1-5-2010
EL BOSQUE
Sí, lo reconozco. Yo, que presumo de no leer la prensa, no ver la televisión y no escuchar la radio, de cuando en cuando me “amuermo” y caigo en la red.
Hoy ha sido uno de esos días, pero también hoy, como en el resto de ocasiones, me “amuermo” ante alguna cuestión marginal del sistema; tan marginal que me atrevo a decir que no es sino un a falla del propio sistema... ¿o tal vez se trata de un arma del propio sistema?... Hoy he visto una película; ciertamente hacen alguna que otra que tiene calidad humana o de denuncia (ahí se demuestra que el sistema tiene fallas, que puede ser derrotado). ¿De qué película se trata?... De “El Bosque”. Ciertamente hace meditar.
El pueblo perdido a que hace referencia no es otro que nuestra misma sociedad; una sociedad que ha nacido del miedo y que se perpetúa en el miedo, que es permanentemente engañada en aras de un buenismo que sólo acarrea incultura y sumisión, servidumbre y oscuridad. Pero en la película, los urdidores de la mentira superan a los urdidores de nuestra mentira en algo: al fin, son honestos a su modo. Mienten y ocultan, pero no hacen daño físico, mientras los urdidores de nuestra mentira hacen daño espiritual y físico.
Nos mienten como bellacos; nos fabrican una memoria histórica contraria a la verdad histórica; nos venden la muerte como vida, la esclavitud como libertad, en vicio como virtud, el homicidio como derecho, la incultura como sabiduría, con el único objetivo de darnos un mundo feliz al estilo que propone Aldous Huxley.
Y conforme avanzo en esta meditación me pregunto si acaso no han realizado esa película precisamente con el fin de hacernos creer que, a pesar de todo, ésta sociedad, como la representada en “El Bosque”, es más deseable que aquella a la que tenemos derecho como hombres libres, porque a la postre, ese es el mensaje final de la película. Los urdidores de la mentira aprovechan las fallas de la propia mentira para reforzar la mentira. Algo espectacular a lo que nos tienen acostumbrados.
Lo interesante es que la gente no piense más allá de lo permitido, que no se adentre en el bosque tenebroso del conocimiento, porque si lo hace acabará con este sistema social para el que las personas no somos más que mano de obra barata.
Pero para asegurarnos la persistencia como hombres libres, no nos queda más solución que levantar la cabeza, otear el horizonte y luchar por la libertad... Aún arriesgando nuestra propia vida.
Cesáreo Jarabo
27-4-2010
NADA
Nada, y cuando digo nada quiero decir exactamente eso, es peor que la situación que hoy está padeciendo el pueblo español. Cualquier intento discrepante con ella, del matiz que sea, será siempre para mejor.
Esa circunstancia es perfectamente conocida por el tirano, y labora con determinación para seguir catalizando en su propio beneficio el creciente descontento; la creciente intranquilidad y hastío que sin duda detecta en el tiranizado.
¿Qué ámbito se encuentra libre de iniquidad?; ¿la inexistente justicia?... ¿la inexistente educación?... ¿la universidad vacía de contenidos y de intelectuales?... ¿el mundo laboral?... ¿la seguridad ciudadana?... ¿la familia?... ¿la vida?... ¿la verdad?... ¿o tal vez los políticos y los sindicalistas?
Hoy no queda nada fuera del ámbito de lo inicuo. Por ello, sin lugar a dudas, el amo, que es consciente de ello, que lo propicia a través de sus agentes, los políticos y los sindicalistas; que lo enmascara a través de sus medios de comunicación (todos); que lo mantiene a través de subvenciones alimentadas por todos a través de impuestos y gabelas, prepara, como gran solución con la que seguir engañando al respetable, un más que evidente cambio de gobierno.
La verdad es que ya aposté porque el mismo se produjese el pasado año 2009... Y me equivoqué. Evidentemente aún subestimo la capacidad de manipulación del tirano y sobreestimo la posibilidad de hartazgo del pueblo español.
Ciertamente, el pueblo español sigue sesteando, observando como si sus posibilidades de subsistencia individual y colectiva estuviesen garantizadas por no se sabe qué extraño sortilegio, y el tirano sigue acertando al confiar todas sus esperanzas en la somnolencia letal de su parasitado.
Visto lo visto ya no apuesto nada, aunque personalmente creo que el actual ejecutivo no acabará el año en curso, aunque la verdad, da exactamente igual, porque cuando suceda, que sucederá, sólo servirá para que todo siga igual, ya que el recambio no es sino otro títere del mismo amo que en los ámbitos que controla hace exactamente lo mismo que su pretendido opositor.
