenes… o sea y más claro; que la sociedad se está descomponiendo en grados muy preocupantes, simplemente por cuanto sólo hay derechos… y nadie enseña las obligaciones, que pienso, son antes que los otros.
Y para tratar de enmendar algo de esto; los inútiles políticos han legislado que no se le puede dar ni una bofetada a un menor… ni aún su padre o madre.
He vivido lo suficiente para saber que en mis épocas de niño y jovenzuelo, cualquier mayor, jefe de trabajo y no digamos pariente cercano o padres… te podía dar un “pescozón” y si te lo daban “por tu bien” (se nos decía) si reclamabas a tus padres y se enteraban… igual “recibías dos como reconocimiento”… dos pescozones, digo… y no pasaba nada; simplemente se nos enseñaba desde pequeños, la disciplina necesaria y conveniente, para que supiéramos entender aquellas grandes palabras… “todo el monte no es orégano”. Es más, cuando alguno era llevado por los padres a un taller de cualquier oficio; la recomendación era… “enséñamelo a trabajar y que aprenda y si tienes que darle un pescozón, dáselo”. Malo o bueno, pero la verdad… había infinitamente mucha menos delincuencia que hoy nos asola.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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LA MASACRE DE MADRID: COSAS A NO OLVIDAR
Este terrible hecho y del que tanto se ha escrito, por los miles de afectados amén de los más de doscientos muertos; sigue en una especie de “congelación” y conviene no olvidarlo, puesto que por poca dignidad que tengamos, hemos de insistir en que sea aclarado y no dejado en la “niebla” en que se encuentra.
El 16-03-2004 escribí lo siguiente y que fue publicado (después he escrito otros artículos): “Estuve de viaje y el atentado de Madrid, lo he sufrido fuera de mi domicilio habitual... horrible... pero sí que he pensado infinito en ello y para mí, el plan realizado, es el mismo o similar al que pretendían los asesinos de ETA y por cuanto sabemos de los dos alijos anteriores de gran cantidad de explosivos y material complementario, detenido junto a miembros de la banda terrorista y afortunadamente, antes de que llegasen a Madrid, donde confesaron que el gran atentado sería en una de las estaciones ferroviarias de la capital de España. Entonces... ¿el atentado del 11 de marzo no pudo ser perpetrado en una especie de asociación criminal de dos bandas de asesinos terroristas de diferente nomenclatura pero que mantienen relaciones desde vete tú a saber cuanto tiempo atrás?”...
En otros artículos publiqué con extrañeza, que las primeras visitas que hacía Zapatero tras ser proclamado presidente, eran al rey de Marruecos, al Presidente Francés y al Alemán… y por este orden. “Curiosamente a los tres los había puesto “firmes” el Presidente Aznar; a uno en los asuntos del Sahara y en el islote Perejil y a los otros, manteniéndoles una presión destacable, defendiendo los intereses de España en la CEE… pues bien… “todo ello fue posteriormente tirado por tierra, por el nefasto Zapatero, que ha llevado a España a ser un cero a la izquierda en todo lo internacional”… ¿Por qué entonces esas tres primeras visitas a tres oponentes máximos a los intereses de España? Sigo preguntándomelo casi cuatro años después.
Recientemente se ha publicado lo siguiente: “Con el Gobierno presidido por José María Aznar todavía en funciones y la investigación policial sobre la masacre de marzo apenas arrancando, se produjo en Madrid una reunión entre el número dos del ministro de Exteriores marroquí y el que, un mes después, se convertiría en ministro de Exteriores en España. Ni nuestra Embajada en Rabat ni el Gobierno –todavía en manos del PP– tuvo conocimiento alguno de ello. Fue un encuentro secreto. Días después se produjo la explosión de Leganés, asunto que ni el sumario ni la sentencia han conseguido aclarar. Sin embargo, indagando en los movimientos diplomáticos de aquellos días aparecen nuevos interrogantes”. (Libertad Digital 13-12-2007).
