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Los políticos mienten cuando afirman, mienten cuando
niegan, y sobre todo mienten cuando callan
Miguel de Unamuno |

Himnos y banderas de la Hispanidad
3-5-2010

MALVINAS ARGENTINAS GUANTÁNAMO CUBANO
HISPANIDAD UNIDA E INDEPENDIENTE
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PROFANACIÓN O CACHONDEO
Profanar es, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos y también deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.
Y ese concepto vino ayer a mi mente en el transcurso de la procesión de la Virgen de Lledó en Castellón.
Habrá quién se sienta sorprendido ante este juicio y me retará a que señale dónde se produjo ayer profanación. Y justo eso voy a hacer.
En la mentada procesión hizo acto de presencia una nutrida representación de políticos, bastón de mando en mano, y eso, dadas las circunstancias, es profanación, porque esos representantes políticos lo son de una casta parasitaria que, aparte de habernos conducido a una ruina económica de difíciles precedentes, nos han conducido a una ruina moral que, para mayor cachondeo nos es presentada como derecho inalienable.
No parece de recibo que quienes son representantes de principios contrarios a la moral cristiana, que como representantes de las instituciones sería lícito que tal hiciesen si las instituciones sirviesen al bien común, luzcan su palmito en una procesión en honor de la Virgen, cuando los partidos que representan llevan una actuación continuada manifiestamente contraria a los principios humanistas y cristianos.
No hablo de la actuación personal e íntima de cada uno de los “desfilantes” políticos, sino de la actuación conjunta en el seno de sus partidos y de la actuación particular de alguno de ellos, obviando su responsabilidad particular por la deriva que todos padecemos.
Y es que, ¿a quién y a qué representaban ayer los políticos en la procesión de la Virgen?... A instituciones que fomentan y justifican el crimen del aborto entre otras lindezas.
Siendo así, ¿como se puede interpretar su presencia?, ¿como cachondeo?... ¿o como profanación?... ¿O como ambos?
Me parece un insulto inaceptable.
Cesáreo Jarabo
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Primero he de decir que yo nunca he firmado una nómina. No es ello un orgullo puesto que me pusieron a trabajar a los siete años y el salario fue... “la comida y la cama”. Imagine pues el lector, “la aventura” hasta tener empresas (en plural) y con un par de docenas de obreros trabajando. Yo y desde muy joven, fui “autónomo” y así me jubilé; por tanto se lo suficiente del trabajo, la empresa y todas sus virtudes y defectos; y es por lo que opino.
Y opino con toda claridad diciendo que el despido libre no perjudicaría ni al trabajo, ni al trabajador, ni a la economía de todo el sistema; siempre y afirmando que hablo de verdaderas empresas y de verdaderos trabajadores.
Por tanto excluyan a “las empresas fantasmas y a los trabajadores malos o inútiles que igualmente abundan”. Y lo de los trabajadores “parásito”, ha sido ampliamente comentado y difundido en programas televisivos, donde se han pasado videos sobre esos parásitos, que rebajados de servicio incluso trabajaban en trabajos más esforzados que los que les obligaba la nómina que cobraban en su empresa. Para lograr ello, los empresarios tuvieron que contratar a detectives para encontrar motivos demostrables para echarlos a la calle sin contemplaciones, cosa que hicieron de inmediato.
Por otra parte, si el trabajador tiene la potestad de irse cuando quiera y dejar “tirado al empresario”... ¿por qué el empresario no puede tener igual derecho?
Hay que valorar igualmente el que un empresario (un verdadero empresario) no prescinde de un obrero por puro capricho. Aún pensando en el egoísmo humano; ese empresario valora de inmediato el costo de un nuevo empleado y lo que le va a costar el adecuarlo a las necesidades del posible despedido. Por tanto optará siempre por aguantar al conocido... “que al nuevo por conocer” y si llega el despido, generalmente tiene que forzosamente ser, por motivos que lo justifican.
Al despido libre no tiene que temerle el buen trabajador... “ese se lo rifan los empresarios” y generalmente lo retribuyen por encima de las tablas salariales.
El que sí tiene que temer al despido libre es el mal trabajador, el incordio, el que ni hace ni deja, etc. El empresario lo que quiere es tener su empresa completa y tranquila para precisamente tener tiempo para tratar de ampliarla en beneficio de todos.
En el tan cacareado sistema de la mayor economía del mundo (USA), se despide a un trabajador con dos semanas de indemnización y punto. Y sin llegar a ese extremo, debieran existir “fuelles” asumibles y no los cerrojos que existen en España y que llevan a muchas empresas a la ruina, y en esa ruina van todos a la calle; cuando si a tiempo, se hubiese podido prescindir de parte de la plantilla, esa empresa hubiera seguido funcionando y posiblemente crearía más empleo en un futuro no muy lejano.
Durante el primer trimestre de este año, se han destruido en España la enorme cantidad de 284.000 empleos, pasando (oficialmente, puesto que son más en realidad) la totalidad de parados de 4.600.000; según datos oficiales.
Por otra parte vuelve la emigración a castigar a España, puesto que esos datos oficiales nos dicen que en dos años han emigrado 124.000 españoles... y ojo... esos que han emigrado no son como los que vienen en las pateras que “ni tienen oficio”; esos españoles son en general una selección que emigra por cuanto en España no ve horizontes. Por tanto España pierde una selección de personas que van a enriquecer otras economías con sus oficios aprendidos aquí en España.
Todas estas cosas hay que verlas con la tranquilidad y frialdad que corresponda, pero hay que verlas, sopesarlas y adaptarlas a un mejor funcionamiento de nuestra patria; la que se ha convertido en “un almacén de parados, prejubilados y subsidiados” que sólo producen un gasto ya insoportable, cuando a lo que hay que ir es a que cada vez trabaje más gente, produzca más y mejor y ganemos en competitividad, cosa esta que al parecer cada vez va peor en España.
Si todo esto no se arregla a tiempo, la ruina nacional es segura... la demagogia oficial y de las centrales sindicales no lleva a ninguna meta positiva para todos, digan lo que digan y lo hagan como quieran... “hay que coger al toro por los cuernos y sin miedo ninguno”; los milagros no existen, la prosperidad viene del trabajo bien hecho, del ahorro consiguiente y de una buena administración de todos... “familias y organismos oficiales”; y aquí aún hay muchos que creen que... “todo viene por la chimenea, como en Navidad se dice a los niños para engañarlos”; ya está bien de tanta mentira.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más temas)
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