Son opositores, sí, pero mera expresión del juego engañoso tendente a ubicar permanentemente en Babia al pueblo español; son opositores de gestión; no opositores de concepción filosófica de la vida.
Por ello reafirmo el concepto inicial de esta meditación: Nada, absolutamente nada, es peor que la actual situación. Y la actual situación es un sistema esférico en el que la derecha y la izquierda es puro relativismo. No significa nada, absolutamente nada... honesto.
Y el pueblo español sigue sesteando... Hasta que le llegue la hora del matadero.
Cesáreo Jarabo
OPOSICIÓN
Escuchamos mucho, en nuestro sistema político, conceptos como el de “oposición”, el de “tolerancia”... y por supuesto el de “tolerancia con la oposición”. La pregunta del millón es qué significa “oposición y qué significa “tolerancia” para los partidarios del sistema.
Parece que se identifica como “oposición” aquellas “ideas” que santifican el sistema y muestran alguna diferencia con quienes en cada momento manejan los instrumentos de opresión; vamos que consideran que para seguir oprimiendo es mejor utilizar otro método, y por supuesto, “tolerancia” es, en el sistema, la comprensión de esa “disidencia” dentro del sacrosanto marco del sistema opresor. Así, “tolerancia con la oposición” es el hermanamiento en el sistema.
El problema surge cuando la oposición adquiere tintes de auténtica oposición, cuando el opositor pone en cuestión el propio sistema, denuncia sus abusos y sus debilidades, y propone alternativas a ese sistema. A esa oposición, que es la auténtica, se le niega el pan y la sal; se le impone el silencio, se la insulta impunemente, se la condena al ostracismo más feroz y se espera que, además, se muestre agradecida.
Y esa actuación es llevada a cabo, en coincidencia de objetivos y con una relativa diversidad de medios, por el sistema en su conjunto (gobierno y oposición), en una actuación que objetivamente puede ser calificada de tiránica.
Una actuación tiránica que lleva al propio sistema a prohibir la existencia de organizaciones no democráticas, siendo que los propios partidos, en purismo, no son democráticos, única virtud que, a mi parecer, tienen los partidos.
Lo que resulta alarmante no es ya la actuación de los partidos y de todo el sistema, sino de organismos que, contraviniendo su espíritu, debieran ser el revulsivo contra la tiranía. Pero, ¿qué impide esa necesaria actuación?... Posiblemente la infiltración que el propio sistema ejerce sobre ellas... y posiblemente la cobardía de quienes las gobiernan.
La Iglesia Católica no es democrática, y yo me declaro ferviente católico. Asumo los dictados de la Santa Madre Iglesia, y reclamo de la Jerarquía consecuencia ideológica y doctrinal. Reclamo de la Jerarquía que anime a los fieles a ser fieles; que les recuerde la doctrina completa; que les recuerde que para ganarse el Cielo hay que actuar aquí, y que el Señor premia a quién utiliza sus talentos, y castiga a quién los entierra.
Y como la Iglesia Católica no es democrática, como la Iglesia Católica, por definición, es oposición, reclamo a los fieles que exijan a la Jerarquía consecuencia doctrinal, y que ellos mismos se dispongan también a ser consecuentes.
Es tarea urgente que no podemos dejar para mañana.
Cesáreo Jarabo
14-4-2010
LA GARZA SUPERLATIVA
Quería hablar de las ratas, pero a última hora he preferido hablar de otros parásitos: las garzas superlativas. Y es que las garzas, que a mi parecer son aves muy agradables, dejan de serlo y se convierten en parásito cuando alguna de ellas adopta forma superlativa y se imagina que con su vuelo está por encima del bien y del mal.
Esa garza superlativa debe ser abatida, para el bien de la humanidad, y hay que felicitar al cazador que efectúa un certero disparo.
No obstante, la garza superlativa no es sino la avanzadilla, una pequeña parte, del ejército de parásitos que ya tiene esquilmado todo el granero y arruinadas todas las cosechas.
Justamente la ausencia de producto a esquilmar es lo que más altera a los parásitos que, faltos de campos y graneros para invadir, concentran en el cazador toda su inquina.
En el ejército de parásitos es la garza superlativa la encargada de otear, pero ni es el único parásito ni se encuentra sola en su labor. No olvidemos a las ratas.