Leyendo el libro “Bienvenidos a La Linterna”, de César Vidal, leo sus editoriales y que dicen “cosas” como las que siguen: “Todos sabíamos que los principales beneficiados de los atentados del 11-M fueron tres: el PSOE, que llegó a la Moncloa, el terrorismo islámico y Marruecos. Recapitulemos. Marruecos se deshizo del único gobierno -el del PP- que le había hecho frente en medio siglo. En su lugar el atentado ayudó a establecer un gobierno: 1) que rompió la alianza con EE.UU., el aliado de Perejil. 2) que se subordinó a Francia, el principal aliado de Marruecos; 3) que ha permitido que Marruecos sea más importante que España en un punto tan sensible como el Estrecho”. Ver página 22 del citado libro, donde se dicen muchas cosas más y todos interesantes por lo que insinúan o dicen. También dice “cosas” en las páginas, 30, 31, 35, 45 (dónde se afirma un brindis entre presos de ETA y presos islamistas que realizan el día once por los atentados de Madrid”) 46; 47 y “no se cuantas más”; que es obvio no se pueden sintetizar en un artículo, por lo que me remito al libro, del que hay circulando por España muchos miles de ejemplares.
Todo esto y por simplificar en una frase entendible… “huele que apesta a cuerno quemado”… y ese olor, en vez de desaparecer, va en aumento. Y no olvidemos que una de esas miles de víctimas, pudimos ser usted o yo, puesto que… ¿cuántas veces hemos ido o iremos a Madrid?... el cerebro inductor y al que hay que buscar hasta ponerlo en el banquillo… “sabía perfectamente lo que hacía y el por qué lo hacía”. Los que han condenado, son los testaferros o “cabezas de turco”… o sea “los flecos”.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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ESPAÑA: LA NULIDAD MONÁRQUICA Y REPUBLICANA
Muchos años de historia, mucha “fanfarria”, tanto monárquica y aunque menos, también republicana… ¿resultados?... tras más de medio milenio en que aquellos grandes reyes Católicos (únicos que se salvan de los nativos españoles y “con sus pros y contras”; y Carlos III; de los borbones extranjeros); y dos ensayos republicanos, que mejor no hablar de ellos… y dos dictaduras; que curiosamente es a las que España debe, la nueva reestructuración para entrar en la “Europa Moderna”; la que se logra en la nueva época democrática; pero para llegar a ello, hay que atravesar… “un mar de sangre, sudor, dolor y lágrimas”… que aún continúa su goteo, “o chorro continuo”; pues cuando esto escribo, acaban de enterrar a dos guardias civiles, asesinados por la espalda y en servicio en la vecina Francia y por un terrorismo (“se dice que rebelde y militar que quiere controlar una parte de España”)… terrorismo que ya lleva, un millar de asesinatos y suponiendo que los más de doscientos de la “Masacre de Madrid”, ocurrida el once de marzo del 2004, no sea igualmente por… “su cuenta y riesgo”; cosa que podemos presumir, hasta tanto no sea aclarado este crimen masivo, sobre el que se cubren bastantes “velos sospechosos”… los resultados ya los estamos viendo.
Un territorio cuarteado por diferentes partes; un idioma combatido idiotamente en todo el territorio nacional; puesto que no hay un clamor nacional ni por el idioma ni por la bandera; por tanto y como dice el dicho… “el que calla otorga” y la mayoría callan; la mayoría… “llenando la panza y teniendo suficiente para gustos o vicios”; les importa un par de “güe”, todo lo demás; “les quita el sueño mucho más los resultados del equipo al que dicen pertenecer” (“nunca entenderé eso de yo soy de tal equipo”) que la pertenencia a su tierra madre, patria chica o grande; pues desconocen qué es ello.
La política nacional, ya da asco el siquiera… mirarla desde lejos; de cerca seguro que apesta. La política regional, es ya algo así, como una nube o ejército de buitres o perros de presa, que a lo que van es a “trincar” cuanto más poder mejor; y como poder son nuevas remesas de dinero; pues con él, a “invertirlo” dónde más convenga a cada camarilla… saben que han logrado la impunidad y con ella y sobre ella actúan; en una depredación o mala administración (que es otra depredación) que y a la vista está, va empobreciendo cada vez más al pueblo español… pobre en sí mismo; puesto que incluso en la enseñanza; reciente están las nuevas estadísticas, donde aparecemos, de los últimos del mundo… “que se dice civilizado”.