Durante más de tres decenios, los parásitos han liquidado todo lo que tenía España; todas las reservas y toda la sementera... en todos los ámbitos, hasta el extremo que los parasitados, los españoles, nos reconocemos incapaces de una mínima regeneración. No tenemos ni tan siquiera memoria para recordar que estos mismos parásitos, en los años treinta del pasado siglo hicieron lo mismo; se comieron todo, asesinaron sin ningún tipo de rubor, destruyeron lo que a su paso encontraron, y si no hicieron más fue porque el pueblo español se armó y los persiguió hasta sus madrigueras.
Se hace necesario un nuevo rearme del pueblo español y un enfrentamiento directo, abierto y decidido contra los parásitos si acaso deseamos seguir sobreviviendo.
Cesáreo Jarabo
SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DE ESPAÑA
¿Qué preocupa más hoy al pueblo español?, ¿tal vez Europa?, ¿tal vez la inmigración?, ¿tal vez las “ayudas agrícolas?, ¿tal vez el Protocolo de Kioto?, ¿Las autonomías?, ¿la educación?, ¿el aborto?, ¿la violencia doméstica?, ¿la homosexualidad?, ¿Oriente Próximo?...
Son tantas las cuestiones que están en candelero que hay absolutamente para todos los gustos... Y hay quién se centra en una cuestión y se olvida por completo, o casi por completo del resto de cuestiones, cuando todas y cada una de ellas nos afecta de modo bien directo.
Unas se nos escapan entre la selva de cuestiones; otras, iluminan el firmamento, anulando con su luz propia todo lo que les rodea.
El asunto es que todas nos afectan; todas nos modelan; todas constituyen nuestra diaria realidad, y todas, nos mostremos nosotros ajenos o activos, determinan nuestro presente y nuestro futuro.
La cuestión es que cada uno de nosotros nos sintamos actores inteligentes de la realidad; la cuestión estriba en que cada persona se sienta protagonista y no figurante... La cuestión, ¿realmente estriba en que nos sintamos protagonistas?... ¿o más bien estriba en que seamos protagonistas?.
Sentirse protagonista y ser protagonista son dos cuestiones bien distintas, que en ocasiones se encuentran enfrentadas.
Cualquier figurante, en determinadas circunstancias de manipulación puede creerse protagonista. Todo depende de la astucia del director de escena.
Del mismo modo, en la sociedad civil, dependiendo de la actitud del director de escena, puede darse el caso de una persona... o de millones de personas que, creyéndose protagonistas de cualquier situación, no son sino puros tramoyistas, puros servidores (y si me apuran, puros esclavos) del director de escena, quién los manipula a placer haciéndoles creer que tienen una actuación autónoma.
Y es que, parece que el director de escena ha descubierto que la mejor forma de controlar la representación, es mentalizando a los tramoyistas, a los carpinteros, a los pintores, a los sastres, a los limpiadores y a los espectadores... que son ellos los protagonistas de la obra.
En esa creencia, todos juntos, con una fe ciega (tan ciega que les hace incapaces de descubrir su realidad más cercana), reivindican como arte propio cualquier representación que el director de escena les presenta.
Cualquier representación, aunque sea la del hara-kiri real de todos y cada uno de los “protagonistas”.
Tramoyistas, pintores, actores, sastres, público, todos, van asumiendo suavemente, sin prisas y sin pausas, conceptos que en su mente son hasta la fecha absolutamente aborrecibles. Todo con suavidad, sin estridencias.
Primero Europa. Nadie se siente europeo, pero el director de escena decide que debemos ser europeos... Tranquilamente, sin prisas y sin pausas, se va alabando todo lo europeo, al tiempo que se van adaptando las costrumbres y los modos, al sentir europeo, sin darse cuenta que muchas de las cosas que rechazamos como no europeas son abismalmente mejores que las europeas... ¿Cuáles?... Que cada uno piense, desde el aspecto personal, hasta el aspecto institucional, aquello que le parezca que ha cambiado en el último cuarto de siglo (legislación laboral, alimentación, dignidad de la persona, seguridad social, sentimientos, impuestos,...)
Luego la educación. En los años ochenta, en la Universidad, se repartió un librito llamado “el libro rojo del cole”, que escandalizaba a los más “progres”. Hoy, ese librito parece el catecismo del ministerio de educación.
Aspectos como la homosexualidad eran tratados en el mentado librito con un desparpajo que ocasionaba sonrojo en los mismos que, hoy, se manifiestan como defensores de los aspectos más “progresistas”.
Y es que todos los aspectos, punto por punto, son tratados de forma metódica por el director de escena, dando en cada caso las raciones convenientes.
Primero, una procacidad del tipo que sea, es expresada públicamente. En sí no tiene importancia, pero escandaliza a un importante número de personas.
Posteriormente, esa misma procacidad, del tipo que sea, es repetida de forma machacona, por los medios de comunicación; medios que casualmente están bajo el poder económico del director de escena, hasta que la mayoría de la población la ve, si no normal, cuando menos habitual. Se ha dado el primer paso en el control social.
Paralelamente, otras procacidades son emitidas de la misma forma, con una cadencia similar, y a través de los mismos medios (todos), que están en poder del director de escena.
Esa intoxicación mental tiene un fruto... El embotamiento de la mente de la generalidad de las personas, quienes acaban exigiendo como derecho propio lo mismo que poco antes rechazaban como el peor de los vicios. El mismo método es empleado en cualquier otro aspecto.
Así, por ejemplo el tema de la inmigración está dejando absolutamente inerme a lo que queda de España.
No, no voy a meterme con la inmigración, en primer lugar porque el ser de España está basado en la inmigración. Somos hijos de cien pueblos que han tenido a bien visitarnos, y que ha dado una mezcla de la que podemos estar absolutamente orgullosos, aunque justamente esa realidad es mal vista y tiene mala prensa en el sistema del que todo lo controla.
España es mezcla de los pueblos autóctonos, vacceos, ilerdetas, iberos, layetanos... y cartagineses, y bereberes, (muchos de los cuales desertaron de las tropas de Aníbal y dieron en formar, según algún estudioso, el pueblo vascongado), y griegos, y judíos, y árabes, y sobre todos ellos, romanos, con su cultura universal que conformó España como pueblo con un destino universal.
En este tiempo, y hasta el presente, asumimos culturas y creamos personajes universales, como Don Quijote, como Hernán Cortés, como Pizarro, como D. Juan de Austria, como el Cardenal Cisneros, como el Rey Don Jaime de Aragón, la futura Santa Isabel de Castilla, y tantos héroes que nos contemplan desde las estrellas y que integraron pueblos y culturas. Decididamente no me voy a meter con la inmigración.
Lo que me parece inaceptable es la forma que tiene el sistema de tratar el asunto de la inmigración.
Y es que, parece más que normal que los primeros en ser recibidos deban ser quienes, más cercanos culturalmente a nosotros están llamando a nuestra puerta. Sin embargo, a éstos se les cierra a cal y canto, mientras que por la trastienda se está permitiendo una inmigración ilegal que se parece demasiado a la que se produjo a lo largo del siglo séptimo, y que desembocó en un cancionero popular que decía:
Las huestes de Don Rodrigo
Desmayaban y huían
Cuando en la octava batalla
El enemigo vencía...
La otra, la que se integra, no hablo ya de los pueblos hispánicos, que en esencia ya vienen integrados, desde Guinea hasta Filipinas, desde Florida hasta Tierra de Fuego, sino de rumanos y de otros países del Este, sea bienvenida. Tras la primera generación todos seremos uno. Nadie encontrará diferencias sustanciales.
La otra es la que debe ser controlada. La otra, que es una inmigración que no se integra, como jamás se integró a pesar de ocho siglos de invasión, en el entramado nacional. Esa no debe ser admitida al albur de que todos somos buenos, de que todo vale, porque sencillamente, eso es una falacia.
Pero no vamos a profundizar más en el tema. Tan solo es un apunte para la reflexión.
Otro apunte para la reflexión: las ayudas agrícolas. ¿Qué son las ayudas agrícolas?
Sólo cuatro palabras que, aunque referidas a otros estratos de producción, son de aplicación a la agricultura.
Cuando a finales de los años 80, el sistema (el director de escena) decidió que los Altos Hornos españoles debían desaparecer, en beneficio de los Altos Hornos europeos, se organizó una importante movilización popular, en parte promovida por los propios siervos del director de escena. Esa movilización no tuvo ninguna consecuencia. La decisión estaba tomada por quién manda, y debía cumplirse a rajatabla.... Y así se hizo.
Los empleados de los Altos Hornos, económicamente no salieron precisamente mal parados. Ese aspecto no le preocupa al director de escena. Le sobra el dinero.
Lo mismo sucedió con el sacrificio de vacas y con la destrucción de viñedos. A la postre, las personas físicas directamente afectadas por cada una de estas medidas, sale beneficiada económicamente. Pero el primer beneficiado es el que ha pagado la ejecución de tales desastres... Y el primer perjudicado, el pueblo sobre el que se ejercen tales medidas, que queda depauperado, aunque superficialmente próspero. Una prosperidad momentánea basada en la ruina de sus hijos y de sus nietos, que son condenados a servir al director de escena en todo lo que al director de escena le plazca.