Mientras todo esto ocurre, sigue lo que ya reflejara creo recordar D. Miguel, en su “Quijote”… “son galgos, son podencos”; pero al final se comerán al idiota conejo que no pone medios para eludir a aquellos simbólicos “mastines”. Yo veo hoy a esos dos perros; como el triste y maldito símbolo de las… “dos españas”; la una tratando siempre de destruir a la otra y es claro; España no se consolida nunca; puesto que esas dos malditas españas, renacen como las cabezas de “la hidra”… y aquí no aparece un moderno “Hércules”, para cortarlas todas y de un tajo, como cuenta la Mitología.
Una nación, que partiendo de la mayor de sus miserias, cual fuera la maldita guerra civil; y tras cuarenta años de “calvarios dictatoriales”; consolida un bienestar nunca disfrutado por otro período anterior vivido por el pueblo hispano… y que felizmente, esa dictadura cae inerte en el sepulcro del tiempo; ofreciendo como pago de ello, ese pueblo actual; y en un clarividente sufragio o plebiscito nacional… el estar dispuesto a mandar a la mierda a las dos españas (primeras votaciones de 1977): inexplicablemente vuelven a rebrotar “las cabezas de la hidra” y estamos volviendo a los terribles y fatídicos años treinta del pasado siglo, cuando “muere la monarquía, muere la república y nace una nueva dictadura”. Mientras algunos “listos” entablan discusiones, que… “si galgos (monarquía), que si podencos (república)”… el tercer perro no lo nombra nadie; puesto que ya se sabe… es la dictadura o peor aún, la tiranía. Rebatiendo todo ello (todo: quede claro ello); le espeto días atrás a uno.
“Puede ser lo que usted dice, puesto que a mi entender, de los borbones, sólo se salva Carlos III. En cuanto al fracaso de las dos repúblicas, para mi está claro... "un pueblo embrutecido", mantenido en la ignorancia y los pocos liberales y libre pensadores que hubo, simplemente los pasaron a cuchillo... en la segunda república, el pueblo sigue embrutecido y además muerto de hambre; les prometen que les van a quitar a los ricos y dárselo a los pobres... no solucionan nada y las masas se revuelven y actúan... ¿pero es que hoy estamos preparados para regímenes liberarles, sean republicanos o monarquía parlamentaria?... no; hoy las masas siguen embrutecidas, si bien con la panza llena y dinero en la cartera... pero ¿pensar, deducir, tomar responsabilidades cívicas?... ya lo estamos viendo... "pan y fútbol, beber alcohol, consumir drogas, fornicar, tratar de vivir al máximo de lujos y poco más". Por todo ello, ocurre lo que ocurre y nos gobiernan, inútiles como los del presente gobierno... a España le quedan muchas décadas o siglos, para de verdad ser un pueblo actual y culto. Máxime con las luchas intestinas de regionalismo y separatismos, que no las fomenta el pueblo en sí, sino los canallas de siempre y que practican el maldito... "divide y vencerás" y en su beneficio.
¿Cambiará y se regenerará la política para que no vuelva antes o después, otra nueva dictadura… o tiranía? Yo lo deseo fervientemente, pues creo en la democracia; pero en… “la verdadera Democracia y donde las leyes son iguales para todos”.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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CHINA Y SU COLONIALISMO DEL MUNDO
Me encontraba en viaje de turismo, en México; concretamente en Yucatán; y en un lugar de aquella selva tropical y en tenderetes que aquellos “mayas”, ponían con profusión en los lugares de parada para ir a Chichén Itzá; mi esposa y como casi todas la mujeres, siempre pretenden comprar algo como recuerdo; yo más indiferente fui viendo cosas y me fijé en unas camisetas de algodón y muy económicas de precio; reparé en la etiqueta de origen y me sorprendí al ver “made in China”; esto ocurría en febrero de 1993. Mientras miraba la gran cantidad que de aquellas camisetas proliferaban por docenas de aquellos tenderetes; reflexioné y no llegué a explicarme entonces, del cómo y el por qué; un producto tan simple llegaba allí y se vendía a tan bajo precio, compitiendo con la industria textil mexicana; que suponía que, la materia prima la tendría en abundancia y en suelo mexicano. Posteriormente y ya en España, he visto instalarse con enorme profusión, invadiendo pueblos, ciudades y costas; infinidad de tiendas que explotan los chinos (amén de infinitos restaurantes) y que no son tenderetes, sino que ocupan locales de muy alto precio (que alquilan o compran) y por lo visto, hacen el gran negocio… puesto que “lo chino es barato” y la gente acude sin preocuparse mucho de la calidad o las chuminadas,o cosas “raras” que allí se venden… pero que se deben vender a toneladas.