Es evidente que quienes hoy en España más se lamentan de la situación de los “ricos”, tienen más dinero, son más poderosos económicamente que los “ricos” de quienes abominan. Y es que la riqueza del hidalgo se basa más en el honor que en el poderío económico.
La riqueza del hidalgo, riqueza de la que presume, se mantiene a través de la adversidad. Un hidalgo puede, y debe, ser rico aunque carezca de lo necesario para sobrevivir. Un hidalgo puede ganarse dignamente la vida descargando camiones ajenos al tiempo que manteniendo tierras improductivas. Y el hidalgo, por los memos, es considerado persona rica... Y él mismo se considera rico... Pero él tiene razón, y los memos, no.
¿Cómo es posible que coincidiendo en el aserto uno tenga razón y otros no?... Porque la riqueza que defiende el hidalgo es espiritual, con reflejo ilusorio en propiedades naturales que tan sólo le acarrean preocupaciones, mientras que los memos sólo ven las propiedades naturales, sin percatarse que no proporcionan ningún bienestar y sí dolores de cabeza.
Esos memos, que muy posiblemente tienen mayor poder económico que el hidalgo, siguen considerándose a sí mismos “pobres”, mientras consideran rico al hidalgo... y tienen razón. El hidalgo seguirá valiendo mucho más que ellos, aunque ellos puedan económicamente mucho más que él. El espíritu, siempre, será superior a la materia.
Pero volvamos nuevamente a la materia y al ataque de los poderosos autodenominados “pobres”, que realmente lo son humanamente, aunque política y económicamente sean ricos.
En esta vorágine de los “pobres”, que venimos tratando, le toca el turno, nuevamente a la industria.
El Protocolo de Kioto, que se llevó a efecto de una forma semiclandestina (y es que el director de escena hace las cosas cuando quiere y las difunde cuando le place), vigila un aspecto interesante de la salud, en particular la emisión de monóxido de carbono a la atmósfera. Eso está muy bien, y tiende a que las industrias contaminen lo mínimo.
Para controlarlo, basándose en la emisión de gases que cada país produce, marca unas cuotas prohibiendo que se pase de las mismas e imponiendo unas multas multimillonarias si no se cumple el acuerdo. Todo está muy bien.
Lo que parece ya fuera de lugar es que, como siempre que se toman estas medidas, España se ve particularmente castigada.
Así, por ejemplo, la industria azulejera española, productora del 30% de los azulejos consumidos en el mundo entero, hizo, durante la década de los años 90 unas extraordinarias inversiones de cientos de miles de millones de pesetas, disponiendo en la actualidad de las mejores instalaciones, y menos contaminantes del mundo..
Como sea que el Protocolo de Kioto tomó datos de emisión de gases antes de esta enorme inversión, posteriormente se exigió, sobre las emisiones subsiguientes, reducciones proporcionales respecto a aquellos datos, y como eso era literalmente imposible, las azulejeras españolas se vieron condenadas a sufrir una drástica reducción de producción, y muchas a desaparecer.
No hay problema. Con toda seguridad, nuevamente, se darán unas importantes indemnizaciones que, económicamente, dejarán satisfechos a todos... Y la siguiente generación será quién pague, con esclavitud, la juerga que hoy podremos corrernos. Una juerga que, como en las bodas de Camacho, es recordada con nostalgia por Sancho, pero que en nada favorece, sino adormece, los ideales del caballero. Agricultura e Industria son dos extremos en los que estamos condenados a ser dependientes.
¿En qué van a ocupar su tiempo nuestros hijos?, ¿de qué manera se van a ganar la vida? El director de escena lo tiene muy claro. Un pueblo sin medios de subsistencia propios depende de terceros que le suministren lo necesario. ¿Y de qué sirve ese pueblo al director de escena?
Le puede servir como camareros, prostitutas y prostitutos para saciar los vicios de los pueblos del director de escena. Y a eso van.
No obstante, el número es importante. El director de escena debe estar en todo... Y en todo está.
Por eso, España está ocupando el último lugar en cuanto a nacimientos se refiere; por eso, en España se está asesinando legalmente a un niño neonato cada seis minutos. ¡Cada seis minutos se asesina a un niño en España, amparándose en la ley del aborto!; por eso se está fomentando como bien social una enfermedad, la homosexualidad, que además de ser estéril en todos los órdenes, esclaviza a toda la sociedad.
Esas son las medidas que el director de escena está tomando. No importa que nuestros hijos sean condenados a mantener la vejez de quienes no han querido tener hijos... o de quienes los han asesinado. Tan es así que, está legislado, tienen derecho a plaza en residencia de ancianos, principalmente aquellos que no tengan hijos... Y las residencias son pagadas por los hijos de quienes sí los han tenido... Eso sin entrar en la inhumanidad de las residencias de ancianos, que por supuesto no las deseo para mí.
En el mismo ámbito se encuentra la violencia doméstica. Una terrible situación fomentada descaradamente por el propio director de escena.
La violencia doméstica, como el resto de barbaridades cometidas a diario en nuestro sistema es producto de la supresión de virtudes a que se encuentra sometida nuestra sociedad.
La familia atacada sin misericordia; la honestidad, vejada; la verdad, oculta y ridiculizada; la Justicia, suprimida; la limpieza de alma, constantemente ensuciada con todas las bajezas que son capaces de imaginar, y la libertad, esclavizada.
Somos libres de elegir nos dicen, mientras a través del medio de control más poderoso que existe, la televisión, tan sólo nos dan porquería. Claro que se puede elegir... entre una porquería y otra porquería, pero nunca se puede elegir la dignidad.
Somos libres, nos dicen, pero los otros medios de comunicación, la prensa y la radio, controlados todos por el director de escena, nos permiten elegir el tipo de bazofia que más nos apetezca.
Somos libres, en definitiva de tragar el tipo de porquería que deseemos; de cometer el tipo de felonía que queramos, pero no somos libres para buscar la verdad, para luchar por la Justicia, para preservar la limpieza y la honestidad. Para eso no somos libres.
Así, en esa situación de libertad para elegir la porquería, la violencia doméstica es sutilmente fomentada por el director de escena.
Ante mentes sin desarrollar, a las que les infunde la conciencia de que pueden hacer lo que les venga en gana, se emiten unos conceptos de vida regalada, de despreocupación, de hedonismo... que acaba hundiendo a sectores de la población, además de en la estupidez supina, en cualquiera de los vicios que reciben como ejemplo en la televisión, y que desembocan en cualquier atrocidad, ocasionalmente en la conocida como “violencia doméstica”, y que es usada como arma del sistema para combatir a la familia.
La homosexualidad es otro argumento utilizado hábilmente por el director de escena. Una enfermedad, reconocida desde siempre como tal, nos es presentada como una “opción personal”. Mañana pueden hacer lo mismo con el sida, con el cáncer, con la cojera o con la calvicie. Todo dependerá de los intereses del director de escena.
Dos aspectos anunciados se quedan en el tintero para no alargar más el asunto: Las autonomías y Oriente Próximo, pero como cada una de ellas da para extenderse en una nueva meditación, lo dejamos para mejor ocasión.
Cesáreo Jarabo
20-3-2010
LA EXPLICACIÓN DE LA FALLA
Desde que tengo relación con el mundo de las fallas he conocido las explicaciones de las escenas representadas en macarrónicos ripios, todo en consonancia con lo grotesco de los “ninots”, y he sonreído a placer con la agudeza de las situaciones representadas y con la propia “explicación de la falla”, pero ha sido este año 2010 cuando, en una visita rápida a la ciudad de Valencia he encontrado algo que me ha movido a pensar sobre lo grotesco y a reubicarlo.
Y es que, no ha sido este año el que más me han gustado las fallas, ni ha sido este año el que más crítica inmisericorde he detectado; casi diría que pesa demasiado la subvención... Pero, ¿hasta donde pesa la subvención?; ¿donde empieza la posibilidad de realizar una falla a costa de otra falla?
En este punto quiero pararme; ayer me encontré con una falla que lucía una gran “falla”; a saber: todas las explicaciones estaban en valenciano... y en inglés. ¿Y por qué no en rumano o en árabe?, porque es muy normal que no estén en español, eso quitaría subvenciones, pero en rumano o en árabe, es de suponer que las facilitará.
Pero no, estaban en inglés. Tal vez es que el inglés es un idioma más extendido que el español; no ya en el mundo, sino hasta en Valencia, y eso, claro, lo explica todo.
Cesáreo Jarabo
28-4-2009
PP, INSTRUMENTO DEL GENOCIDIO
En la concentración que como cada último viernes de mes se celebró el pasado día 24 de Abril ante el centro de genocidio de Castellón conocido como Clínica Mediterránea, parece ser que acudió algún miembro del PP.
Ante este hecho me permito llamar la atención a toda la comunidad provida.