Acabo de leer un reportaje donde se informa que China, domina África y que ese colonialismo moderno, ya empezó hace casi cincuenta años. Desde entonces y en una continua expansión, han ido desplazando a los colonialistas occidentales y por ejemplo, los datos siguientes lo confirman. “Desde 2002, el comercio entre China y África ha pasado de 7.000 a 40.000 millones de euros. Más de 800 empresas chinas trabajan en África y su número crece día a día. Extraen petróleo en Sudán, cobalto en Congo, cobre en Zambia, cromo en Zinbabue; etcétera, puesto que los datos son abundantes”. “Las importaciones baratas procedentes de China han arruinado la industria textil de Zambia”. Palabras como éstas dicen mucho al que quiera analizarlas: “Apenas vamos a la ciudad. Vinimos a trabajar, no ha hacer amigos”. Palabras atribuidas a uno de los ingenieros chinos. Ingenieros que con sus mujeres, viven en muy ajustadas (por no decir ridículas: trayéndose hasta los palillos de China) viviendas y que ganan entre 350 y 600 euros mensuales (imaginemos lo que les pagan en China e igualmente lo que cobran los obreros allí). Las condiciones que imponen para los trabajadores africanos, se pueden resumir analizando el párrafo siguiente: “Los empleados nativos están descontentos. Casi todos viven en un asentamiento a un par de kilómetros, en casuchas de adobe y chapa. La mañana del 25 de julio de 2006, cientos de ellos fueron a la zona donde viven los directivos chinos, al otro lado de una valla electrificada, exigiendo subidas salariales. Los recibieron a tiros. Cinco hombres quedaron tendidos en el suelo” – “ los nuevos jefes redujeron salarios, eliminaron seguros por enfermedad y dejaron de financiar la construcción de escuelas y calles”.
Otros datos del reportaje: “Los Gobiernos africanos están encandilados con sus nuevos amigos” (sigue relación de individuos “contentos”). Está claro que si los occidentales sobornaron y sobornan “a todo el mundo que les interesa”; los chinos por lo visto, mejoran y mucho esos sobornos y el resto, lo pagan con la cantidad de producciones masivas que en China y a precios ridículos, obtienen sobre la base de igualmente tener a sus propios “compatriotas”, sumergidos en controles férreos para que coman, vivan o vegeten; y poco más… ¿Sorprende por tanto que las listas de los muy ricos del mundo las estén engrosando y a gran velocidad los nuevos riquísimos chinos? A mí no, en absoluto… lo que hago es “sonreír y pensar en el comunismo chino (o no chino) y en aquella mentira de todo por el pueblo y para el pueblo”.
Pero ojo al parche; que es “de abrigo”. China y aparte de su enorme población (en el mundo actual uno de cada cinco habitantes es chino); cuenta con la bomba atómica, un ejército inmenso y disciplinado; unas redes comerciales que van invadiendo y controlando el mundo y a gran velocidad. Tienen el mismo “veto” (o cerrojo) en esa pantomima que es la ONU; y al igual que lo tienen, USA, Inglaterra y Francia… que ya no son enemigos potenciales, del gigante chino, “salvo que quieran arrasar el mundo”… así pues, el nuevo imperio mundial, ya lo tenemos aquí… puesto que “los ricos riquísimos de Occidente”… ¿qué están haciendo?... pues yéndose a invertir en las tierras del nuevo imperio… “a sus países y los obreros de estos… pues que les den por… “donde puede imaginar usted que lee esto”. Yo simplemente me mantengo en mi gran pregunta… ¿En qué ha cambiado el mundo?... de siempre han dominado unas minorías; sean del Imperio persa, griego, romano, español, chino antiguo o el japonés, o el mogol… ¿el pueblo?... pues como siempre, a trabajar por lo que le den… o a servir de carne de cañón… ¿progreso… qué es eso… alguien me lo explica? Yo simplemente me mondo de risa, en mi impotencia.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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LO LOCAL LO REGIONAL Y… LO MUNDIAL
Mantengo discusiones, muchas veces fuertes… con esa plaga nacional, que son los que denominándose regionalistas, nacionalistas, independentistas… no son otra cosa que colonialistas; y lo que quisieron, quieren y querrán siempre, es lo que es el colonialismo, o sea explotar la colonia todo lo posible… y mientras se deje.