Entiendo que toda persona, como tal, debe expresar públicamente y en privado su repudio al genocidio, con lo cual, cualquier persona que acuda a las concentraciones provida debe ser respetado y acogido. Ahora bien, matizando y dejando bien claro que la acogida es la persona que, individualmente se suma a la protesta y clama por el respeto a la vida.
Lo que no debemos admitir, bajo ningún concepto, es la presencia de organizaciones que, como el PP, son culpables del genocidio que se está llevando a cabo en España contra los inocentes por nacer. No podemos admitir la presencia de ningún partido u organización democrática, ya que todas ellas, todos los partidos y organizaciones democráticos son culpables del genocidio.
El PP ha gobernado España con mayoría absoluta, y el PP no ha llevado a cabo ninguna medida tendente, no ya a suprimir la ley del genocidio impuesta, sino tan siquiera para que el genocidio se limitase a los casos que la antihumana y democrática ley, marca. y aunque así lo hubiese hecho, no sería suficiente.
La vida da muchas vueltas; los que detentan el poder creen estar en la plenitud de los tiempos, pero imperios de gran entidad han caído miserablemente cuando creían estar en la plenitud de los tiempos; muros de Berlín han caído cuando era impensable, y ¿quién sabe si un pasado mañana son derogadas las leyes que posibilitan el crimen del aborto y en su lugar son puestas las que castigan con pena de muerte a los culpables de genocidio?
Cuando eso suceda, ¿acaso perseguirán a quienes defendemos el aborto?, ¿defenderán a quienes se manifiestan en las calles contra el genocidio mientras con actuaciones legales lo propician? Las cosas deben quedar meridianamente claras. Nadie que defienda la vida puede jugar dos barajas. Si se defiende la vida, que se aparte el apoyo a los partidos que la cercenan.
Delenda est democratia.
Cesáreo Jarabo
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BUROCRACIA BURROCRACIA Y LO SIMPLE Y EFECTIVO
Me iré al otro mundo sin saber cómo se hace una nómina salarial, cómo se hace la liquidación a la Seguridad Social y menos aún, cómo se le paga al erario público el maldito impuesto sobre la renta, o sea el famoso IRPF; tampoco el más maldito y confiscatorio “Impuesto sobre el Patrimonio” y en general, todo lo que hay que llevar, “servido y bien deshuesado”, a la voracidad del aparato público que dice que nos gobierna, auque yo lo dudo y cada vez más. No hablemos de ese absurdo que ocurre y que para mover cualquier papel oficial, tienes que entregar la gestión a un gestor o abogado; puesto que todo se ha hecho tan complicado que es aberrantemente absurdo; cuando todo podría simplificarse una enormidad, pero no… “hemos sido ya comidos por la enorme burrocracia (con dos erres) que nos ha aplastado y que no cede en nada, puesto que como monstruo insaciable aumenta y aumenta de forma demencial y terminará por acabar con todo, hasta consigo mismo”.
Hablando con un “anónimo” (en la red somos raros los que firmamos con nombre y apellidos) que dice ser profesional o entendido; me asevera que la complejidad burocrática actual es algo así como imprescindible; y me da una serie de razones que ni entiendo ni acepto; puesto que en ese debate, reflejo lo que un economista y hace poco dijo en una charla, o sea; que nada menos que el Imperio Británico, era llevado en un anexo del Almirantazgo y por muy pocos empleados; destacando que entonces no había apenas medios de escribir, comunicarse, archivar, etc. puesto que todo o casi todo había que hacerlo manualmente. Pienso que de igual o parecida forma debió funcionar el magnífico engranaje que mantuvo durante muchos siglos a Roma y su Imperio. Por tanto si aquellos grandes cuerpos administrativos y políticos funcionaron, hoy debieran hacerlo con mucha más precisión y sencillez, pero no, son complicados, pesados, lentísimos y por tanto agotadores.
A mi interlocutor terminé
diciéndole. Mire usted... la complejidad que hoy nos aplasta, es
debido a que todo se ha montado para que un aumento enorme de
enchufados viva por complicarnos la vida; y por ello se ha llegado a
esta plaga de parásitos; sé sobre la práctica que lo sencillo y
simple es mucho más eficaz y seguro.
Llevé negocios durante muchos años y en un momento tenía
sobre mis espaldas tres y de cierta cuantía (Un hotel, una empresa
constructora y un centro de representaciones)... los tres tenían un
tipo de contabilidad; un libro con tres columnas: entradas, salidas
y la de beneficios o pérdidas (debe, haber, saldo); que se cerraban
cada mes y cada año... con ello y una buena administración, aquellos
negocios estaban bien controlados y se operaba sobre la marcha
corrigiendo lo poco que podía desviarse. Además en cada ejercicio se
guardaba una cantidad para tesorería y así llegar (como yo llegué) a
ser mi propio banco... simplemente ello lo podía hacer cualquiera
que supiera llevar un negocio y se desenvolviera con el tino y
precauciones lógicas; frenando ambiciones desmedidas... así hice mi
fortuna y hoy vivo de aquello que supe ahorrar. Como yo igual lo
hicieron miles y miles de pequeños y medianos empresarios, que
fuimos y son, el verdadero cimiento de la prosperidad de un Estado;
por tanto no entiendo que sea necesaria tanta contabilidad, como
tanto papeleo incluso para pagar impuestos, nóminas, liquidación de
la renta, etc. Todo se puede simplificar enormemente... pero es
claro, los burócratas viven y prosperan de todos esos tinglados, con
los que nos han engañado, robado y llevado a la ruina a media
humanidad. Por tanto usted diga lo que quiera, pero la realidad
vivida por mí y observada en otros muchos, me afirma que lo simple y
sencillo es siempre mucho más eficaz. De aquellos tres negocios,
yo era el dueño, el contable, el mecanógrafo, el chico de los
mandados y el que barría la oficina... no necesité a nadie para
llevar bien mis negocios, pagarle a todo el mundo y marchar sin
tener que ser citado en ningún juzgado... mis clientes aún me
recuerdan y me sonríen, señal que lo que les suministré era bastante
aceptable. ¡Ah! y ni tuve que tomar alcohol, drogarme, o ir al
psiquiatra... quizá sí, que por ello tenga una angina de pecho...
pero por lo demás, hoy aparento quince años menos de los que tengo;
intelectualmente estoy mejor que nunca... físicamente no, los años y
la angina no lo permiten, pero tampoco añoro nada sobre ello.
Por todo ello me niego a dar por bueno, tanto papeleo y tanta covacha para que vivan inmensas cantidades de parásitos, a costa del que verdaderamente trabaja y produce… y que además está indefenso para todo tipo de expolios.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
26-4-2009
DISCRIMINACIÓN Y PERSECUCIÓN
No es nuevo el asunto, pero no dejo de admirarme cada vez que leo o escucho alguna de las muletillas que usan los demócratas para sostener su menguada inteligencia.
Son unas cuantas muletillas las que les sirven de apoyo; siempre las mismas, pero en concreto acaba de llamarme la atención una que acabo de leer... “Tal empresa discrimina el catalá”. ¿Y por qué esa muletilla?
Resulta que “tal empresa” no persigue el español, o mejor dicho, limita la difusión de la estupidez a lo que exige la estricta corrección política.Pero es que los mequetrefes quieren algo más que corrección política. Sienten por la corrección política tanto desprecio como el que yo mismo siento, aunque lógicamente por distinto concepto.
En el asunto de la lengua en concreto (vaya por delante que soy catalanoparlante), los mequetrefes, universales distorsionadores de la realidad, están aferrados a anular la cultura de la sociedad; aferrados a constituir una sociedad, si cabe, más estúpida que ellos mismos, y en ello llevan volcados décadas, habiendo conseguido en este sentido, grandes logros; no obstante, y a pesar de la constante opresión sufrida, el pueblo, aún desculturizado; aún perseguido, aún menospreciado, sigue actuando con normalidad; no es todavía lo suficiente estúpido como para seguir a pie juntillas las indicaciones del tirano, y a pesar del tirano; a pesar de la deseducación infligida; a pesar de la persecución lingüística llevada a cabo en Cataluña, Vascongadas, Galicia y Valencia en especial, y en menor grado en otros lugares, sigue utilizando, lógicamente, la lengua propia de cerca de cuatrocientos millones de personas en el mundo, y que por supuesto, también es propia, a pesar de los mequetrefes, de nosotros, de los que padecemos la tiranía política, económica, educativa, social, laboral... y lingüística de un sistema político sucio por naturaleza que desconoce la historia, que desconoce la libertad, que desconoce la justicia y que, por supuesto, desconoce la cultura.
Torpes para el bien detentan todo el poder político, económico, y para mayor cachondeo, de todo el ámbito educativo (ellos, que son absolutamente estúpidos)... y de medios de comunicación, y expertos para el mal desarrollan toda su actividad a plena potencia, contando con la falta de espíritu de supervivencia que manifiesta el pobre, aterrado, oprimido y tiranizado pueblo español.
Y digo yo, que a qué espera el pueblo español para decir, aunque sea bajito: basta, hasta aquí hemos llegado.
Delenda est democratia.
Cesáreo Jarabo
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