Lo que no se puede entender es lo que decimos en esta tierra... "No se puede estar en el plato y en las tajás " (tajadas) por tanto, no se puede ser independentista y de paso, estar como sanguijuelas, chupando de los recursos de España, como colonialistas y aparte de ello, llevándose la "tajada del león", de los presupuestos de todos (ver en mi web artículo ¿REGIONALISTAS, SEPARATISTAS... O COLONIALISTAS?
El concepto patria, lo radicalizo yo más que nadie; puesto que mi patria es mi casa; luego mi calle y barrio y después todo lo demás... pero como ello es absurdo; pues siendo jiennense, me considero igualmente andaluz y también español... luego europeo y luego; ciudadano del mundo; puesto que en todos y cada uno de los sitios extranjeros en que he estado, yo no me he sentido extraño ni incómodo; he visto a aquellos otros seres, como similares a mi mismo, pese a sus creencias o color de su piel; por tanto y de alguna manera, me siento identificado y solidario con todo el género humano.
Pero como tal, entiendo EL GOBIERNO NACIONAL, como un ente equilibrador y regularizador de sus fuerzas económicas y sociales, para ayudar a los que más lo necesiten; para así, elevar el nivel de todo el conjunto... cosa que en España, ni vascos ni catalanes, someramente piensan en ello... y ahora les siguen los gallegos, baleares, no sé si valencianos y algunos otros más... ese camino, sólo lleva a lo que se ha venido en denominar BALCANIZACIÓN y que ha terminado, pues como ha terminado (ya lo he dicho y comentado reiteradamente) la próspera Yugoslavia, que logró forjar el mariscal Tito, por la fuerza militar de su mando absoluto; muerto éste… “se ha desgranado como una paniza o mazorca”.
Necesario para todo lo positivo de ello; UN IDIOMA COMÚN, que es EL ESPAÑOL DE HOY... que igual pudiera haber sido el catalán, el latín u otro... pero es lo que hoy es y que tiene un ámbito COMERCIAL Y CULTURAL, de casi QUINIENTOS MILLONES DE ALMAS... si ese campo no atrae a todas las "islas ceporriles y vernáculas", que en el ámbito que digo, son quizá varios cientos (no sólo las de España)... pues señores, colonialistas; tengo que considerarlos retrógrados, ceporros, cerriles, cortos de cerebro y todo lo que se pueda añadir a ello.
Y no, no estoy en contra de "lo vernáculo", pero todo ello en un orden inferior y como yo denomino... "sirve sólo para andar por casa"; como por ejemplo la palabra "tajá" que arriba empleo y que con infinidad más, completan un diccionario de la lengua andaluza, que tiene casi 700 folios y está editado, nada menos que en tiempos del centralista Franco y por cuanto todas esas palabras; o la mayoría, siguen estando en uso aquí... pero fuera de aquí no las entenderían otros "hispanos".
Pero llego a más; cualquier ser humano vanguardista y progresista de verdad, ha de pensar en que si este planeta encuentra la paz y la concordia alguna vez en el futuro, tiene que ser bajo una bandera y un idioma principal, que los conecte a todos, sin perjuicio de todo lo vernáculo, regional, comarcal, o local... puesto que mientras existan divisiones, existirán todas estas guerras intestinas que despedazan todo... y hay que llegar a esa bandera y a ese idioma; con lo que incluso, no serían necesarios ya, los ejércitos; sí las policías incluso militarizadas para casos concretos y en beneficio verdaderamente GLOBAL, no como la globalización que ahora nos quieren "endiñar" (palabra andaluza) y que sólo globaliza los intereses de los grandes capitales mundiales, o sea los de unos cientos de individuos, que lo van acaparando todo, como los peores colonialistas de todos los tiempos… pues no tienen patria, “sólo cuenta de resultados”.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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NECESARIO CADENA PERPETUA (Guardias Civiles cazados como conejos)
Ciertos delitos y el terrorismo es el principal de ellos, deben ser castigados con, hasta cadena perpetua y trabajos forzados… ¿No trabajamos los no condenados por tribunales, por qué entonces no han de hacerlo obligadamente los penados a cualquier pena de prisión? Así pues, ciertos “bichos”, que como enfermedad “o peste” muy peligrosa, hay que erradicarlos de la sociedad y por ello es necesario implantar en España la pena de cadena perpetua, al igual que lo está en muchos países que se consideran civilizados; puesto que abolida la pena de muerte, este es el recurso máximo para librar a la población de estos incalificables individuos que se prestan a tales delitos… hay muchos otros merecedores de igual castigo; pero su calificación la dejo al lector; tiene amplio campo para encontrar “bichos” indeseables para cualquier sociedad, medio civilizada.
Hoy me refiero a esos dos jóvenes guardias civiles, que en acto de servicio y encontrándose en Francia, han sido asesinados en la forma en que lo hacen “esos bichos” antes mentados y que no encuentro otro nombre para calificar. Pues se necesita haber llegado a lo más bajo de la categoría humana (“si es que son humanos”) para fríamente, por la espalda y con todas las “alevosías” que quieran ponerle “los señores de la toga y las puñetas”… asesinar esas dos jóvenes vidas. Agentes que nosotros, los contribuyentes, pagamos gustosamente para que nos libren precisamente de esa plaga de delincuentes de todo tipo que ya asola toda España… no sólo el terrorismo. Y no para que los asesinen cual si fuesen alimañas rabiosas y a las que hay que pegar un tiro.
Cuando esto escribo, se están dando noticias incomprensibles para cualquiera que medianamente piense con lógica, pues resulta que inexplicablemente… estos policías españoles iban desarmados, por lo que no tuvieron ni el recurso siquiera, cual es la legítima defensa y haber podido matar a alguno de sus asesinos; puesto que los han asesinado a ambos; uno ya “cremado” y el otro en un coma profundo y del que se dice no va a salir; puesto que se considera clínicamente muerto.
¿El Gobierno de España permite que estos hombres hagan sus servicios policiales sin armas? ¿Francia lo impide? Y si es así… ¿Por qué nuestro Gobierno no exige al de Francia que estos hombres estén vigilados y protegidos por la gendarmería francesa?... ¿quién explica convincentemente este envío de hombres “al matadero”?
No es que para mi sea sorprendente; puesto que en Afganistán han muerto bastantes soldados, que a mi entender lo han sido por falta de protección de los elementos necesarios, para combatir (están en guerra no nos engañen) en ese territorio, donde… “primero se dispara y luego se pregunta”… no, no son explicables muchas de estas muertes, que no son otra cosa que viles asesinatos.
Después, lo de siempre… “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”… se monta la parafernalia; va el rey, su hijo, la reina, la nuera, el alto sacerdote, el ministro del ramo; la bandera, la medalla y nos montan la ceremonia, que a mí no es que me de asco, es que me da “chichurria”[1](vergüenza, bochorno); al resto no lo sé; pero sí que no les debe caer muy bien, puesto que al primer ministro Zapatero… lo abuchearon abundantemente a la salida de la parafernalia referida; lo que dice bien a las claras… “lo que opina el pueblo”… el que y rememorando el dicho piensa aquello de que… “muerto el burro la cebada al rabo”. ¿Dimitir alguien en España? ¡¡No nunca!!
Ya está bien de muertos innecesarios; y para evitarlos en lo posible, es necesario la cadena perpetua y los trabajos obligados; al menos ello puede evitar que “nazcan nuevos bichos”… y a estos asesinos de estos dos jóvenes; como lo han sido en territorio francés, si los cogen, allí serán juzgados y como allí si existe la cadena perpetua, espero y deseo, que al menos, los envíen a La Guayana, para que allí se los coman los mosquitos… o los cocodrilos y mueran en el penal.
Por otra parte y sorprendentemente, “sus compinches”; se manifiestan en España tan tranquilos, manejan incluso entidades públicas, queman bienes de otros o públicos en sus continuas algaradas y el Gobierno… “chupando el caramelo”… ¿hasta donde va a llegar este bochornoso desgobierno?
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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TABERNAS Y BODEGONES
No, no es lo que hoy figura o se presenta como taberna, bodega o bodegón, a lo que me refiero; reflejaré algo de aquellos modestos establecimientos, atendidos generalmente por el propietario, algún hijo menor y la propia esposa y los que, abiertos desde el amanecer, dónde en algunos (no todos) se “despachaban” las pequeñas copitas de aguardiente carrasqueño, que hacía saltársele las lágrimas a alguno; pero que el que podía (no todos pues el dinero era escaso) iba cada mañana para con él, “matar el gusanillo”, antes de entrar en el trabajo en el pueblo o marchar a los campos, aquel que podía hacerlo, pues también el trabajo era escaso. Igualmente los primeros parroquianos (lo de cliente vino después) y el que podía, se llevaba (al tajo o a su casa) su pequeña “damajuana” de vino blanco peleón, que procedente de La Mancha, era el masivamente consumido por aquellas muchedumbres, que lo bebían no cuando querían, sino cuando podían y pese al bajo precio del mismo… ya que incluso para ello, apelaban al “fiado”, si se gozaba de crédito en la taberna. Establecimientos que abrían sus puertas y las mantenían hasta que los últimos bebedores, se marchaban o eran echados a la fuerza, por el normalmente bronco tabernero, que tenía que ser bastante fuerte y bragado para aguantar a algunos parroquianos, a los que terminaba por incluso, negarles la bebida espetándole, de malos modos que ya no le servía más… que se fuera a su casa o donde quisiese, o llamaba a los “municipales o a los civiles”… cosa temida, pues aquellos y tras las palabras de invitación y llegados a un extremo, igual lo apaleban sin contemplaciones y terminaba en el calabozo municipal o en el “cuartelillo de los civiles”… por ello, “a las doce en punto silencio en la noche y todo en calma, salvo la voz y sonido de la pica del sereno (si es que había), “o las fuertes pisadas de la pareja de la ronda nocturna”; pues había que dormir y dejar dormir a los demás”. El gamberrismo de hoy… eso ni en las ferias, era permitido; era combatido incluso “a palo limpio”.
Aparte de las del pueblo donde viví mis primeros siete años; conocí las de mi ciudad natal, que eran similares en inmensa mayoría. “Lo de bar, cafetería, pub y otras, vendría después, mucho después”; luego y siendo ya casi un veinteañero en que empecé a viajar, “buscándome la vida”, como representante/viajante; conocería otras muchas, así como algunos muy pintorescos, como aquel de Úbeda y que a pie de carretera, tenía aparte del vino, aguardiente y otros “lujos”; tenía (digo) hasta una rudimentaria cafetera de un solo brazo y en el que se podía tomar “café-café” y no de “pucherillo”. Y recuerdo éste hasta por su nombre (Bar Canuto) y por la risa que nos causó el letrero en grandes caracteres que colgaba, tras el mostrador y a la vista de la clientela, como un aviso para “aspirantes”… entramos aquella fría mañana allí, puesto que era lugar de parada de los autobuses de línea y había que coger uno para ir a Andújar… ya dentro señalo a mi acompañante (viejo y curtido viajante) que corto de vista no lo ve; y entonces le leo en voz alta…”Sólo se fía a los mayores de noventa años que vengan acompañados por su padre”; carcajada inmediata de ambos, que miramos al joven que nos atendió (supongo que hijo de “Canuto”) y el que sonrió ampliamente, acompañándonos en aquellos buenos momentos de jocosidad sana y “alimenticia”.
Sí, en aquellos modestos establecimientos, había cartelitos avisando a la clientela y recuerdo algunos, otros se me han olvidado… “se prohíbe el cante”: “hoy no se fía mañana sí”; “se prohíbe cantar… bien y mal”; “si el vino perjudica tus intereses, deja tus intereses” (o negocios); “si bebes para olvidar, paga antes de empezar”; “si la pena te ahoga, bebe y desahoga”; “hoy tenemos un buen día, seguro que llega un gilipollas y nos lo estropea”… textos que he entrecomillado y que se podrían ampliar hasta llenar un libro, pues el buen humor imperaba en aquellos lugares, si bien alguna vez, había bronca; bronca que si no se arreglaba con las palabras de los siempre dispuestos parroquianos para allanar y encontrar paz y concordia… lo arreglaba el tabernero, de la forma ya descrita… “o sacando el libro de reclamaciones”, que entonces solía ser, una tranca o garrote de grandes dimensiones y que puesto en el mostrador, el tabernero podía decir más o menos… “bueno, preferís entrar en razón o entra en juego el as de bastos”… y sacándolo al mostrador y dando un gran porrazo en el mismo, allí quedaba “la vara de la justicia del tabernero”, que rara vez era empleada.
No es nostalgia de nada… “el pasado, pasado es, el presente está pasando a gran velocidad… sólo nos queda futuro y la verdad, no sabemos cuanto”.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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“Allí donde hay filosofía hay Europa”
La frase con que titulo, la tomo prestada de; Massimo Cacciari alcalde de Venecia y ganador del Primer Premio Internacional de Ensayo Circulo de Bellas Artes; puesto que en pocas palabras narra una historia de casi tres milenios y que culmina con lo que hoy conocemos como Europa; que no olvidemos, no se conforma como tal hasta el Siglo XIX; si bien después; se siguió despedazando y aún sigue ese “cuarteo” que no sabemos a donde llevará… pero la raíz… lo importante, la filosofía; seguirá mientras exista humanidad, puesto que humanidad sin filósofos, sencillamente no sería tal.
Reitero que el titular arriba copiado, lo dice todo; puesto que en Europa (del sur primero y luego el resto) fueron recogiendo todas las sabidurías de oriente y occidente y llegaron a lo que se ha venido en denominar HUMANISMO... y todo ello dio lugar a la filosofía europea, que se ha ido trasladando por todo el mundo y de paso recogiendo y recopilando sabidurías de todos; puesto que FILOSOFÍA es simple y llanamente; AMOR POR LA SABIDURÍA. Lo que ocurrió y ocurre es que los filósofos verdaderos, siempre han sido considerados (por estos) como enemigos del poder político y de las iglesias o cleros anquilosados en dogmas caducos. Por todo ello, esa filosofía está aún por enseñar y apenas se ha dicho nada después de Pitágoras, Sócrates y algunos otros pocos verdaderos sabios filósofos. Amén de Cristo y la verdadera filosofía del Cristianismo y todos y cada uno que bebiendo en esas fuentes, han predicado… yo creo que lo mismo, si nos vamos a los extractos… “o buenos extractos”.
La FILOSOFÍA VERDADERA… ENSEÑA LA VERDADERA LIBERTAD DEL SER HUMANO… y ello ni interesó ni interesa a los poderes establecidos, que prefieren tener "borregos a ciudadanos libres". Por descontado que la libertad que enseñaron los filósofos, no es, ni mucho menos; lo que hoy se entiende por libertad y de lo que se llenan la boca todos los políticos, sin tener ni la más mínima idea de que es lo que es y representa esa libertad filosófica; que en realidad no es otra cosa que una disciplina o autodisciplina, para que el hombre viva armonizado con su madre natural, o la Madre Naturaleza y por descontado con la Creación toda y ese Ser Supremo que existe y al que se quiere identificar con diferentes nombres; para mi tomo el de esa filosofía ya referida… o sea Dios; puesto que si bien los filósofos nombraron a “los dioses”; pero siempre significaron Uno y Único… “por algo será… deduzco yo”. Así pues, hoy que tan decadente está lo que se denomina o dice es “enseñanza”, a ver si los políticos “dan permiso”, para rescatar las enseñanzas de aquellos sabios y que no ha mejorado nadie hasta el día de la fecha… ¿será ello posible? Seguro que de implantarse las verdaderas enseñanzas de los verdaderos maestros; el mundo (todo) iría mucho mejor.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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